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Ana Vargas Núñez. la Cooperativeta

Ana Vargas Núñez (València) pertenece a una generación de arquitectas que aprendió el oficio en estudios ajenos y a pie de obra antes de fundar su propio estudio. Se formó en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de València, de la Universitat Politècnica, donde cursó el Grado en Arquitectura entre 2010 y 2016 y completó el Máster habilitante en 2016. Desde entonces ha recorrido varios estudios valencianos con una constancia reveladora: Arqueha Arquitectura y Urbanismo, Jose Costa Arq., el fabricante de espheras —donde trabajó en intervenciones sobre patrimonio, vivienda y obra pública— y mcbad, con proyectos de urbanismo, equipamientos y vivienda colectiva. En todos ellos se repite una misma tarea, la que va del dibujo de la propuesta a la dirección de obra, y en esa continuidad entre pensar y construir se reconoce ya buena parte de su manera de trabajar.

El estudio nace en 2019 de la Cooperativeta, una propuesta de viviendas en régimen de cooperativa en Gandia con la que resultó finalista en el certamen del Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana. Un proyecto que reflexionaba sobre otras formas de habitar y cómo la arquitectura puede favorecer la vida en comunidad, buscando el equilibrio entre la intimidad de cada vivienda y unos espacios compartidos pensados para el encuentro. Para ello proponía viviendas capaces de transformarse con los años: un núcleo fijo que reúne las instalaciones y, a su alrededor, piezas que se añaden o se retiran según cambian las necesidades de cada familia, además de unos espacios de umbral que pueden incorporarse al interior de la casa. Aquel proyecto dio nombre al estudio y, sobre todo, fijó una forma de entender la arquitectura que actualmente forma parte de su identidad.

Desde València, la Cooperativeta trabaja a escalas diversas, desde viviendas y mobiliario hasta pequeños edificios dotacionales. Sus proyectos persiguen soluciones atemporales que den flexibilidad a la vida cotidiana y pongan en valor la arquitectura heredada, con una atención al detalle que nace de la convicción de que humanizar el espacio es, ante todo, cuidarlo de cerca. Ana Vargas dirige hoy el estudio y encuentra el mismo placer en dos gestos que rara vez conviven con tanta naturalidad, ilustrar sus proyectos a mano y dirigir su construcción en la obra.

publicado en Exágono