Helen & Hard diseña un refugio costero en Noruega, inspirado en las tradiciones de construcción de los barcos vikingos

14 septiembre 2026
El estudio noruego, líder en la construcción en madera, ha unido tradición y tecnología para conseguir que dieciocho abetos enteros, extraídos con sus raíces, formen la estructura del edificio.
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En el extremo norte de Rogaland, donde la costa de Randaberg se asoma al mar del Norte, la roca desciende oscura y fracturada hacia el agua mientras el horizonte se abre sobre el Atlántico. Es un paisaje que exige carácter a quien construye en él. El viento llega sin filtro, la luz cambia de intensidad con frecuencia, y la vegetación solo se desarrolla donde la piedra se lo permite. En esta misma costa, generaciones de constructores navales aprendieron, desde la era vikinga, a aprovechar la curva natural entre el tronco y la raíz de los árboles para reforzar las cuadernas de sus embarcaciones. Sobre este doble legado —el rigor del lugar y la memoria de un oficio— Helen & Hard ha construido Cabin Sande, la cabaña de 112 metros cuadrados que sus fundadores, Siv Helene Stangeland y Reinhard Kropf, han construido para ellos mismos tras doce años de bocetos y maduración del proyecto.

La cubierta sigue la topografía del terreno y mantiene el volumen bajo, casi indistinguible de la roca que lo rodea. @Ivar Kvaal
@Ivar Kvaal
@Ivar Kvaal
La parcela se encuentra en un promontorio rocoso protegido de Randaberg. @Sindre Ellingsen
Un zócalo macizo, construido con la misma piedra hallada en la parcela protege la base de la cabaña y la ancla al suelo rocoso. @Sindre Ellingsen
@Sindre Ellingsen
@Ivar Kvaal
@Sindre Ellingsen
@Ivar Kvaal

La parcela, en un promontorio rocoso protegido de Randaberg, albergaba una cabaña de los años setenta, y las restricciones urbanísticas obligaban a respetar su huella y su altura. Dentro de ese margen fijo, el estudio organizó el nuevo edificio en torno a tres condiciones del paisaje que a primera vista parecían irreconciliables: el horizonte abierto sobre el Atlántico, el descenso rocoso y agreste hacia el mar, y la vegetación intacta que ocupa la parte trasera de la finca. “Nuestro objetivo era crear una arquitectura que conectase estas distintas zonas del paisaje, estableciendo al mismo tiempo una relación fuerte con las cualidades propias del lugar”, señalan los arquitectos.

Diseño y tradición vikinga

El diseño arquitectónico se basa en dieciocho abetos enteros, extraídos con sus raíces, limpiados, secados durante ocho meses y escaneados digitalmente antes de que unos brazos robóticos fresaran directamente sobre las raíces los ensamblajes que hoy unen columnas y vigas. El gesto recupera, casi literalmente, la tradición naval vikinga. Allí donde los carpinteros de ribera buscaban en el encuentro natural entre tronco y raíz la pieza que afianzaba el casco de un barco, Helen & Hard encuentra la unión que sostiene la cubierta de la casa. El resultado es una construcción de madera con la estructura portante a la vista. Cuatro filas de estas columnas arbóreas se abren en abanico, y las vigas de cubierta, en voladizo, se encuentran por parejas en el centro para tensarse entre columnas, formando una abertura horizontal de más de nueve metros hacia el poniente marino y, en el extremo opuesto, un acceso estrecho orientado al sol de la mañana y al jardín.

Cuatro filas de columnas arbóreas se abren en abanico. @Sindre Ellingsen
Frente al mar, la gran abertura acristalada queda protegida por un profundo voladizo de cubierta. @Sindre Ellingsen
La estructura de madera se alza como un organismo propio, visible y legible en cada una de sus dieciocho raíces, que conservan su irregularidad natural pese a la precisión del fresado robótico. @Ivar Kvaal

Estructura y mobiliario fusionados

El interior no distingue entre estructura y mobiliario. Los troncos se ramifican hacia el techo y continúan en estanterías, bancos, divisiones, marcos de puertas y ventanas, la cocina y la chimenea, de modo que cada elemento construido parece haber crecido del mismo árbol que sostiene la casa. “Queríamos evocar la experiencia de estar bajo el dosel de los árboles”, explican los arquitectos. “A medida que uno se mueve por el espacio, la secuencia rítmica de las columnas de madera y el carácter orgánico de la estructura crean una fuerte sensación de refugio y protección”. Esa sensación de cobijo convive con una exposición casi total al paisaje. Un acristalamiento continuo envuelve gran parte del perímetro, de modo que la luz, las sombras y el clima cambiante del Atlántico entran en la casa a lo largo del día y de las estaciones.

