Febrero Studio reinterpreta un piso señorial en el madrileño barrio de Justicia

4 diciembre 2025
La reforma, discreta en su lenguaje pero profunda en su capacidad de transformación, demuestra la precisión narrativa del estudio: una arquitectura capaz de honrar la memoria del lugar mientras construye un presente cálido, habitable y lleno de matices.
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En el barrio de Justicia, uno de los más codiciados de Madrid, en una finca protegida de porte clásico, Febrero Studio firma la renovación silenciosa y luminosa de un piso señorial donde la arquitectura original permanece como un personaje más. Techos muy altos, molduras generosas, suelos de madera en espiga y, sobre todo, unas puertas imponentes que —como umbrales teatrales— aportan carácter y protagonizan el relato interior de la vivienda. Son ellas quienes enmarcan cuadros, esculturas y objetos, convirtiendo cada estancia en un pequeño escenario donde la vida y el arte conviven sin jerarquías.

El encargo parecía sencillo: añadir una segunda cocina, cercana a las áreas sociales, para facilitar encuentros y recibir a los amigos con naturalidad. Pero esa intervención inicial, mínima, terminó por desencadenar un proyecto total que reformula la vivienda desde la lógica de la convivencia. La nueva distribución ofrece un equilibrio fluido entre lo social y lo íntimo: ahora la casa cuenta con dos amplias zonas de estar, un despacho solemne, tres suites concebidas como refugios personales y áreas de servicio que aportan orden, funcionalidad y ritmo cotidiano.

Butacas diseñadas por Febrero Studio. Fotografía de Per Barclay.
Egg Chair de Arne Jacobsen editada por Fritz Hansen. Cuadro de Helmet Dorner.
Mesa de mármol hecha a medida. Sillas 77 de Niels O. Møller y sillas modelo Razor Blade de Henning Kjaernulf. Luminarias Maija y Lamina 165 de Santa & Cole.
Obra de José Herrera de la galería Oliva Arauna.
Sofás de Blasco tapizados en lino natural. Mesa de centro en mármol Travertino Silver, diseñada a medida por Febrero Studio.
Serigrafía Marx de Leonal Moura
Grabado de Antoni Tàpies. Mesa y armarios del sistema B2 de Bulthaup. Banqueta de Nikari y lámpara Mazha, de Mario Tsai.
Lámpara Fase Boomerang 64, diseñada en los años 60 por Luis Pérez de la Oliva y Pedro Martín.
Fotografía Mother in bed with blood de Gregory Crewdson. Sillón danés de acero cromado y cuero.

El amplio salón comedor se abre con una imagen memorable: a través de las puertas originales se descubre una vibrante obra naranja de José Herrera —procedente de la galería Oliva Arauna— suspendida sobre dos sofás verdes de Blasco tapizados en lino natural. Frente a ellos, una mesa de centro diseñada a medida por el estudio en mármol Travertino Silver. El espacio de comedor, articulado en torno a una contundente mesa de mármol rosa hecha a medida, reúne dos familias de sillas: las 77 de Niels O. Møller, con estructura de teka y asiento de papercord, y el modelo Razor Blade de Henning Kjaernulf. Las luminarias Maija y Lamina 165 de Santa & Cole, completan el conjunto con su elegancia sobria. La alfombra, de Rica Basagoiti, ya vivía en la casa: Febrero Studio la rescató y le otorgó protagonismo en la zona social.

El arte continúa desplegándose en el salón contiguo, donde sobre un kilim se disponen butacas blancas diseñadas por Febrero Studio, mesas auxiliares en Travertino rosa y un sofá azul de Blasco. Una fotografía de Per Barclay intensifica la atmósfera con su densidad silenciosa. En el extremo opuesto una Egg Chair de Arne Jacobsen editada por Fritz Hansen y un cuadro de Helmet Dorner como contrapunto cromático completan este espacio. 

La cocina —núcleo que originó la reforma— combina funcionalidad y presencia escultórica: un grabado de Antoni Tàpies y la serigrafía Marx de Leonal Moura animan el espacio. La mesa y los armarios siguen la pureza lineal del sistema B2 de Bulthaup. La banqueta es de Nikari y la lámpara Mazha, de Mario Tsai.

