Fundar Ábbatte ha sido, para Elena Goded, una apuesta por la cultura material que reivindica la lentitud, la maestría y la permanencia. La firma segoviana crea tejidos artesanales a partir de fibras naturales de primera calidad, alpaca, lana merino, seda, lino, cáñamo, cashmere, elaborados en telares manuales por manos expertas, uno a uno, con la convicción de que los objetos bien hechos no solo duran, sino que se transforman, se enriquecen con el tiempo y terminan por formar parte de nuestra historia. «Creamos objetos artísticos para la vida diaria, objetos que amamos.», comenta Elena Goded.
El proyecto tiene una vocación doble. Por un lado, crear piezas duraderas que dignifiquen lo cotidiano: la mesa, la cama, el espacio habitado, recuperando para el textil el lugar simbólico y estético que en otro tiempo ocupó en nuestra cultura. Por otro, promover el conocimiento a través de seminarios, cursos y encuentros con el objetivo de revalorizar la artesanía textil.
El monasterio segoviano
En el siglo XIII, la Orden del Císter levantó en la ladera segoviana de la sierra de Guadarrama, en Collado Hermoso, el monasterio de Santa María de la Sierra. La arquitectura cisterciense respondía a una norma severa: sobriedad, proporción, rechazo de lo superfluo. Esos mismos valores, la forma que surge del material, sin adorno que la traicione, están hoy, ocho siglos después, en cada pieza que sale del taller de Ábbatte.
La pequeña comunidad que habitó el monasterio llegó a hospedar a reyes en el siglo XIV. Luego vino el declive, el abandono progresivo, la desamortización del XIX que convirtió el edificio en granja agrícola. Las piedras fueron cayendo. En 2005, Elena Goded y su marido adquirieron las ruinas. «Yo no busqué el monasterio, fue él quien me encontró a mí», cuenta, «y nos comprometimos a darle el máximo cuidado.»
Lo que siguió fue un trabajo de consolidación tan artesanal como el que hoy se realiza entre sus muros: un cantero de la zona fue fijando piedra a piedra la estructura, sujetando el perímetro con un zuncho, mientras de forma continuada se limpiaban los líquenes, la piedra degradada por el agua, la vegetación que crecía entre las juntas. La ruina fue estabilizándose sin ser falsificada. Se respetó su condición de fragmento, de tiempo detenido. En diálogo con el monasterio, se construyeron los nuevos espacios de trabajo: volúmenes de madera local y granito rubio que lo enmarcan sin quitarle el protagonismo del lugar.
Hoy el monasterio de Santa María de la Sierra forma parte del adn de Ábbatte: un edificio que resume, con la elocuencia de lo que ha sobrevivido, los valores esenciales de la firma: maestría, arraigo al territorio, permanencia. El monasterio, siempre presente, recuerda a quienes trabajan junto a sus arcos la continuidad de las tareas humanas.



El taller junto al monasterio
El taller de Ábbatte ocupa uno de los nuevos pabellones construidos junto al monasterio. Es un espacio luminoso, ordenado, donde los telares manuales se alinean como instrumentos de un oficio que no admite atajos. La urdimbre, ese conjunto de hilos paralelos y tensos que forman la base del tejido, se prepara con paciencia antes de que la trama pueda comenzar su entrelazado. Una vez terminada la pieza, se remata a mano, con hilo y aguja, y se lava para que las fibras tensas se relajen y el tejido alcance su tacto definitivo.
Las tejedoras que dan vida a estas piezas son profesionales de Segovia, dirigidas por Elena Goded Rambaud, fundadora de la firma, y Camila Lanzas, su directora creativa, historiadora del arte y diseñadora. El equipo está formado por Cristina Escribano, María del Carmen Gimeno, Carmen Palermo, Marta Rueda y Ana María Martín Gil, que formó parte del equipo de los talleres San Pablo de la reconocida Gerda Kramer, para más tarde formar en su inicio al nuevo equipo de Ábbatte.
Junto al taller de tejeduría, en una de las cabañas de madera que incluye la finca, se realiza la tinción de las hilaturas. Es aquí donde el trabajo alcanza algo parecido a lo alquímico. Los pigmentos, procedentes exclusivamente de plantas o insectos, se aplican en un proceso riguroso que comprende tres fases: el desaprestado, para limpiar las impurezas de la fibra; el mordentado, para fijar el color; y el baño de tinte, a temperatura controlada. El resultado son colores que no se encuentran en ningún catálogo convencional. Intensos y a la vez inasibles, siempre en armonía entre sí porque todos proceden de la misma fuente, la naturaleza. Son, en palabras de Goded, colores para el placer visual.






