Rocco Bibbiani transforma un pequeño apartamento de Sarrià en un loft lleno de luz y color

1 noviembre 2026
En un edificio de 1919 en Barcelona, Bibbiani diseña un espacio diáfano con vigas y pilares de acero pintados de azul y verde, una cocina de acero inoxidable y gresite y una escalera de madera que esconde armarios.
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El barcelonés barrio de Sarrià, municipio independiente hasta 1921, conserva todavía ese aire de pueblo que gustó tanto a la burguesía catalana del XIX, con sus pequeñas calles y plazas desplegadas en torno a la calle Major, espacios peatonales y vecinos que se saludan al cruzarse. Sarrià, gracias a la influencia de los menestrales y burgueses que instalaron sus casas de veraneo, fue una de las zonas más prósperas de Barcelona. Un esplendor que, en el ámbito arquitectónico, es visible en sus casas, muchas de ellas de estilo modernista.

En 1919, cuando Sarrià era todavía un pueblo, se construyó en la calle Monterols un edificio cuya planta baja, de 36 metros cuadrados, ha pasado de una generación a otra de la misma familia hasta llegar a una pareja joven. Fueron ellos quienes encargaron su reforma al interiorista Rocco Bibbiani, fundador del estudio barcelonés Not a Studio.

Un piso de toda la vida

Durante décadas, aquel pequeño espacio se repartió en cuatro habitaciones, una cocina y un comedor, con el baño en el patio, y llegaron a habitarlo más de seis personas. Era una casa pensada para resolver lo cotidiano con lo mínimo, y cada tabique daba fe de ello.

Una reforma de hace veinte años aprovechó los casi cinco metros de altura para construir un altillo, pero el piso siguió siendo oscuro y compartimentado. Las vigas eran negras y la bóveda de ladrillo estaba barnizada en tonos oscuros. “Entrabas y es que casi respirabas la humedad del piso”, recuerda Bibbiani de su primera visita.

El encargo llegó por un camino poco habitual. Los propietarios descubrieron uno de los proyectos de Bibbiani en un canal de YouTube dedicado a soluciones para casas pequeñas y enseguida le pidieron que liberara el piso de la oscuridad y la compartimentación acumuladas durante décadas.

Parquet laminado de FinFloor.

Un solo volumen bajo la bóveda

La respuesta fue derribar todos los tabiques. El piso es hoy un único espacio en el que la altura es la protagonista. La bóveda de ladrillo, pintada en un tono claro, recorre el techo entre las vigas y devuelve la luz del patio que entra por la puerta y las ventanas exteriores.

Bibbiani evita los contrastes bruscos entre lo antiguo y lo nuevo y trabaja la casa como un conjunto. Buscó la luminosidad sin recurrir al blanco absoluto, con paredes en un tono roto que templa la luz y una paleta de color amable que dota de identidad a cada pieza.

Debajo del altillo, la escalera, el baño y la cocina ocupan casi la mitad de la vivienda. La otra mitad, libre de tabiques, se reserva para la sala de estar, abierta al patio y con toda la altura de la bóveda. Arriba, el altillo de 15 metros cuadrados acoge el dormitorio, con una cama de pino y un frente de armarios.

Minimalismo lúdico

Al desaparecer los muros sobre los que descansaba el altillo, hubo que incorporar nuevos apoyos metálicos, y Bibbiani decidió mostrarlos. Una viga y dos pilares verdes enmarcan como un pórtico la cocina, mientras una viga azul cruza en diagonal la bóveda por encima del dormitorio.

La barandilla, un tubo de acero del mismo azul, sube con la escalera y se dobla para cerrar el borde del altillo. El amarillo aparece en los frentes de los armarios junto a la cocina y completa una paleta que convierte los elementos constructivos en piezas con carácter propio.

Bibbiani se siente cómodo con la etiqueta de minimalismo lúdico que suele acompañar su trabajo. Cita como referencias al grupo Memphis y a la Bauhaus y, en España, al estudio madrileño Burr. Como ellos, despliega una mezcla de geometrías limpias, funcionalidad y humor que recorre todo el proyecto.

