En el panorama reciente del interiorismo español, el estudio Plutarco ha ido construyendo una trayectoria singular que combina investigación arquitectónica, experimentación material y una profunda atención a la vida doméstica. Fundado en Madrid por Ana Arana y Enrique Ventosa, el estudio trabaja en proyectos de arquitectura interior, diseño de mobiliario y dirección artística, desarrollando un lenguaje donde historia, color y materialidad conviven con una notable libertad creativa.
El trabajo de Plutarco parte de una mirada cultural sobre el espacio. Sus proyectos suelen comenzar con una lectura atenta del contexto arquitectónico y del momento histórico en el que se inscriben los edificios. Esta aproximación, más cercana a la investigación arquitectónica que a la decoración convencional, permite al estudio construir interiores donde referencias del modernismo europeo, del diseño italiano o de la arquitectura doméstica del siglo XX se reinterpretan desde una sensibilidad contemporánea.
Uno de los rasgos más reconocibles de su trabajo es la mezcla deliberada de materiales, colores y referencias formales. Mármol, terrazo, maderas teñidas, cerámicas o textiles se combinan en sus proyectos con una lógica compositiva que busca generar atmósferas ricas y complejas, alejadas del minimalismo dominante en buena parte del interiorismo actual. Sin embargo, esa diversidad material nunca se traduce en exceso: los espacios mantienen siempre una sorprendente sensación de equilibrio y armonía.
La dimensión doméstica ocupa un lugar central en su manera de entender el diseño. Para Plutarco, los interiores no se conciben como escenografías sino como escenarios para la vida cotidiana, donde los espacios se desarrollan en torno a las dinámicas reales de quienes los habitan: largas sobremesas, encuentros familiares, rincones de lectura o lugares de reunión.
Esta sensibilidad se manifiesta también en su trabajo de diseño de mobiliario, donde diseñan piezas concebidas específicamente para cada proyecto. Sofás, mesas o luminarias diseñadas a medida se integran en la arquitectura interior como parte de una misma estrategia espacial.
A lo largo de su trayectoria, el estudio ha desarrollado proyectos residenciales, espacios comerciales y colaboraciones con marcas de diseño, consolidando una práctica que oscila entre la arquitectura interior y el diseño de producto.
Entre sus proyectos más representativos destaca la transformación de la vivienda de Ana Arana en el barrio de Salamanca de Madrid, una casa de 1934 convertida en manifiesto personal del estudio. En ella aparecen muchas de las ideas que definen su trabajo: investigación histórica, libertad en la combinación de materiales y una arquitectura interior profundamente ligada a la experiencia doméstica.
Con una sensibilidad que dialoga con algunos de los estudios europeos más interesantes de su generación, Plutarco representa una de las voces más singulares del interiorismo español contemporáneo. Su trabajo sugiere una forma de entender el diseño donde la arquitectura interior vuelve a situarse en el cruce entre cultura, materialidad y vida cotidiana.