Esta casa de campo en la Vera, diseñada por Ábaton, desciende entre bancales y olivos y parece haber estado allí desde siempre
La normativa del suelo rústico pedía teja, piedra y cubierta inclinada. Ábaton convirtió esa exigencia en una casa escalonada como el terreno, abierta al valle de poniente y capaz de valerse por sí misma.























