En Stavanger, la costa oeste de Noruega, el paisaje impone su carácter. Un paisaje hecho de rocas batidas por el Atlántico, fiordos que se abren paso entre bosques de coníferas y una luz que cambia con rapidez. Es también una ciudad marcada por la industria petrolera, con una cultura emprendedora que empuja a probar, transformar y explorar ideas nuevas. En ese cruce entre naturaleza exigente y espíritu de ensayo nació, en 1996, Helen & Hard, el estudio fundado por Siv Helene Stangeland y Reinhard Kropf que hoy reúne a treinta y dos personas de procedencias y formaciones muy distintas, repartidas entre sus oficinas de Stavanger y Oslo.
Diseño relacional
Helen & Hard entiende la arquitectura como un proceso de relaciones antes que como un ejercicio formal. Llaman a este método “diseño relacional”, una manera de proyectar en diálogo constante con el contexto social, material y cultural de cada encargo, y de dejar que ese diálogo transforme el propio proceso de diseño. La arquitectura, sostienen, no se concibe primero en la mente para llevarla después al mundo, sino que se construye en colaboración continua con quienes habitarán el edificio, con el lugar y con los materiales disponibles. Este enfoque holístico los lleva a intervenir en las relaciones que conectan una obra con los sistemas que la rodean, desde la escala doméstica hasta la urbana.
La primera fase de cada proyecto consiste en habitar el lugar antes de dibujarlo. Helen & Hard llama a esta práctica “walk the land”, un estudio extendido del emplazamiento y de la situación en la que el proyecto se inserta, que se combina con la escucha directa de clientes y futuros usuarios. De ahí surgen las posibilidades propias de cada sitio, las que ningún catálogo de soluciones puede anticipar. Un equipo de arquitectos acompaña el proyecto desde el planeamiento hasta la obra, en colaboración con consultores especializados en cada disciplina.
La madera, un material que trasciende lo constructivo
La madera ocupa en este método un lugar que trasciende lo constructivo. Para Stangeland y Kropf, un sistema estructural en madera suele ser el punto de partida de su arquitectura. “Es un material sensual, en el que se puede ver cómo han actuado las fuerzas que formaron sus vetas de crecimiento”, explican. “Los árboles tienen vida propia, y uno siente un respeto profundo por el tiempo que les ha llevado crecer. Trabajamos con algo vivo, un material orgánico. Tenemos que dialogar con la materia.” Ese diálogo, dicen, se traduce en atmósferas que calman, que reducen el estrés, distintas según la especie de árbol empleada.
Especializados en construcción en madera desde 2008, Helen & Hard se cuenta hoy entre los estudios de referencia de la arquitectura en madera, con proyectos que abarcan vivienda, oficinas, centros educativos y equipamientos culturales, reconocidos en varias ocasiones por su aportación técnica al sector. Uno de sus proyectos, Ratatosk, forma parte de la colección permanente del Victoria and Albert Museum de Londres.
La transformación de edificios existentes ocupa un lugar igual de central en su práctica. Recuperar y reutilizar construcciones y materiales es, para Helen & Hard, una manera de reducir el consumo energético, el coste constructivo y la generación de residuos, pero también de trabajar con la memoria. Entretejer lo antiguo con lo nuevo permite crear atmósferas evocadoras, cargadas de un pasado que sigue activo en la experiencia espacial de quien habita el edificio.
Atención a lo colectivo
La atención a lo colectivo define el capítulo social de su trabajo. Helen & Hard concibe el diseño de espacios de encuentro como una herramienta contra dos de los problemas que identifican en la sociedad escandinava contemporánea: la soledad y la segregación. Junto con Sissel Leire fundaron Gaining By Sharing, un modelo de covivienda que combina espacios privados con áreas comunes compartidas por una comunidad más amplia, pensado como alternativa al mercado inmobiliario convencional, centrado casi siempre en la vivienda individual. Su convicción es que la diversidad —de edades, orígenes y profesiones— fortalece estas comunidades y las hace perdurar más que aquellas pensadas para un único perfil de residente.
El estudio extiende esta lógica relacional al terreno del diseño sistémico y paramétrico, inspirado en los procesos de la ecología y en el modo en que los componentes de un ecosistema se relacionan entre sí y con su entorno. No se limitan a dar forma tectónica al espacio: buscan establecer un marco generativo, un meta-espacio en el que la arquitectura pueda desplegarse y responder a circunstancias cambiantes, con el objetivo de producir resultados más robustos y sostenibles a largo plazo.
Siv Helene Stangeland, arquitecta e investigadora noruega afincada en Stavanger, se formó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) y en la Escuela de Arquitectura y Diseño de Oslo (AHO), donde tuvo como referentes a Sverre Fehn y Christian Norberg-Schulz. Doctorada en práctica creativa por la Escuela de Arquitectura de Århus dentro del programa Adapt-r, ha impartido docencia en AHO, la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) en Trondheim, la Universidad de Chalmers en Gotemburgo, el KTH de Estocolmo, la Universidad de Sheffield y la Bartlett School of Architecture de Londres.
Reinhard Kropf, arquitecto e investigador austriaco radicado entre Stavanger y Oslo, se formó en la TU Graz y también en AHO bajo la tutela de Sverre Fehn, y ha centrado buena parte de su trayectoria en el diseño y la construcción en madera. Ha sido profesor invitado en AHO, la Bergen School of Architecture (BAS), Chalmers, la École d’architecture de París y la Hust University de China, y ejerció como profesor invitado en la Kansas State University. Juntos fundaron Helen & Hard en 1996 y, tres décadas después, siguen defendiendo una arquitectura que se construye con quienes la habitan.