En una colina al noreste de Ibiza, donde los bancales dibujan la memoria del trabajo humano y los pinares perfuman el aire con su resina, se encuentra Aguamadera, un hotel de agroturismo que rescata el espíritu de una antigua finca payesa del siglo XIX. A pocos kilómetros de Santa Eulària des Riu, este enclave rural se abre al horizonte con la serenidad de quien ha sabido escuchar el lenguaje de la tierra. Allí, donde el campo respira en silencio, la piedra blanca de la arquitectura ibicenca vuelve a ser protagonista con una nueva vida.
Detrás del proyecto se encuentra Iria Urgell, hija de Ricardo Urgell, fundador de Pachá. Pero Aguamadera poco tiene que ver con la Ibiza del bullicio: es su contrapunto, un refugio sereno que se nutre de la tradición, el paisaje y la esencia espiritual de la isla. «Aguamadera es casa», explica Iria. «Desde el corazón de Ibiza reúno a una comunidad creativa de almas para compartir experiencias y amor por la cultura, la gastronomía, la naturaleza y la tradición de la isla». Su visión parte del respeto por la autenticidad rural ibicenca, reinterpretada desde una sensibilidad contemporánea que une hospitalidad, arte y sostenibilidad.
















Arquitectura con alma: la mirada de Alicia Uldall
El interiorismo lleva la firma de Alicia Uldall, arquitecta de interiores en Ibiza Interiors, que ha sabido conjugar el legado arquitectónico payés con una estética contemporánea, sobria y poética. Uldall estudió la arquitectura tradicional de Ibiza y de otras regiones españolas, analizando sus sistemas constructivos y su estrecha relación con la naturaleza. De esa investigación nació un proyecto profundamente respetuoso: fiel a la arquitectura ancestral, pero sin replicarla; una reinterpretación serena que actualiza sus proporciones, materiales y atmósfera. «Hay muchas Ibizas para diferentes personas», comenta Alicia, «pero para mí se trataba de rendir homenaje, después de todos estos años, a la arquitectura y los elementos que hacen de esta isla un lugar único».
El resultado es un conjunto que conserva la estructura original de la finca sin alterar sus volúmenes. Paredes encaladas e irregulares, esquinas redondeadas, hornacinas, puertas de madera suavemente erosionadas por el tiempo… cada detalle respira autenticidad. El mobiliario combina piezas rústicas del Empordà con objetos artesanales y obras locales seleccionadas por la propia Iria Urgell, creando un diálogo entre pasado y presente, entre materia y memoria.
La Finca y Los Corrales
Aguamadera se organiza en dos ámbitos que conservan la integridad de la finca original: La Finca y Los Corrales. La Finca cuenta con seis habitaciones y una suite, rehabilitadas con materiales naturales y una estética que elige la luz y la calma. Cada estancia parece extenderse hacia el paisaje, invitando al descanso y a la contemplación. Los Corrales, por su parte, transforman los antiguos establos en cuatro suites y una habitación que conservan la estructura payesa original. Las terrazas privadas, las chimeneas y los jardines de hierbas refuerzan el vínculo con la naturaleza, articulando un conjunto que se despliega alrededor de una piscina central y un huerto ecológico, verdadero corazón del proyecto.









La Era: el fuego como lenguaje
En el centro del complejo, el Restaurante La Era celebra la esencia de la cocina mediterránea a través del fuego. El chef Gonzalo Cerrato Laguna, con una trayectoria que lo ha llevado de Londres a México, hace del fuego su herramienta de creación. No hay gas, solo la leña de olivo que se enciende cada mañana al amanecer. «La cocina es mi pista de baile», confiesa, «y el huerto de Aguamadera me provoca cada temporada con sus joyas para crear una carta honesta, de buen producto y respeto por la tradición».
Sus platos, sencillos y elaborados al fuego, evocan los sabores primitivos: pimientos asados con pilpil de bacalao, judías verdes tiernas, carnes a la brasa o postres sorprendentes como el helado de remolacha con tierra de algarrobo y cacao. Incluso los cócteles llevan la huella de las brasas: frutas ligeramente ahumadas que destilan aroma y carácter. Durante el día, el restaurante vibra con los sonidos puros del campo; al caer la tarde, las velas y el jazz envuelven el ambiente en una calidez casi ritual.


