Frederico Zanelato (Ribeirão Preto, 1972) llegó a la arquitectura por el camino del oficio. De niño aprendió dibujo, pintura y escultura en la Casa da Cultura Cândido Portinari de su ciudad natal, y en la adolescencia sumó el teatro y el dibujo publicitario y arquitectónico en la escuela Bauhaus. Esa formación temprana, más próxima al taller que al aula, ayuda a entender una obra que piensa desde la materia y la mano antes que desde la imagen.
Se licenció en Arquitectura y Urbanismo por la Universidade Braz Cubas en 1999, el mismo año en que fundó su estudio, Frederico Zanelato Arquitetos, con sede en Mogi das Cruzes, en el estado de São Paulo. Cursó después el máster profesional del Instituto de Pesquisas Tecnológicas del Estado de São Paulo (IPT), donde abrió una línea de investigación que incluye sostenibilidad, economía y diseño contemporáneo y que sigue orientando su práctica. Entre 2000 y 2005 enseñó Proyecto Arquitectónico y Dibujo en la Braz Cubas, y mantiene el vínculo con la universidad a través de conferencias y talleres en escuelas de arquitectura de todo Brasil. Desde 2014 trabaja también junto a Ar:Co Arquitetura Cooperativa.
El estudio actúa en todas las escalas, de arquitectura y urbanismo, guiado por la arquitectura bioclimática como método, los materiales del lugar como argumento y la ventilación natural como forma de dialogar con el clima. De esa forma de trabajar han nacido obras tan distintas como la restauración del histórico Casarão do Chá, en Mogi das Cruzes, la Casa ER, en el sur de Bahía, vestida con una fachada de cerámica artesanal, o la Casa MS, en el interior paulista. Casi cuarenta colaboradores han formado parte de su equipo a lo largo de más de veinticinco años.
Su trayectoria ha acompañado desde el inicio el circuito de los premios y bienales brasileños. Fue seleccionado en varias ediciones del Prêmio Jovens Arquitetos, con exposición en el Museu da Casa Brasileira, participó en cinco ediciones de la Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo y obtuvo una mención en la VI Bienal Iberoamericana (2007). En los últimos años ha recibido el tercer premio del 5º Prêmio Saint-Gobain de Arquitetura Habitat Sustentável (2018), distinciones de la AsBEA y el primer premio de la Premiação IAB 2021, edición del centenario del Instituto de Arquitectos de Brasil en Bahía. Ese mismo año, el Instituto Coreano de Arquitectos incluyó su obra en la exposición Hidden Architects, en Seúl. Su relación con los concursos es igual de larga: desde las convocatorias barcelonesas de vivienda en el centro histórico (1995) y la sede de la Fundació Mies van der Rohe (1998) hasta la escuela para Guinea-Bisáu (2010) o el Campus Cabral de Curitiba (2012).
Una trayectoria que empezó entre lápices y arcilla en Ribeirão Preto y que sigue midiendo cada proyecto por su capacidad de pertenecer a su lugar.