El espacio principal, de planta en forma de embudo, queda flanqueado por dos zonas laterales: la cocina en un lado, y dos áreas de trabajo en el otro, una de ellas elevada medio nivel sobre el salón, con el baño situado debajo. Aunque la cabaña se percibe como un espacio continuo, estos pliegues laterales introducen profundidad y una secuencia de experiencias que evita la monotonía de la planta abierta. Frente al mar, la gran abertura acristalada —de nueve metros y medio sin ningún montante que interrumpa la vista— queda protegida por un profundo voladizo de cubierta, que permite liberar de columnas el hueco acristalado. “El clima en la costa atlántica puede ser extremadamente duro. El profundo voladizo de la cubierta y la disposición de la estructura de madera crean un lugar resguardado e íntimo que, al mismo tiempo, se abre hacia el mar”.

El espacio principal, queda flanqueado por dos zonas laterales: la cocina en un lado, y dos áreas de trabajo en el otro, una de ellas elevada medio nivel sobre el salón, con el baño situado debajo. @Ivar Kvaal
@Ivar Kvaal
El profundo voladizo de la cubierta y la disposición de la estructura de madera crean un lugar resguardado e íntimo que, al mismo tiempo, se abre hacia el mar. @Ivar Kvaal

Una casa anclada al lugar

La relación con el lugar se cierra por abajo y por arriba. Un zócalo macizo, construido con la misma piedra hallada en la parcela, protege la base de la cabaña y la ancla al suelo rocoso; la cubierta sigue la topografía del terreno y mantiene el volumen bajo, casi indistinguible de la roca que lo rodea. Entre ambos, la estructura de madera se alza como un organismo propio, visible y legible en cada una de sus dieciocho raíces, que conservan su irregularidad natural pese a la precisión del fresado robótico.

Que esta sea la casa de sus propios fundadores no es un dato anecdótico. Doce años de bocetos son, para un estudio que entiende el proyecto como un proceso de relaciones antes que como un ejercicio formal, el tiempo que hizo falta para que el lugar, el oficio y el material terminaran de decir lo que la casa finalmente construye. Cabin Sande, se resguarda en el paisaje de Randaberg, con la misma lógica con la que un casco de madera aprendía a ceder ante el mar sin romperse.

Axonometría de las columnas. Las dieciocho columnas arbóreas, mecanizadas individualmente a partir de troncos de abeto con sus raíces intactas, antes de su montaje.
Axonometría de la estructura portante. Las vigas de cubierta, en voladizo, se emparejan sobre las columnas para formar la disposición en abanico del edificio.
Axonometría de la cubierta diafragma. El entramado de vigas secundarias y arriostramiento se apoya sobre la estructura de columnas y vigas principales.
Axonometría de la cubierta acabada. Los paneles de madera que cierran la cubierta, resueltos como un único plano diafragma sobre las columnas.
Planta de estructura (nivel de cubierta). La retícula de columnas arbóreas, dispuesta en abanico, ordena la distribución interior: 1. Salón y comedor, 2. Cocina, 3. Estudio, 4. Altillo, 5. Baño.
Planta baja. Distribución de la cabaña con el mobiliario: el salón y la cocina ocupan el espacio central en forma de embudo, flanqueados por el estudio y el altillo a un lado y el baño en el volumen independiente.
Emplazamiento. La cabaña se sitúa en un promontorio rocoso de Randaberg, sobre la costa atlántica, junto a otras edificaciones dispersas en el entorno boscoso.

Proyecto: Cabin Sande.
Ubicación: Randaberg. Noruega.
Cliente: Reinhard Kropf y Siv Helene Stangeland .
Programa: Cabaña
.
Estado: Completado.
Superficie: 112 m².
Equipo: Helen & Hard; Reinhard Kropf, Siv Helene Stangeland, Njål Undheim, Håvard Auklend .
Fotografía: Ivar Kvaal y Sindre Ellingsen.

Fuente: Helen & Hard.

Helen & Hard

En Stavanger, la costa oeste de Noruega, el paisaje impone su carácter. Un paisaje  hecho de rocas batidas por el Atlántico, fiordos que se abren paso entre bosques de coníferas y una luz que cambia con rapidez. Es también una ciudad marcada por la industria petrolera, con una cultura emprendedora que empuja a probar, transformar y explorar ideas nuevas. En ese cruce entre naturaleza exigente y espíritu de ensayo nació, en 1996, Helen & Hard, el estudio fundado por Siv Helene Stangeland y Reinhard Kropf que hoy reúne a treinta y dos personas de procedencias y formaciones muy distintas, repartidas entre sus oficinas de Stavanger y Oslo.

