A más de dos mil metros de altitud, en el valle de Jovel, San Cristóbal de las Casas amanece a menudo envuelta en niebla. La rodean cerros cubiertos de pinos y encinas, y su clima de altura marca el ritmo de la ciudad: mañanas frías, lluvias de tarde durante el verano y una luz limpia y oblicua que recorta las fachadas y los tejados de barro. Diego de Mazariegos fundó la ciudad en 1528 con el nombre de Ciudad Real de Chiapa. Durante más de tres siglos fue la capital de la región, hasta finales del XIX. Su nombre actual rinde homenaje a fray Bartolomé de las Casas, primer obispo de la diócesis y defensor de los pueblos indígenas frente a los abusos de la colonia. De aquel origen conserva el trazado en damero, la Catedral y el Templo de Santo Domingo, cuya fachada barroca, labrada en argamasa, es una de las más singulares del sureste mexicano. Alrededor del centro se extienden los barrios tradicionales, como El Cerrillo, Mexicanos, San Ramón o Guadalupe. Nacieron vinculados a oficios y orígenes distintos, y cada uno mantiene su templo, su fiesta y su propio carácter.
La arquitectura doméstica de la ciudad responde al clima. Las casas se levantan con muros gruesos de adobe encalado, que guardan el calor del día, tejados de teja de barro con amplios aleros de madera que protegen de la lluvia y corredores que rodean un patio central. Hacia la calle, la casa muestra una fachada sobria, a menudo pintada en tonos intensos, con balcones y portones de madera. La vida transcurre dentro, en torno al patio, entre plantas, luz y sombra. Esta lógica de recogimiento ha dado forma a la ciudad durante casi cinco siglos.
San Cristóbal es también un lugar de encuentro. Las comunidades tseltales y tsotsiles de los municipios cercanos, como Chamula o Zinacantán, llenan cada día sus mercados con productos de la tierra y con textiles tejidos en telar de cintura, cuyos bordados y colores identifican a cada pueblo. Esa riqueza cultural ha atraído durante décadas a viajeros, antropólogos, escritores y artistas. Algunos se quedaron para siempre. Declarada Pueblo Mágico en 2003, la ciudad combina la memoria colonial, las culturas originarias y una vida contemporánea en la que el trabajo creativo ocupa un lugar propio.
Casa Amona se inscribe en esa tradición de casas habitadas por el arte y el oficio. La ha diseñado Colar Colectivo de Arquitectura. Se terminó en 2025 en una parcela urbana junto a una de las principales áreas verdes de la ciudad. La casa funciona casi como una declaración de principios del estudio: leer el lugar con atención, negociar cada decisión con quienes van a habitarlo y construir con lo que la región sabe hacer bien.





Discreta hacia la calle, intensa hacia el interior
La vivienda mantiene con la calle una relación discreta y despliega su vida hacia el interior. Allí, patios y aperturas cuidadosamente situadas construyen vistas en dos direcciones: hacia el paisaje que rodea la parcela y entre las propias estancias. Desde el jardín, la casa se percibe como una sucesión de volúmenes blancos de proporciones rotundas, perforados por ventanas de madera con celosías. Un muro ciego se eleva por encima de la cubierta y actúa como remate, midiendo la casa contra el cielo. A su lado, una terraza con estructura de madera y teja de barro se asoma hacia el cerro.
Los 155 metros cuadrados construidos se reparten en dos niveles, concebidos como unidades funcionalmente independientes. La planta baja reúne sala de estar, comedor y cocina en un espacio continuo, acompañado de un baño completo. Una media altura encalada, coronada por un listón de madera, separa los ámbitos sin cerrarlos, y un pilar de ciprés marca el paso de uno a otro. La configuración permite que la sala de estar se transforme en dormitorio principal sin obras de importancia. La casa anticipa así distintas condiciones de uso a lo largo del tiempo, una previsión que cobra todo su sentido en una vivienda pensada para varias generaciones.
La primera planta concentra los espacios privados: dormitorio, estudio y terraza, vinculados directamente con las vistas hacia el cerro. El estudio se abre a la terraza a través de un gran hueco que desdibuja el límite entre interior y exterior. Las estanterías de ciprés recorren las paredes y bajan hasta convertirse en banco y aparador, y una mesa de trabajo se sitúa frente a una ventana enmarcada por las copas de los árboles.












Un taller dedicado al trabajo artístico
El proyecto se completa con un taller independiente de 45 metros cuadrados, dedicado al trabajo artístico y al encuentro familiar. Dispone además de un dormitorio y un baño propios, lo que le otorga autonomía. Su pieza principal es una galería cubierta, sostenida por un pilar de ladrillo visto y una estructura de vigas de madera, donde una larga mesa de trabajo volada recorre el muro. Frente a ella, unos peldaños de ladrillo ascienden hacia el patio.
Ese patio se organiza alrededor de un fresno que ya ocupaba el terreno. Conservarlo fue el punto de partida de la composición. La vegetación local y un pequeño estanque completan un microhábitat urbano integrado en el conjunto, protegido por altos muros de tono terroso sobre los que el árbol proyecta su sombra a lo largo del día. El taller queda así entre dos mundos: el recogimiento del trabajo creativo y la vida compartida del patio, abierta a la familia y a quienes la visitan.




