Antonio Antequera (Madrid, 1987) se forma como arquitecto en la Universidad Técnica de Arquitectura de A Coruña y la Universidad Politécnica de Madrid. Antes de dirigir su propio estudio pasa varios años trabajando en estudios de referencia en España e Italia, una etapa que resulta determinante en la manera en que después entenderá su propia práctica: más que como un ejercicio de autor, como una disciplina que se aprende oficio a oficio, obra a obra.
En 2017 se incorpora a Massimo Adario Architetti, en Roma, donde permanece un año. A su regreso a Madrid trabaja en PCM, en Langarita-Navarro Arquitectos y como arquitecto senior en SEGIPSA, la sociedad estatal de gestión inmobiliaria de patrimonio. Este recorrido por estudios de escalas y sensibilidades distintas —desde la vivienda hasta el patrimonio público, desde Madrid hasta Roma— construye un criterio propio que le permite asumir la responsabilidad de proyectar en solitario.
Extrarradio nace en 2021 en Madrid. El nombre ya anuncia una posición, la de un estudio que no busca el centro ni la grandilocuencia, sino que trabaja desde la periferia entendida como lugar de creación. Su método parte de la superposición de capas, físicas y simbólicas, texturas, estratos históricos y referencias personales de quien habita cada proyecto, como mecanismo para construir espacios con una carga narrativa propia, ajustados a las particularidades de sus habitantes.
El estudio se mueve con la misma naturalidad entre la obra nueva y la intervención sobre edificios existentes. En ambos casos, el punto de partida es un análisis exhaustivo del contexto físico y cultural del encargo, que se traduce después en soluciones que integran diseño contemporáneo con sistemas constructivos rigurosos y eficientes. La atención al detalle, el control de los procesos de ejecución y una selección consciente de materiales son constantes en cada proyecto, con independencia de su escala o presupuesto.
Algunos de sus proyectos nos hablan de su forma de entender la arquitectura: En TET, una vivienda adosada de los años cuarenta de 68 m² en el barrio madrileño de Carabanchel, Extrarradio reduce primero la casa a su estructura esencial —vigas, muros de carga, cerchas de cubierta— para después trazar un zigzag pintado en verde que recorre la planta baja y une cocina, aseo, escaleras, bancos y una bañera exterior en un único gesto continuo. Antequera lo resume así: la casa debía transmitir «su modo de vida, desenfadado y creativo», el de un cliente vinculado a la industria musical. El color, aplicado con precisión conceptual, actúa aquí como columna vertebral del proyecto más que como acabado.
En Zissou, la sede de una productora audiovisual de 135 m² en el madrileño barrio de Tetuán, el estudio sustituye la sucesión tradicional de despachos por un recorrido continuo organizado en torno a una mesa que va cambiado de función, escritorio compartido, mesa de reuniones o cocina. Las plantas integradas en el mobiliario introducen separaciones suaves entre equipos sin fragmentar la oficina, y el sótano se reserva como sala de mezclas y producción, el único cambio de registro acústico de todo el proyecto.
En la Sierra de Gredos, un presupuesto ajustado y una normativa restrictiva en superficie construible dan lugar a una cabaña de 60 m² que amplía un antiguo cobertizo agrícola en sección, no en planta. Un cascarón cerámico envuelve cubierta y fachadas, semienterrado y orientado para dialogar con las construcciones tradicionales de la zona, mientras que dentro, un volumen de madera azul que aloja cocina, baño y dormitorio en altillo se posa en el espacio diáfano sin tocar sus paredes. El propio arquitecto la describe como «una pequeña nave habitada», pensada para reconectar con la naturaleza y con el origen familiar de la parcela.
Los tres proyectos, tan distintos en programa y escala, comparten una misma lógica de trabajo: reducir antes de añadir, encontrar en la estructura existente —o en la esencial— el soporte expresivo del proyecto, y resolver el programa mediante piezas de mobiliario que ordenan sin compartimentar. Extrarradio entiende la arquitectura como una disciplina que desarrolla memoria, técnica y habitabilidad, proponiendo espacios que no solo responden a requerimientos funcionales, sino que construyen significados y vínculos duraderos con quienes los habitan.