El jardín tintóreo: un patrimonio recuperado
Donde los monjes cistercienses cultivaron su huerta, Ábbatte ha creado algo extraordinario: un jardín etnobotánico de plantas tintóreas que es uno de los más completos de Europa. Setenta especies distintas, mirto de Brabante, índigo, hierba lombriguera, gayuba, zumaque, rubia o granza, entre muchas otras, crecen en bancales geometrizados con vistas a la sierra, guardados por los muros del monasterio como en una continuación orgánica de la misma vocación monástica.
Cada planta ha tenido que demostrar que es capaz de sobrevivir al clima de Segovia y que contiene, en alguna de sus partes, raíz, hoja, flor, corteza, pigmentos aptos para el teñido. Diego de Allas, responsable del jardín y del mantenimiento integral de la finca, es el guardián de este patrimonio verde.
La rubia o granza merece mención especial. Su raíz produce un rojo teja intenso que las civilizaciones mediterráneas —Egipto, Creta, Grecia, Roma— y las culturas nórdicas utilizaron durante milenios. Castilla fue durante siglos uno de los principales proveedores europeos de rubia de calidad. Un saber que se perdió y que Ábbatte, silenciosamente, trabaja por recuperar.
El jardín, sin embargo, no tiene como objetivo producir los colorantes que se usan en el taller, para eso harían falta muchas hectáreas por cada pigmento. Su misión es más sutil y ambiciosa, dar a conocer este uso específico de las plantas, tan antiguo como la civilización y tan olvidado como tantas cosas esenciales. Transmitir valor, hacer visible lo que el tiempo ha vuelto invisible.






La colección de Ábbate
La colección de Ábbatte abarca el espacio doméstico en su totalidad: mantas, colchas y pies de cama; almohadones; alfombras; manteles y servilletas; cortinas, visillos y estores japoneses; cabeceros tapizados; y piezas para llevar puestas, chales, ponchos, fulares, que trasladan al cuerpo la misma filosofía que al hogar. El objetivo que subyace a todas ellas es siempre el mismo: la materialidad no debe disimularse, debe revelarse.
Los tejidos se elaboran en formatos clásicos —tafetán, espiga, ojo de ganso— en anchos de hasta 3,10 metros. Para proyectos de mayor escala, Ábbatte ensambla varios lienzos con un criterio propio: las uniones se integran en el diseño, a veces como costuras casi imperceptibles en el mismo tono del tejido, otras como contrastes que subrayan la composición y le otorgan carácter. Un gesto de honestidad constructiva que no es ajeno a la tradición de los mejores oficios.
La paleta de color, construida íntegramente con tintes naturales y ejecutada por encargo, produce esos tonos indefinibles que se resisten a ser nombrados con precisión pero que se reconocen al instante como propios de la naturaleza: tierras, ocres, azules que tiran a verde, rosas que recuerdan al barro húmedo. Colores que envejecen bien, que cambian con la luz, que hacen compañía.












El tejido como arquitectura del interior
Cada vez más estudios de arquitectura e interiorismo encuentran en Ábbatte un interlocutor con quien construir la atmósfera sensorial de sus proyectos. La firma trabaja tanto en encargos integrales de textil para una vivienda o un espacio como en piezas singulares que completan o elevan interiores ya definidos.
El portfolio de Ábbatte incluye proyectos en Menorca, Asturias, Santander, Madrid, Alicante, Toledo, y colaboraciones con estudios tan prestigiosos como Pierre Yovanovitch o Marta de la Rica, entre los que se pueden citar. Mantas de alpaca sobre chaise-longues, alfombras de lana castellana en salones de techos de madera, juegos de cojines para porches de piedra, manteles de lino merino sobre mesas de nogal. En cada caso, la pieza se convierte en parte de la memoria del espacio.
Para los profesionales del diseño, Ábbatte ofrece también la posibilidad de reuniones de asesoramiento, presenciales o en formato online, para conocer en detalle los procesos, los materiales disponibles y las posibilidades de encargo. El taller está abierto a desarrollar ideas para nuevos usos del tejido. Separadores textiles para dividir espacios, tapicerías especiales, revestimientos. La única condición es que el material sea noble y que el proceso sea honesto.
En un sector donde lo efímero se ha convertido en norma, Ábbatte propone una alternativa que es profundamente contemporánea, la convicción de que los objetos bien hechos transforman a las personas que los habitan. Que vivir con textiles artesanales transmite calma y devuelve la capacidad de percibir el valor de lo que perdura.