El Gresite blanco de CE.SI, con juntas azules, forra la pared lateral de la cocina. Sobre el fregadero, el backsplash Waves, diseñado por el estudio y fabricado por Plecoart.
Cocina Metod y armarios Pax de Ikea, con frentes de
Cubro.Taburetes Jamaica de Pepe Cortés.
Un porcelánico con aspecto de terrazo, el modelo Portofino de Vives, delimita la cocina y continúa en el baño.

La cocina, centro de la vivienda

La cocina marca la pauta cromática del resto de la vivienda. Bibbiani trabaja casi siempre con módulos Metod de Ikea y frentes de Cubro, la firma madrileña que personaliza la estructura sueca con sus propias puertas y encimeras. Su afición, cuenta el interiorista, viene de los juegos de Lego de la infancia, y el sistema modular le permite diseñar con libertad y ajustar el presupuesto.

Aquí los frentes son de un rosa empolvado, con tiradores circulares en verde. Sobre el fregadero, el backsplash Waves, diseñado por el estudio y fabricado por Plecoart, corta el acero inoxidable en ondas contra un fondo amarillo. La encimera de acero, hecha a medida, se prolonga en una península con la placa de inducción, atravesada por uno de los pilares verdes.

El gresite blanco de CE.SI, con juntas azules, envuelve el volumen del baño y forra la pared lateral de la cocina. “Soy muy fanático de las baldosas cuadradas porque funcionan muy bien con los tiradores redondos. Me gusta ese juego entre geometrías”, explica.

Bajo la península, el suelo cambia. Un porcelánico con aspecto de terrazo, el modelo Portofino de Vives, delimita la cocina y continúa en el baño, mientras el resto de la casa incorpora un laminado de roble de FinFloor. Dos taburetes Jamaica de Pepe Cortés, un clásico del diseño barcelonés, completan la barra, sobre la que cuelga una lámpara de tubo azul que dibuja una sucesión de arcos, protagonista indiscutible del espacio.

Tras una puerta corredera, el baño combina paredes verdes, un zócalo de baldosa rosada y una ducha forrada de gresite blanco, con la ventana pintada del mismo verde.

Escalera de contrachapado fenólico de pino, diseñada y fabricada por Not a Studio.
El gresite blanco de CE.SI, con juntas azules, envuelve el volumen del baño.

Una escalera que guarda

La escalera que sube al altillo fue el mayor desafío técnico del proyecto. Bibbiani la rediseñó por completo, en contrachapado fenólico de pino, con las huellas en verde, y redujo los peldaños de once a diez para ganar espacio de almacenaje. Bajo los peldaños, una serie de puertas altas sigue el perfil escalonado y se abre sobre armarios de distinta profundidad. Cerrada, la escalera es un mueble de madera clara; abierta, guarda buena parte de lo que la casa necesita.

La medida de lo pequeño

En la sala de estar, unas cajas apilables de HAY con ruedas hacen de mesa auxiliar, el televisor descansa sobre un soporte de Pedestal con patas azules y ruedas, y en los estantes del nicho una escultura móvil Volta Sydney añade un punto de movimiento. Las lámparas colgantes, vintage, proceden de la tienda Backio, en Gràcia.

Bibbiani entiende la vivienda pequeña como un sistema flexible antes que como una suma de estancias fijas. Lo ha comprobado en primera persona. Junto a su casa ha convertido un local de 23 metros cuadrados en su estudio de trabajo, con una cama motorizada, como la de una autocaravana, que sube o baja según el momento.

Ciudades como Barcelona, Londres o París obligan a su generación a vivir en espacios cada vez más pequeños, y la respuesta está en el ingenio. “Un piso de 30 metros cuadrados puede funcionar mejor que uno de 40, si está bien aprovechado”, afirma.

En el mismo espacio donde convivieron más de seis personas, una pareja joven estrena la luz que el piso esperaba desde 1919. Como Sarrià dentro de Barcelona, la casa ha cambiado por completo, aunque sigue siendo la misma que la de hace más de cien años.