Mampostería, ladrillo visto, adobe y madera de ciprés
La materialidad sostiene esta continuidad. El proyecto combina mampostería, ladrillo visto, adobe no estructural y madera de ciprés. La madera tiene un papel esencial: forma las cubiertas, las carpinterías y todo el mobiliario integrado, desde los muebles de cocina hasta las librerías, los armarios y el cabecero del dormitorio. Los encalados, la madera y los pisos de loseta de barro pasan del interior al exterior sin interrupción, de modo que galería, cocina y terraza comparten una misma piel. Son materiales de la región, trabajados con oficios cercanos, y su elección responde a la convicción ética que desarrolla el estudio de construir una arquitectura que envejezca con dignidad, que acepte la pátina y el uso, y que gane carácter con los años.
Una casa con nombre de abuela
Amona significa abuela en euskera. El nombre surge de una circunstancia vital y orienta el sentido de todo el proyecto, diseñado para que convivan la vida cotidiana familiar y la creación artística. Pocas palabras describen mejor una casa que se piensa en el largo plazo y que hace sitio a quienes llegan y a quienes permanecen.
El arquitecto principal, Santiago Constantino De Angoitia, fue también el constructor de la obra. Esa doble responsabilidad se percibe en los detalles, como el encuentro preciso de la madera con la cal, las juntas del ladrillo y la proporción de cada hueco. El proyecto se resolvió en obra tanto como en el estudio, con la misma atención al lugar que Colar reivindica en cada proyecto.
Al final, Casa Amona recupera aquello que San Cristóbal enseñó durante siglos: una casa discreta ante la calle que guarda su intensidad para el interior. En su centro, en lugar de una fuente colonial, hay un fresno, y bajo él un taller donde se trabaja con las manos. Cuando la niebla baja del cerro y se cuela entre los muros, la casa sigue ahí, encalada y cálida, dispuesta a envejecer junto a quienes la habitan.









Proyecto: Casa Amona
Ubicación: San Cristóbal de las Casas, Chiapas. México.
Programa: vivienda unifamiliar con taller.
Superficie construida: 155 m².
Finalizado: 2025.
Arquitectura: Colar Colectivo de Arquitectura.
Arquitecto principal: Santiago Constantino De Angoitia.
Equipo: Santiago Constantino De Angoitia, Maximiliano Animas Rueda, Mateo Torres Sánchez, Roberto Marroquín Polín.
Ingeniería estructural: Virgilio Domínguez.
Paisajismo: Terruño Paisaje.
Construcción: Santiago Constantino De Angoitia.
Fotografía: Ariadna Polo.
Fuente: Colar Colectivo de Arquitectura.

Colar. Colectivo de arquitectura
COLAR Colectivo de Arquitectura nace en Ciudad de México en 2021, fundado por Santiago Constantino, Maximiliano Animas, Mateo Torres y Roberto Marroquín. Los cuatro se formaron en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y decidieron hacer de la colaboración algo más que un método de trabajo: una forma de entender la disciplina. En 2025 se incorpora Paulina Animas. Antes de fundar el colectivo, sus integrantes completaron su formación con estancias académicas en Rosario, Madrid, Sevilla y Berlín. También trabajaron en estudios como Ignacio Urquiza Arquitectos, Rzero, Dos Puntos Arquitectura, HUBER, TLR-AU, Escobedo Soliz, Talleresque o el de Nicolás Campodónico, en proyectos de vivienda, ciudad y paisaje a escalas muy distintas.
De esa trayectoria compartida surge una estructura poco habitual. Es un estudio distribuido, capaz de operar en varios territorios a la vez y de apoyarse en lo que el propio colectivo llama “conocimiento situado”. Las decisiones se toman en horizontal, a través del diálogo continuo entre el equipo, los clientes y quienes habitarán los espacios. Sus integrantes reconocen que este proceso genera cierta fricción y la asumen como parte del oficio: cada proyecto se afina en esa negociación hasta alcanzar una respuesta más rigurosa y más atenta al lugar. Ante las restricciones económicas, políticas y socioambientales de la práctica contemporánea, el diseño se plantea como una síntesis entre estrategia espacial, sistema material y contexto.
Su obra construida se reparte principalmente entre Ciudad de México, Chiapas, Hidalgo, Morelos y el Estado de México. Abarca vivienda, desde el encargo privado hasta tipologías domésticas experimentales, además de remodelación y restauración, arquitectura efímera, paisaje, hostelería y diseño de mobiliario. Entre sus proyectos más relevantes figuran Morada de Piedra (2024), en Malinalco; Casa Amona (2025) y Casa Estelí (2026), en San Cristóbal de las Casas; y el Pabellón Cempasúchil (2025) y la reciente Casa Caliza (2026), ambos en Tulancingo. Su trabajo ha sido publicado en medios como Dezeen, Dwell, Architectural Digest, Arquine, Metalocus o ArchDaily.
Colar. Colectivo de Arquitectura
México
+52 55 2696 1059
+52 55 8560 1072
contacto@colectivodearquitectura.com
www.colectivodearquitectura.com
@_colar_
Project by Colar. Colectivo de Arquitectura