Elena Goded Rambaud
Elena Goded es bióloga de formación, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesora universitaria durante décadas, y actualmente, quizá como consecuencia natural de todo lo anterior, fundadora de uno de los proyectos de artesanía textil más singulares y reconocidos de España.
Se licenció en Ciencias Biológicas en una época en que la mirada científica y la mirada artística aún se consideraban territorios separados. Su trayectoria los fue acercando. A lo largo de más de veinte años fue profesora titular en la UNED, donde dirigió el curso de Artesanía Textil desde 1990 hasta 2010, formando a generaciones de docentes en el conocimiento de los tejidos, los tintes y los oficios relacionados con la fibra. Paralelamente, impartió cursos en diversas universidades sobre tintes naturales, botánica aplicada e historia de la indumentaria: un territorio de intersección entre la ciencia, la historia y la cultura material que pocos habían explorado con tanta sistematicidad.
Esta labor docente la llevó a publicar obras de referencia para la enseñanza de la artesanía textil, entre ellas los volúmenes El taller textil en el aula: Tintes naturales y El taller textil en el aula: La tejeduría, editados por la UNED, que siguen siendo textos fundamentales en su campo. Su rigor como investigadora y su capacidad para transmitir el valor de los oficios la convirtieron en una autoridad en el panorama español de la cultura artesanal.
Ese capital de conocimiento acumulado durante décadas encontró, a partir de 2005, un escenario inesperado. Ese año, Elena y su marido adquirieron las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra, en Collado Hermoso, Segovia. No fue una decisión premeditada: fue, según ella misma cuenta, un encuentro. «Yo no busqué el monasterio, fue él quien me encontró a mí.» Lo que vino después fue un compromiso largo y exigente con la restauración y la consolidación de los restos de la abadía, que se encontraban en estado de abandono avanzado.
En ese mismo territorio nació, en 2013, Ábbatte —cuyo nombre deriva del término latino para abadía—, fundada junto a su hija Camila Lanzas, historiadora del arte y diseñadora. La firma supuso la confluencia de todo lo que Elena Goded había cultivado a lo largo de su trayectoria: el conocimiento científico de las fibras y los pigmentos, la comprensión histórica del textil como objeto cultural, la vocación pedagógica, y el arraigo a un lugar y a un territorio. Ábbatte es una síntesis del camino recorrrido.
El reconocimiento no tardó en llegar. En 2015, Ábbatte recibió el Premio Nacional de Artesanía en la categoría de Emprendimiento, otorgado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. En 2017, el proyecto fue distinguido con el Premio Hispania Nostra a las Buenas Prácticas en la conservación del patrimonio cultural y natural, un galardón que reconoció de forma explícita la labor de recuperación del monasterio y su conversión en espacio productivo vivo.
La proyección de Elena Goded en el ámbito de la artesanía contemporánea va más allá de su propia empresa. En 2018 fue una de las fundadoras y presidenta de SACo, la Sociedad de Artesanos Contemporáneos, una asociación que agrupa a diseñadores y empresas artesanales españolas bajo criterios de excelencia y contemporaneidad, con el objetivo de convertir la artesanía de calidad en un referente cultural y económico de primer orden. SACo ha desarrollado desde entonces proyectos de visibilidad nacional e internacional, entre ellos colaboraciones con Mazda en el marco del Festival de Diseño de Madrid. La Fundación Juan March, en su sede de Palma, ha acogido asimismo conferencias de Elena Goded sobre los textiles artesanos y su filosofía, integrando su trabajo en el circuito de la cultura contemporánea española.
Hoy Elena Goded dirige Ábbatte desde el monasterio segoviano, junto a Camila Lanzas y un equipo de tejedoras y artesanos locales. Su figura encarna algo que se ha vuelto escaso: la coherencia entre el pensamiento y la práctica, la investigación y el objeto, la tradición y la propuesta contemporánea. En un momento en que la artesanía vuelve a ser reivindicada como respuesta cultural y ambiental a los excesos de la producción industrial, Elena Goded lleva décadas construyendo, con paciencia y rigor, exactamente eso.
Ábbatte
Monasterio Santa María de la Sierra.
Collado Hermoso
Segovia. N110-km172
Tienda y exposición
Villanueva, 27, local.
28001 Madrid
+34 916 225 530
info@abbatte.com
www.abbatte.com
@abbatte_
Project by Elena Goded Rambaud
