Fundado en Valencia en 2020 por David Puerta y María Daroz, Viruta Lab nace del cruce de dos trayectorias personales que terminan por ensamblarse en una misma manera de proyectar. Él llega a la arquitectura desde el dibujo, con años de trazar ideas directamente sobre las paredes antes de aprender a construirlas; ella lo hace desde la danza clásica, disciplina que le aporta el sentido de la proporción, la disciplina y la atención al detalle que después traslada al espacio. El propio nombre del estudio, ligado a la viruta que deja el oficio manual, resume esa vocación: la arquitectura entendida como un proceso artesanal, hecho de boceto, materia y tiempo, antes que como un resultado cerrado.
El estudio desarrolla proyectos residenciales, de contract, retail y espacios efímeros, siempre desde la escucha activa y el trabajo en equipo con el cliente. Cada encargo parte de una idea básica —a menudo, literalmente, un trazo sobre papel— que Viruta Lab traduce en programa, materia y detalle constructivo, hasta convertirla en un espacio habitado. La firma reivindica la emoción como propósito último de la arquitectura: proyectos orgánicos, cálidos y atemporales que buscan que quien habita el espacio reconozca en él algo propio.
Esa sensibilidad tiene una raíz doble. La formación de María Daroz en Dinamarca introduce en el estudio el rigor y la depuración del diseño escandinavo, que se combina con el carácter mediterráneo de Valencia, ciudad donde ambos desarrollan su carrera. El resultado es un lenguaje propio, reconocible por el trabajo con la luz natural, los materiales nobles y una paleta cálida y sugerente para los sentidos, que el estudio aplica tanto a la escala doméstica de una vivienda como a proyectos de mayor formato.
María Daroz es arquitecta por la Universitat Politècnica de València, con un año de formación de posgrado en la Arkitektskolen de Aarhus, Dinamarca. Antes de fundar Viruta Lab, coordinó el departamento de proyectos arquitectónicos de Ramón Esteve Estudio, trabajó como arquitecta en DMG Arquitectura, ejerció como Project Manager de Retail & Producto en CuldeSac y dirigió el departamento de proyectos de Casas inHAUS. En 2019 pone en marcha Viruta Lab junto a David Puerta. «La danza me aportó la disciplina y la elegancia que se reflejan en la sensibilidad de los detalles», explica sobre el vínculo entre su formación y su manera de proyectar, que combina la proporción geométrica con una atracción particular por la luz y los materiales trabajados con sofisticación.
David Puerta es arquitecto por la Universitat Politècnica de València, especializado en Intervención en el Patrimonio, y diseñador de interiores por la EASD Valencia. Su trayectoria pasa por Studio Zone, Moncly Interioristas y Ximo Roca Diseño, además de responsabilizarse del departamento de diseño de interiores de Casas inHAUS antes de incorporarse a Viruta Lab. Para él, el dibujo es el origen de todo lo demás: «La arquitectura se convirtió en un medio de seguir creando, de buscar nuevas formas y, sobre todo, de hacer partícipe a la gente de mis emociones». Esa mirada de dibujante sostiene su forma de entender el proyecto, desde el boceto inicial hasta el detalle final del interiorismo.