San Lorenzo de El Escorial (Madrid)
+34 91 8324432
estudio@minima.bio
www.minima.bio
@minima.bio

 

Mínima

Helena Aguilar y Juan Ramón Cristóbal se formaron como arquitectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), donde ambos se licenciaron en torno al año 2000. Sus primeros años de ejercicio profesional transcurrieron en el terreno de los grandes concursos de arquitectura pública, un entorno de alta exigencia que les reportó reconocimientos tanto en España como en el extranjero, pero que resultaría demasiado vertiginoso al crecer su familia.

Fue ese momento de inflexión personal el que los llevó a reorientar su práctica. Decidieron especializarse en arquitectura ecológica y eficiente —una disciplina entonces poco desarrollada en España— a través de una formación específica en Suiza, donde Helena profundizó en el estándar Minergie y ambos se certificaron como Passivhaus Designers. A su regreso, eligieron establecerse en San Lorenzo de El Escorial, en un entorno natural que consideran inseparable de sus valores de trabajo. Allí fundaron Mínima.

El estudio nació con la convicción de que la sostenibilidad no es una etiqueta sino una posición ética, y que el oficio del arquitecto puede —y debe— contribuir activamente a un modo de vida más coherente. Mínima se define a sí mismo como activista dentro del gremio, y esa actitud está presente en cada decisión de proyecto. Su enfoque se desarrolla sobre cinco pilares: diseño bioclimático que aprovecha las condiciones del lugar, eficiencia energética orientada a la autonomía, bajo impacto ambiental en la elección de materiales, criterios de bioconstrucción para garantizar un ambiente interior sano, y una voluntad de esencialidad que remite a la sentencia de Brâncusi —la sencillez como complejidad resuelta— y que da nombre al propio estudio.

Helena aporta al trabajo una marcada capacidad analítica y una trayectoria investigadora que arrancó con una beca de cuatro años durante la que recorrió varias universidades europeas; de ese periodo data su interés temprano por la arquitectura ecológica. Juan Ramón combina el rigor técnico con la habilidad para construir relaciones de confianza entre todos los agentes implicados en cada proyecto, desde la fase de diseño hasta la dirección de obra. Pareja, tanto en el plano personal como profesional, trabajan conjuntamente y ofrecen a sus clientes un trato cercano y personalizado que distingue su escala de la de los grandes despachos.

Para hacer tangible su filosofía, han habilitado Casa Mínima como espacio de demostración: un alojamiento en el que los futuros clientes pueden experimentar de primera mano lo que el estudio propone antes de comprometerse con un proyecto propio. Es un gesto coherente con su manera de entender el trabajo: como acompañamiento y  como elección de vida.

publicado en Exágono