Argüelles es uno de esos barrios madrileños que llevan la historia de la ciudad escrita en sus fachadas. Trazado a partir del Plan Castro de 1860, que definió el ensanche de Madrid con una retícula ortogonal de manzanas profundas y patios interiores, el barrio creció como escenario doméstico para la burguesía liberal del cambio de siglo. Sus calles anchas, sus edificios de techos altos y sus proporciones generosas configuran un tejido que hoy convive con la vida universitaria de Moncloa, el comercio de la calle Princesa y la quietud arbolada del Parque del Oeste. Es un barrio que ha envejecido con dignidad, acumula capas sin perder coherencia, ofrece escala sin imponer monumentalidad.
En ese contexto urbano, en la última planta de un edificio de Argüelles se encuentra este piso de 78 metros cuadrados y una terraza de 12 orientada al este, reformado por Gon Architects.
El encargo
Toni, propietario de la vivienda, es responsable de proyectos aeronáuticos, periodista y apasionado de la cultura pop. Llegó a Gon Architects con un deseo doble, preciso y ambicioso: habitar el interior de una obra artística y diseñar el lugar donde vivir definitivamente. Una casa pensada para quedarse.
El estudio madrileño, dirigido por Gonzalo Pardo, recibió una planta que tenía la forma de tubo con 18 metros de largo y apenas 3,5 en su punto más estrecho. La organización original respondía a la lógica doméstica heredada: un pasillo oscuro adosado a la medianera que distribuía el acceso a piezas independientes entre sí. Una configuración que remite a modelos históricos donde la circulación actuaba como dispositivo de segregación más que como espacio habitable.






La estrategia
La clave del proyecto reside en la decisión aparentemente sencilla de sustituir la lógica del tabique por la lógica del filtro. Un sistema de puertas correderas de suelo a techo, ejecutadas con distintos materiales, texturas y policromías, transforma el antiguo pasillo en una secuencia abierta y continua. Según la posición de estos planos móviles, las estancias se conectan o independizan, se comprimen o se expanden. La casa funciona como un organismo vivo que acompaña los rituales diarios de Toni y su perrita Kea.
El proyecto incorpora también una gran diagonal que reestructura la circulación. El acceso, que se produce por el extremo más privado de la vivienda se convierte en el inicio de un recorrido, disolviendo los límites entre estancias. Las puertas y los pasos dejan de actuar como barreras de jerarquía para funcionar como mediadores de encuentro y ambigüedad espacial, una lectura que conecta con las tesis del historiador Robin Evans sobre la conectividad doméstica.



Los cuatro volúmenes
La transición cromática y material se desarrolla a través de cuatro volúmenes concatenados que estructuran la parte más íntima de la vivienda. El primero es una caja azul Klein adosada al acceso que incluye el cuarto de baño. El segundo contiene el dormitorio y el vestidor, protegidos tras la calidez de grandes marcos de madera y vidrio acanalado que tamizan la luz sin cerrar del todo el espacio. El tercero, de color verde, se corresponde con la ducha. El cuarto es la cocina: un volumen amarillo que funciona simultáneamente como núcleo de actividad doméstica y posición de control desde la que Toni puede ver toda la vivienda.
A partir de ese filtro cerámico amarillo, el espacio se libera. El salón, el comedor y un pequeño rincón de trabajo se funden en un gran espacio compartido donde el mobiliario actúa como infraestructura arquitectónica: estantes que organizan, mesas que delimitan, objetos que acumulan cultura pop sin perder orden.
La terraza como continuación del espacio interior
La secuencia continúa en la terraza. Gon Architects la concibe como una habitación exterior abierta al cielo de Madrid, la última estancia de la casa, donde la frontera entre el interior doméstico y el paisaje urbano se vuelve irrelevante. Desde ahí, las cubiertas de Argüelles y la luz del este de la mañana confirman que este piso se ha convertido en una casa confortable y vivible.








Proyecto: Casa JAM.
Localización: Barrio de Argüelles. Madrid.
Terminado: 2026.
Superficie construida: 78 m².
Arquitectura: Gon Architects.
Arquitecto responsable: Gonzalo Pardo.
Equipo de diseño: Carol Linares, María Cecilia Cordero, Sara Mordt, Maria Konstantinidou, Alexandra Marouda.
Construcción: Redo Construcción.
Fotografía: Imagen Subliminal (Rocío R. Rivas + Miguel de Guzmán).

Gon Architects
En el devenir cambiante de la arquitectura contemporánea española, Gon Architects surge como un taller de experimentación, sensibilidad y generosidad. Una oficina ubicada en Madrid, fundada y dirigida por Gonzalo Pardo desde 2014.
Gonzalo Pardo, arquitecto graduado en 2007 por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), alcanzó en 2016 el título de Doctor Arquitecto gracias a su tesis “Cuerpo y Casa: Hacia el espacio doméstico contemporáneo desde las transformaciones de la cocina y del cuarto de baño en Occidente”, galardonada con la calificación Cum Laude, el Premio Extraordinario de Tesis Doctoral 2016-2017 y una mención honorífica en el concurso de la Fundación Arquia.
Ese bagaje intelectual, profundo y reflexivo, no es un acto de culto al pasado, sino una plataforma desde la que Pardo se lanza a reinventar el hábitat contemporáneo con audacia y delicadeza. Su estudio concibe la arquitectura como un proceso creativo complejo, donde la observación minuciosa y el detalle se combinan con una mirada lúdica, experimental, crítica y optimista hacia nuestra contemporaneidad. Ver biografía completa.
Gon Architects
Galería Vallehermoso, 4
28003 Madrid
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Project by Gon Architects