El salón de Aguamadera es un lugar de encuentro para el cuerpo y el alma, donde se imparten sesiones de movimiento, meditación y sanación consciente. El programa de terapias y bienestar incluye tratamientos naturales y disciplinas activas que buscan reconectar con el propio ritmo interior. “Cultivar cuerpo y espíritu” es el propósito que guía este espacio, donde cada práctica, cada respiración, se alinea con el pulso tranquilo del paisaje.
El campo y el huerto: corazón de Aguamadera
Rodeando la finca, más de 2.800 metros cuadrados de bancales agrícolas y 1.300 de jardines dan vida al proyecto. Bajo el sol de Ibiza crecen berenjenas, kale, tomates de distintas variedades, calabazas, hinojos, maíces y frutas que cambian con las estaciones. Entre ellos, las hierbas aromáticas —romero, lavanda, menta, salvia, albahaca— perfuman el aire y atraen abejas que polinizan las flores, fortaleciendo el equilibrio natural del entorno.
A cargo del huerto están David y Tomás, dos agricultores mexicanos que aplican principios de permacultura para recuperar la pureza de los sabores. “Queremos que los tomates sepan a tomate y la albahaca se huela de lejos”, dicen. Este huerto no es solo fuente de alimento: es también fuente de inspiración para la cocina y metáfora del propio espíritu de Aguamadera. Aquí todo sigue el ritmo de la naturaleza.







Un alma que florece en silencio
Aguamadera es, sobre todo, una declaración de amor a la isla, un lugar donde la hospitalidad se confunde con el arte de vivir despacio. Entre los muros encalados y los campos cultivados, el tiempo parece detenerse. El sonido del viento en los pinos, el crepitar del fuego, el murmullo del agua en las acequias antiguas: todo converge en una misma melodía, la del reencuentro con lo esencial, porque Aguamadera es un regreso a la tierra, a la calma y a la verdad simple y luminosa de la vida.
Proyecto: Aguamadera Hotel.
Superficie: 840 m2.
Terminado: 2023.
Interiorismo: Ibiza Interiors.
Fotografía: Ariadna Puigdomenech.
Construcción: Hernan Puga.
Paisajismo: Green Hands Ibiza. Andy Szymanowicz.
Cocina: Antonio Spelleta.

Ibiza Interiors
Fundado en 2014 por el interiorista Jurjen van Hulzen, Ibiza Interiors es un estudio que celebra la luz, el espacio y el paisaje de la isla para reinventar el Mediterráneo. Su enfoque ofrece proyectos que cuidan desde el primer boceto hasta el paisaje exterior, para clientes privados y desarrolladores que buscan proyectos con carácter. La misión de Ibiza Interiors reside en crear interiores modernos de esencia mediterránea, funcionales y atemporales, capaces de resonar con el entorno isleño y con las personas que los habitan.
En su prolongación natural surge Ibiza Exteriors, impulsada por Alicia Uldall y Jurjen van Hulzen, un estudio nacido del convencimiento de que la arquitectura interior encuentra plena expresión cuando se extiende al paisaje que la rodea. Ibiza Exteriors acompaña al cliente tanto en el diseño de jardines y terrazas como en la transformación de parcelas completas, procurando que cada proyecto exterior dialoge con el interior y se funda con la topografía, la vegetación y el clima de Ibiza. La práctica se articula mediante una cuidada colaboración con especialistas en paisajismo, para que cada proyecto se materialice como un verdadero refugio al aire libre.
Conjuntamente, estos estudios trazan un discurso coherente: el diseño entendido como experiencia holística que vincula dentro y fuera, el detalle y el conjunto, el lujo natural y la serenidad. Ibiza Interiors e Ibiza Exteriors invitan a habitar el paisaje con sensibilidad, a moldear interiores que respiran, y exteriores que vibran con los ritmos de la isla.
Ibiza Interiors
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