En el despacho, todos los muebles han sido rescatados y reubicados, otorgándoles una segunda vida. La gran fotografía «Mother in bed with blood», de Gregory Crewdson, preside la estancia. Sobre la mesa reposa una lámpara Fase Boomerang 64, diseñada en los años sesenta por Luis Pérez de la Oliva y Pedro Martín. Un sillón danés de acero cromado y cuero completa este ambiente sobrio y reflexivo.

Póster original de Star Wars de 1977. Lámpara Mushroom de HKliving y mesita Componibili de Kartell.
Cabecero diseño de Febrero Studio, entelado en lino Candela de Alhambra.
Lavabo de doble seno en Azul Tinta y grifería Gio115 de Cea.
Taburete diseño de Mario Tsai.

En el dormitorio principal, un póster original de Star Wars de 1977 marca el punto cromático de partida. El cabecero, diseñado a medida por Febrero Studio, está entelado en lino Candela de Alhambra, igual que las cortinas. La lámpara Mushroom de HKliving y la mesita Componibili de Kartell completan este universo doméstico de resonancia pop.

El vestidor aprovecha al máximo la altura de techos mediante un altillo revestido de roble tintado y suelo de jatoba al que se accede por una escalera. Un taburete diseñado por Mario Tsai acompaña este espacio íntimo y vertical. En el baño, los mismos códigos rectilíneos de la cocina reaparecen: piedra Pangea en suelo y ducha, lavabo de doble seno en Azul Tinta y grifería Gio115 de Cea. Una lámina de Roy Fairchild-Woodward —Dear Laura— completa la paleta.

La selección de mobiliario revela una sensibilidad muy propia del estudio: una mezcla matizada entre pasado y presente, donde conviven antigüedades, iconos del diseño, piezas heredadas por los propietarios y elementos exclusivos de Febrero Shop Collection. “Nuestro estilo explora materiales naturales y elementos orgánicos que dialogan con la luz y el entorno”, explican los autores. Madera, piedra y textiles honestos dan forma a una estética atemporal que no renuncia a la calidez ni a la humanización de los espacios.

La reforma, discreta en su lenguaje pero profunda en su capacidad de transformación, demuestra la precisión narrativa de Febrero Studio: una arquitectura capaz de honrar la memoria del lugar mientras construye un presente cálido, habitable y lleno de matices. Un piso señorial que preserva su dignidad y, al mismo tiempo, renace como un territorio doméstico donde el arte encuentra su mejor luz.

Proyecto: BQ.
Ubicación: Barrio Justicia. Madrid.
Terminado: 2025.
Interiorismo: Febrero Studio.
Fotografía: Germán Saiz.
Arte: Galería Oliva Arauna.
Fuente: Febrero Studio.

Mercedes González Ballesteros y Jesús Díaz Osuna, arquitectos fundadores de Febrero Studio.

Febrero Studio

Febrero Studio — fundado en 2016 en Madrid por los arquitectos Mercedes González Ballesteros y Jesús Díaz Osuna — es hoy una de las voces relevantes del interiorismo contemporáneo español. Con sedes en Madrid y Marbella, su labor surge de la convicción de que arquitectura e interiorismo no son disciplinas separadas, sino partes de un mismo gesto creativo: la vivienda, el hotel, la oficina o la clínica no se conciben sin su atmósfera, sin su luz, sin su mobiliario.

Ambos fundadores se formaron en la ETSAS de Sevilla y trajeron bajo el brazo experiencias internacionales: estancias en Londres, Rotterdam, Florencia o Brasil, espacios que ampliaron su mirada sobre la materia, el volumen y la vivencia del espacio. Ese bagaje se traduce en una arquitectura honesta, donde predominan las maderas, las piedras, las texturas naturales; en interiores articulados con delicadeza, sobriedad y confort; en viviendas y espacios que respiran serenidad.

En su obra — desde áticos madrileños hasta viviendas rehabilitadas — Febrero Studio busca que cada proyecto sea un hogar, un refugio, un espacio con identidad, donde la funcionalidad convive con la calidez y la belleza discreta. Su mobiliario propio, su showroom, su selección de piezas vintage mid-century, completan una propuesta integral, coherente y con vocación de perdurar.

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