Hideout Flow: una villa de bambú para disfrutar de una estancia de inmersión en el entorno natural privilegiado de Bali

26 enero 2026
La arquitectura propuesta por Pablo Luna Studio se desarrolla como una extensión del bosque y del curso del agua, generando un refugio permeable, donde la introspección surge de la relación directa con la naturaleza.
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Al este de Bali, en el territorio de Karangasem, un lugar donde el paisaje aún conserva una relación directa entre río, jungla y campos de arroz está situado Hideout Bali, un eco-resort diseñado como un conjunto de villas de bambú en el que cada estructura es única, tanto en su diseño como en su manera de mirar el entorno. La Hideout Flow, que aquí presentamos, es el resultado de un proceso de diseño colaborativo entre Pablo Luna Studio y los fundadores de Hideout Bali, y sintetiza el enfoque de la arquitectura que desarrolla el estudio de Pablo Luna.

Flow Villa se encuentra en el borde mismo del río, envuelta por una vegetación densa que actúa como parte activa de la experiencia espacial. La arquitectura se comporta como una extensión del bosque y del curso del agua: el sonido del río, las aves y los insectos construyen un paisaje sonoro continuo que acompaña el uso cotidiano de la vivienda. La villa propone una forma de refugio permeable, donde la introspección surge de la relación directa con el entorno natural.

Formalmente, Flow Villa se define por dos grandes curvas entrelazadas que se elevan para conformar una cubierta ondulante. Este gesto estructural establece un diálogo directo con las colinas circundantes y con el trazado serpenteante del río cercano. Las curvas se materializan mediante bambú curvado trabajado con la técnica Rup-Rup, un sistema artesanal que consiste en cortes diagonales y agrupación de cañas para generar formas orgánicas y continuas. En el interior, un cielo de bambú laminado suaviza la percepción espacial, mientras que el exterior se protege con tejas de madera que garantizan durabilidad y control climático.

Flow Villa se define por dos grandes curvas entrelazadas que se elevan para conformar una cubierta ondulante que descansa sobre grupos de pilares de bambú.
El exterior se protege con tejas de madera que garantizan durabilidad y control climático.
El programa interior se organiza en dos niveles diferenciados, pensados para equilibrar vida social (planta baja) y retiro personal (primera planta).
El acceso al área de baño se realiza cruzando piedras dispuestas sobre el agua, un gesto que transforma un recorrido cotidiano en un ejercicio de atención y equilibrio. 

La cubierta descansa sobre grupos de esbeltos pilares de bambú, un material elegido por su ligereza y flexibilidad, y por su abundancia y bajo impacto ambiental en el contexto balinés. La artesanía local resulta esencial en este proceso: el trabajo manual se mantiene como base, pero se reinterpreta para construir un lenguaje arquitectónico contemporáneo. El resultado es una estructura que parece surgir del suelo, más cercana a un crecimiento natural que a un objeto implantado. El entrelazado de cubiertas genera distintas alturas y una variación constante de luz natural que cambia a lo largo del día.

El programa interior se organiza en dos niveles diferenciados, pensados para equilibrar vida social y retiro personal. El nivel inferior se diseña como un espacio abierto y continuo donde estar, cocina y piscina conviven sin límites físicos ni visuales con el exterior. La ausencia de cerramientos permite que el paisaje invada el interior, convirtiendo el sonido del agua y el verde de la jungla en los verdaderos protagonistas del espacio.

En este nivel, la sala de estar se convierte en el núcleo del proyecto. Construida a partir de finos listones de bambú ensamblados, genera un efecto visual de flujo que remite al movimiento del río. Desde aquí, las vistas hacia la piscina y la vegetación son ininterrumpidas. La cocina, organizada en forma de U, refuerza la idea de encuentro y participación: un espacio pensado para compartir, permanecer y habitar sin prisa.

En la planta baja la sala de estar se convierte en el núcleo del proyecto.
La cocina, organizada en forma de U, refuerza la idea de encuentro y participación: un espacio pensado para compartir, permanecer y habitar sin prisa.

El ascenso por la escalera curva de bambú introduce un cambio de ambiente. El nivel superior se dedica al retiro individual y adopta una condición más protectora, cercana a la idea de nido. Una cama de bambú hecha a mano ocupa el centro del espacio, acompañada por cortinas suaves, áreas de lectura y un escritorio curvo artesanal abierto hacia el paisaje. La relación con el entorno se intensifica mediante elementos sencillos —binoculares para observar aves, instrumentos musicales tradicionales— que invitan a una atención pausada. Aunque el espacio permanece abierto, una barandilla de vidrio de media altura garantiza la seguridad sin interrumpir las vistas. Aquí, las curvas de la cubierta se aproximan y se abren de nuevo, enmarcando los arrozales y la jungla.

La forma en que Flow Villa resuelve los usos más funcionales refuerza el sentido del proyecto. El acceso al área de baño se realiza cruzando piedras dispuestas sobre el agua, un gesto que transforma un recorrido cotidiano en un ejercicio de atención y equilibrio. La arquitectura introduce así un ritmo distinto, donde cada acción se vuelve consciente. Los materiales —piedras del río, tejidos de bambú, superficies trabajadas a mano— invitan a una experiencia táctil que conecta directamente con la esencia del lugar.