Materiales y mobiliario

Pavimentos: Porcelánico Portofino de Vives en Via Cerámica para cocina y baño. Parquet laminado de FinFloor.
Revestimientos: Gresite blanco esmaltado de CE.SI de Via Cerámica.
Cocina y armarios: Cocina Metod y armarios Pax de Ikea, con frentes de
Cubro. Encimera de acero inoxidable a medida con backsplash Waves, diseño de Not a Studio fabricado por Plecoart.
Carpintería: Escalera de contrachapado fenólico de pino, diseñada y fabricada por Not a Studio.
Iluminación: Lámparas vintage de Backio.
Mobiliario: Taburetes Jamaica diseño de Pepe Cortés. Soporte de televisor de Pedestal. Mesa auxiliar de cajas apilables con ruedas de HAY de RS Barcelona Shop.
Objetos: Escultura móvil Volta Sydney de RS Barcelona Shop. Jarrón Sicily diseño de Ottolenghi para Serax. Jarra y vasos Fish diseño de Paola Navone para Serax. Cajas de colores de HAY de RS Barcelona Shop. Happy Yeti diseño de Jaime Hayon.

Proyecto: Monterols.
Ubicación: Sarrià, Barcelona.
Superficie: 36 m² + 15 m² de altillo.
Terminado: 2026.
Interiorismo, estilismo y fotografía: Rocco Bibbiani (Not a Studio).
Fuente: Rocco Bibbiani.

Rocco Bibbiani, fundador del estudio de interiorismo Not a Studio. Foto Germán Saiz.

Rocco Bibbiani

Rocco Bibbiani llegó al interiorismo por un camino poco habitual. Nacido en Italia y formado en la Universidad de Florencia, se instaló en Barcelona, donde trabajó en marketing y gestión comercial para diversas marcas del sector retail. En 2018 cofundó la marca de ropa Life Sucks!, y en 2020 dio un giro a su actividad al fundar el estudio de interiorismo Not a Studio.

Aquella experiencia previa marca su manera de trabajar. Bibbiani se ocupa a menudo del estilismo y la fotografía de sus interiores, y entiende la imagen final como una parte más del proyecto.

Su territorio son los pisos antiguos de Barcelona, construidos entre finales del XIX y los años veinte en barrios como Gràcia, Sants, el Poble-sec o Sarrià. En ellos recupera bóvedas catalanas, vigas y ladrillo visto, y convierte los refuerzos estructurales en protagonistas. En el proyecto Asturias (2023), en un edificio de 1894 de Gràcia, intercambió la zona de día y la de noche y dejó a la vista el ladrillo de los muros de carga. “La calidez del ladrillo fue lo que nos enamoró a todos”, comenta. En Güell (2025), en Sants, pintó de rojo granate las nuevas vigas metálicas y trazó un pasillo de mármol Verde Alpi entre las dos zonas de la casa.

El color es otra de las constantes de su trabajo. El proyecto Neptú (2024), un piso de obra nueva en Gràcia reorganizado en torno a una barra semicircular a dos alturas, con amarillos y azules primarios, se publicó en AD, Dwell, Elle Decoration y Exágono Magazine y fue seleccionado en los Best Projects 2025 de Archilovers. En França Xica (2024), los tonos pastel con guiño a la Bauhaus conviven con un muro de yeso rascado que deja ver las capas de pintura acumuladas con los años. Bibbiani cita como referencias al grupo Memphis, la Bauhaus y el estudio madrileño Burr, y resuelve casi todas sus cocinas con módulos Metod de Ikea y frentes de Cubro, un sistema que asocia a los juegos de Lego de su infancia.

En los últimos años ha concentrado su búsqueda en la vivienda mínima. Up & Down (2026) reúne en 23 metros cuadrados de El Clot una zona de trabajo y un dormitorio gracias a una cama motorizada de 160 por 200 centímetros que sube hasta integrarse en el techo. Monterols, en Sarrià, lleva esa misma búsqueda a un bajo de 1919. Para Bibbiani, la calidad de una casa depende menos de sus metros que del ingenio con que se aprovechan.

NOT A STUDIO
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08018 Barcelona
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