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Beatriz Gil. Pellizco Cerámica

Beatriz Gil representa la voz contemporánea de una tradición cerámica que se ha transmitido a lo largo de varias generaciones de alfareros. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, su obra persigue la pureza de lo orgánico, modelando formas y texturas que evocan paisajes y memorias arraigadas en el territorio. Su trabajo es una reinterpretación sensible del paso del tiempo, una expresión visual de su profunda conexión con la naturaleza.

El trabajo de Pellizo con la arcilla nace de una exploración intuitiva. Cada forma y textura se convierten en el reflejo de un diálogo constante entre las manos y la materia, haciendo única cada creación.

En un mundo donde predomina lo fabricado en serie, Pellizo propone un regreso a lo esencial, a la materia, al tiempo lento, al objeto que respira. No hay moldes, no hay prisa: cada pieza nace de un impulso instintivo, casi ancestral, una búsqueda profunda de conexión con la naturaleza.

El trabajo cerámico de Pellizo está guiado por una mirada biofílica, esa necesidad de sentir cerca la presencia del mundo natural, y se manifiesta en piezas únicas, orgánicas, que hablan de cortezas, semillas, erosiones, rocas, fragmentos de un paisaje interior que encuentra forma en lo cotidiano: un cántaro, un cuenco o una escultura.

«Entiendo este arte no sólo como un oficio, sino también como una forma de conectar con la tierra. Trabajo con las manos, pero también con la paciencia y la memoria sensible de lo que la naturaleza me muestra” comenta Beatriz y añade: “Construir la pieza desde un bloque macizo de barro es puramente un ejercicio de meditación. Sustraer material es como vaciar el pensamiento, quitar lo que sobra y quedarse con lo esencial”

Más que una artesana, Beatriz es arquitecta de historias visuales. Su cerámica habla del cuerpo que habita y del paisaje que abraza, reconociendo en cada grieta y superficie el reflejo de una tierra viva. En su obra, el gesto humano y la materia dialogan para invocar la quietud de un instante, el tacto de una emoción, la huella de una entorno.

Las obras de Beatriz Gil, nacen de una profunda observación de los ritmos naturales y de una práctica artesanal comprometida con lo único y lo imperfecto. Con su proyecto Pellizco, propone objetos cuyo lenguaje material y emocional conecta con la esencia de los interiores que valoran la autenticidad, la textura y la experiencia sensorial, llevando a los espacios algo más que forma: memoria, raíz y sentido.

El taller de Pellizco es un espacio de aprendizaje y de creación, orientado a la técnica del pellizco, una metodología que promueve la espontaneidad y la sensibilidad manual.

publicado en Exágono