Hideout Flow hace honor a su nombre. Todo en la villa —la estructura, los materiales, el viento, el sonido del agua— se encuentra en un estado de movimiento continuo. Al permitir que la naturaleza atraviese el espacio construido, la arquitectura diluye sus propios límites y propone una forma de habitar más integrada con el entorno.

Aunque la planta primera permanece abierta, una barandilla de vidrio de media altura garantiza la seguridad sin interrumpir las vistas.
Áreas de lectura y un escritorio curvo artesanal abierto hacia el paisaje.

Proyecto: Hideout Flow
Ubicación: Karangasem, Bali (Indonesia)
Superficie: 190 m²
Terminado: 2025
Arquitectos: Pablo Luna Studio & Hideout Bali.
Diseño interior: Hideout Atelier Bali / Studio WNA / Brandon James.
Ingeniería estructural: Ir. I Ketut Yasa Bagiarta, MT.
Fotografía: Pablo Luna Studio, Putu Sri Ferryan Andika.
Fuente: Pablo Luna Studio.

Pablo Luna

La trayectoria del arquitecto Pablo Luna no puede entenderse como una sucesión de encargos ni como un catálogo de formas arquitectónicas. Es, más bien, el relato de un recorrido consciente: geográfico, cultural y disciplinar. Arquitecto chileno formado con honores en la Universidad de Columbia, Pablo Luna encontró en Bali, a partir de 2016, el territorio donde su práctica adquirió un enfoque distinto, más atento a los ritmos de cada territorio y a las relaciones invisibles que sostienen el paisaje construido.

El punto de inflexión fue el concurso para la ampliación del hotel Bambu Indah. Aquel proyecto marcó su traslado definitivo a Indonesia, y abrió una etapa de inmersión profunda en la arquitectura vernácula, en los sistemas constructivos locales y en el bambú entendido como material vivo, cargado de conocimiento y de futuro. Dos años después, esa experiencia cristalizó en la fundación de Pablo Luna Studio, hoy convertido en un estudio integrado de arquitectura, diseño y construcción.

Desde sus inicios, el estudio ha crecido como un colectivo internacional donde arquitectos, diseñadores y artesanos trabajan desde una lógica de colaboración real. Se trata de una comunidad profesional que entiende el cuidado —del equipo, del proceso y del entorno— como condición indispensable para que la arquitectura alcance profundidad y sentido. Bajo el liderazgo cercano de Pablo Luna, la práctica ha evolucionado sin perder su carácter experimental, manteniendo siempre una escala humana en la toma de decisiones.

La filosofía del estudio tiene como objetivo practicar una arquitectura responsable que fomente una conexión significativa entre las personas y la tierra. En este marco, la arquitectura se concibe como una capa intermedia, un mediador entre el ser humano y la naturaleza. Cada proyecto comienza con una escucha atenta del territorio: su clima, sus recursos, sus sistemas culturales y sociales. La respuesta arquitectónica busca integrarse, entendiendo el lugar como un sistema complejo de relaciones interdependientes.

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Este enfoque se traduce en procesos de diseño basados en la observación, la investigación continua y el trabajo multidisciplinar. El estudio colabora estrechamente con artesanos locales, ingenieros y especialistas que van desde expertos en materiales hasta biólogos marinos o figuras espirituales del contexto balinés. Esa red de saberes permite que los proyectos respondan a su entorno, incorporando la sabiduría tradicional sin renunciar a una mirada contemporánea.

La materialidad ocupa un papel central en esta práctica. Los proyectos de Pablo Luna Studio combinan técnicas constructivas locales con un diseño contemporáneo sobrio, priorizando procesos de bajo impacto ambiental y soluciones pensadas para una durabilidad real. El bambú, investigado de forma constante, se convierte en un elemento estructural, espacial y simbólico que expresa el compromiso del estudio con la construcción natural y el potencial regenerativo de los materiales.

Entre los proyectos más icónicos del estudio destaca Shell Restaurant, una obra que ha situado a Pablo Luna Studio en el panorama internacional. El proyecto ha sido galardonado con el Prix Versailles 2025, el Dezeen Award for Sustainable Building y seleccionado entre los 100 Mejores Edificios del Año por ArchDaily. Reconocimientos que responden a una coherencia profunda entre concepto, materialidad y relación con el lugar. A estos se suman proyectos residenciales y de hospitalidad que exploran nuevas formas de habitar en diálogo con el paisaje tropical, así como espacios culturales donde arquitectura y experiencia se funden de manera natural.

Más allá de la obra construida, Pablo Luna extiende su reflexión a través de conferencias, talleres y encuentros en contextos culturales y académicos internacionales. Su participación en foros como TEDx Chile o encuentros dedicados al diseño en bambú refuerza una práctica que entiende la arquitectura como un campo de intercambio, aprendizaje y responsabilidad compartida.

Hoy, Pablo Luna Studio continúa construyendo una obra coherente y comprometida, anclada en Bali pero con una mirada global. Una arquitectura que busca pertinencia y que aprende del paisaje. En ese equilibrio preciso entre conocimiento, cuidado y acción se sitúa una de las voces más singulares de la arquitectura contemporánea vinculada a la sostenibilidad y al respeto profundo por la tierra.

Pablo Luna Studio
Lodtunduh, Ubud, Gianyar Regency
Bali (Indonesia)
+62 852 1523 1188
pablolunastudio.com
@pablolunastudio

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