Diseño relacional

Helen & Hard entiende la arquitectura como un proceso de relaciones antes que como un ejercicio formal. Llaman a este método “diseño relacional”, una manera de proyectar en diálogo constante con el contexto social, material y cultural de cada encargo, y de dejar que ese diálogo transforme el propio proceso de diseño. La arquitectura, sostienen, no se concibe primero en la mente para llevarla después al mundo, sino que se construye en colaboración continua con quienes habitarán el edificio, con el lugar y con los materiales disponibles. Este enfoque holístico los lleva a intervenir en las relaciones que conectan una obra con los sistemas que la rodean, desde la escala doméstica hasta la urbana.

La primera fase de cada proyecto consiste en habitar el lugar antes de dibujarlo. Helen & Hard llama a esta práctica “walk the land”, un estudio extendido del emplazamiento y de la situación en la que el proyecto se inserta, que se combina con la escucha directa de clientes y futuros usuarios. De ahí surgen  las posibilidades propias de cada sitio, las que ningún catálogo de soluciones puede anticipar. Un equipo de arquitectos acompaña el proyecto desde el planeamiento hasta la obra, en colaboración con consultores especializados en cada disciplina.

La madera, un material que trasciende lo constructivo

La madera ocupa en este método un lugar que trasciende lo constructivo. Para Stangeland y Kropf, un sistema estructural en madera suele ser el punto de partida de su arquitectura. “Es un material sensual, en el que se puede ver cómo han actuado las fuerzas que formaron sus vetas de crecimiento”, explican. “Los árboles tienen vida propia, y uno siente un respeto profundo por el tiempo que les ha llevado crecer. Trabajamos con algo vivo, un material orgánico. Tenemos que dialogar con la materia.” Ese diálogo, dicen, se traduce en atmósferas que calman, que reducen el estrés, distintas según la especie de árbol empleada. 

Especializados en construcción en madera desde 2008, Helen & Hard se cuenta hoy entre los estudios de referencia de la arquitectura en madera, con proyectos que abarcan vivienda, oficinas, centros educativos y equipamientos culturales, reconocidos en varias ocasiones por su aportación técnica al sector. Uno de sus proyectos, Ratatosk, forma parte de la colección permanente del Victoria and Albert Museum de Londres.

La transformación de edificios existentes ocupa un lugar igual de central en su práctica. Recuperar y reutilizar construcciones y materiales es, para Helen & Hard, una manera de reducir el consumo energético, el coste constructivo y la generación de residuos, pero también de trabajar con la memoria. Entretejer lo antiguo con lo nuevo permite crear atmósferas evocadoras, cargadas de un pasado que sigue activo en la experiencia espacial de quien habita el edificio.

Atención a lo colectivo

La atención a lo colectivo define el capítulo social de su trabajo. Helen & Hard concibe el diseño de espacios de encuentro como una herramienta contra dos de los problemas que identifican en la sociedad escandinava contemporánea: la soledad y la segregación. Junto con Sissel Leire fundaron Gaining By Sharing, un modelo de covivienda que combina espacios privados con áreas comunes compartidas por una comunidad más amplia, pensado como alternativa al mercado inmobiliario convencional, centrado casi siempre en la vivienda individual. Su convicción es que la diversidad —de edades, orígenes y profesiones— fortalece estas comunidades y las hace perdurar más que aquellas pensadas para un único perfil de residente.

El estudio extiende esta lógica relacional al terreno del diseño sistémico y paramétrico, inspirado en los procesos de la ecología y en el modo en que los componentes de un ecosistema se relacionan entre sí y con su entorno. No se limitan a dar forma tectónica al espacio: buscan establecer un marco generativo, un meta-espacio en el que la arquitectura pueda desplegarse y responder a circunstancias cambiantes, con el objetivo de producir resultados más robustos y sostenibles a largo plazo.

Siv Helene Stangeland, arquitecta e investigadora noruega afincada en Stavanger, se formó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) y en la Escuela de Arquitectura y Diseño de Oslo (AHO), donde tuvo como referentes a Sverre Fehn y Christian Norberg-Schulz. Doctorada en práctica creativa por la Escuela de Arquitectura de Århus dentro del programa Adapt-r, ha impartido docencia en AHO, la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) en Trondheim, la Universidad de Chalmers en Gotemburgo, el KTH de Estocolmo, la Universidad de Sheffield y la Bartlett School of Architecture de Londres. 

Reinhard Kropf, arquitecto e investigador austriaco radicado entre Stavanger y Oslo, se formó en la TU Graz y también en AHO bajo la tutela de Sverre Fehn, y ha centrado buena parte de su trayectoria en el diseño y la construcción en madera. Ha sido profesor invitado en AHO, la Bergen School of Architecture (BAS), Chalmers, la École d’architecture de París y la Hust University de China, y ejerció como profesor invitado en la Kansas State University. Juntos fundaron Helen & Hard en 1996 y, tres décadas después, siguen defendiendo una arquitectura que se construye con quienes la habitan.

Equipo de Helen & Hard en 2023.

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