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Eliurpi

Eli Urpí (El Papiolet, 1985) y Nacho Umpiérrez (Colonia del Sacramento, 1983) comenzaron hace más de una década confeccionando tocados de seda. La casualidad, o tal vez el destino, puso en sus manos las antiguas hormas de la sombrerera gallega María Mazás. Desde entonces, reinterpretaron la sombrerería clásica con una mirada contemporánea y profundamente personal. Su trabajo, exquisito y experimental, se vendía en Browns (Londres) o Harrods, pero también a puerta cerrada, en su showroom del barrio Gòtic de Barcelona. Allí siguen recibiendo hoy, en citas que son más bien encuentros íntimos.

Sin embargo, su inquietud creativa les llevó pronto a difuminar las fronteras entre moda, arte y diseño. “Queríamos que el sombrero dejara de ser un objeto funcional para convertirse en una escultura”, señala Urpí. Nuestro gran referente en arte textil ha sido Aurèlia Muñoz”, explica Urpí. Esa necesidad de evolución cristalizó primero en piezas híbridas: pamelas pintadas a mano, lienzos abstractos que deconstruían la forma del sombrero. Luego llegaron los muebles —taburetes, mesas, luminarias— y, más recientemente, la escultura textil. Cada paso, aunque natural, ha sido también una toma de posición: sin galería, sin calendario, sin concesiones.

En un par de años han pasado por Seúl (Cheongju Craft Biennale), Madrid (Art U Ready), Milán (Palazzo Litta y Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci de Milán), Miami (Design Miami) y Barcelona (Escat e Il·lacions), sus obras dialogan con sombreros de Balenciaga en la exposición Matter Matters del Disseny Hub Barcelona 2025 y han recibido el premio Saco de Artesanía Contemporánea de la Madrid Craft Week, cosechando atención internacional. 

Hoy, sin galería fija ni imposiciones externas, Eliurpi fluye. Y como en su obra, también en su trayectoria la esencia del orden es el cambio. Un cambio que no los aleja de su raíz artesana, sino que la transforma en otra cosa: una forma de pensamiento matérico, silencioso, profundamente sensible.

publicado en Exágono