Esta vivienda restaurada está en el barrio de Ruzafa, la zona de moda de Valencia, donde disfrutar de la arquitectura modernista que nos transporta a otra época

15 enero 2026
El proyecto, firmado por el arquitecto Adrián Pérez Cócera, desarrolla una intervención que dialoga con las capas del tiempo y con la intensidad de la vida urbana de su entorno.
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Este barrio residencial, que fue una ciudad independiente hasta 1877, está situado en la parte sureste de L’Eixample y sigue manteniendo esa esencia de pequeño pueblo con gran atractivo por su estilo de vida relajado y su ambiente multicultural. Lleno de pequeñas galerías de arte, tiendas vintage, cafés, bares y restaurantes retro, se ha convertido en el epicentro de la moda, el arte, el diseño y la gastronomía en Valencia. Un barrio donde disfrutar de su arquitectura, con edificios modernistas que nos hablan de otras épocas, en los que abundan viviendas construidas a principios del sigo XX, con techos altos, grandes aberturas y pavimentos coloridos.

En este contexto se sitúa Casa Ángel, una vivienda rehabilitada por el arquitecto Adrián Pérez Cócera con una intervención que dialoga con las capas del tiempo y con la intensidad de la vida urbana de su entorno. El arquitecto no ha tratado solo de actualizar espacios, sino de interpretar un legado arquitectónico profundamente arraigado en la identidad de este barrio valenciano, partiendo de una lectura atenta del inmueble original con una voluntad de hacer convivir memoria y uso contemporáneo.

Pavimentos de mosaico, molduras, carpinterías de madera y generosas alturas no se entienden aquí como vestigios a conservar de forma nostálgica, sino como materia activa del proyecto. Son el punto de partida desde el que se desarrolla toda la intervención. La arquitectura se construye a partir de lo existente, realzando su presencia y utilizándola como hilo conductor para ordenar los espacios y definir nuevas posibilidades de uso.

La recuperación del suelo original, de los techos y de las puertas no responde únicamente a un criterio patrimonial, sino a una lógica espacial y sensorial. Estos elementos conectan las estancias de forma natural, aportan continuidad y refuerzan la identidad de la vivienda. Sobre esta base, las incorporaciones contemporáneas se introducen de forma natural: líneas limpias, soluciones de obra integradas y una presencia mínima que evita cualquier gesto innecesario.

La luz desempeña un papel estructural en el proyecto. Las ventanas originales, restauradas, permiten que la iluminación natural atraviese la vivienda y genere una percepción constante de amplitud. Allí donde la luz exterior no alcanza con la misma intensidad, el patio actúa como un recurso complementario que garantiza claridad en las zonas interiores. Esta estrategia se ve reforzada por una cuidada iluminación indirecta, integrada en cornisas y molduras, que acompaña los espacios sin protagonismo excesivo, subrayando texturas y volúmenes con delicadeza.

La paleta cromática refuerza esta actitud contenida. Tonos neutros y materiales recuperados conviven para crear una atmósfera serena, donde cada elemento encuentra su sitio. Las estanterías y bancadas de obra se resuelven como extensiones de la arquitectura, integradas en los paramentos y pensadas para optimizar el espacio sin fragmentarlo visualmente.

Uno de los gestos más significativos del proyecto aparece en el baño, donde una bañera de obra, ejecutada con el mismo material que el pavimento, establece una continuidad entre superficies. Esta decisión diluye los límites funcionales y convierte el baño en una prolongación natural del resto de la vivienda, un espacio concebido desde la calma y el uso cotidiano, donde se equilibran forma y función.

En este proyecto, la iluminación, los materiales y las decisiones constructivas no actúan como capas superpuestas, sino como un sistema coherente. La luz se convierte en un elemento arquitectónico más, capaz de articular la relación entre lo nuevo y lo existente, y de reforzar una experiencia espacial unitaria.

El resultado es una vivienda que mantiene intacto su carácter histórico, pero que responde a las necesidades actuales. Se trata de un proyecto que entiende la rehabilitación como un ejercicio de escucha, donde la arquitectura busca la permanencia no el protagonismo inmediato. En este equilibrio entre respeto y contemporaneidad se reconoce la mirada de un arquitecto joven que proyecta desde la reflexión y construye, paso a paso, una voz propia.

Proyecto: Casa Ángel.
Ubicación: Barrio de Ruzafa (Valencia).
Superficie: 100 m2.
Terminado: 2024.
Arquitectura: Adrián Pérez Cócera arquitectura y diseño.
Ingeniería: Adypau Ingenieros.
Iluminación: Ángel Lloret Melis.
Constructora: Revirt Construcciones.
Fotografía: Alejandro Gómez Vives.
Vídeo: Contrapla Productora.
Fuente: Adrián Pérez Cócera.

Adrián Pérez Cócera

Adrián Pérez Cócera pertenece a una generación de arquitectos que ha iniciado su práctica desde la reflexión y no desde la urgencia por construir. Formado en la Universitat Politècnica de València, donde cursó Arquitectura y posteriormente un Máster de Arquitectura, su trayectoria se inicia en colaboración con distintos estudios valencianos, un periodo de aprendizaje silencioso que marcará su manera de entender el oficio. En 2020 funda su propio estudio, asumiendo desde el inicio una práctica contenida, consciente y deliberadamente selectiva.

Su trabajo parte de una mirada atenta a lo cotidiano, al espacio vivido y a la dimensión sensorial de la arquitectura. Le interesa el proyecto como proceso, como una sucesión de decisiones que buscan equilibrio entre materia, luz, proporción y uso, evitando gestos superfluos. En sus intervenciones, los espacios se construyen desde la escucha, la relación con el contexto urbano y una comprensión de la personas que los habitan.

Con una producción aún breve, Adrián Pérez Cócera se sitúa entre esos jóvenes arquitectos que prefieren avanzar con paso firme, construyendo una obra coherente antes que extensa. Una arquitectura que no busca visibilidad inmediata, sino permanencia; que se escribe desde la calma y se proyecta hacia el futuro con una voz propia, todavía en formación, pero ya claramente reconocible.

Adrián Pérez Cócera
Calle Ribera, 18
46002 Valencia
+34 686 905 290
arquitectos@adrianperezcocera.com
adrianperezcocera.com
@adrianperezcocera_arq

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