En un elegante edificio de los años treinta, a pocos pasos de la Torre Eiffel, este apartamento de 140 m² detenido en el tiempo ha recuperado una nueva vida y hoy vuelve a hablar a través del color, de la luz y de una secuencia de gestos arquitectónicos que revelan la sensibilidad de Andréa de Busni, una joven interiorista con gran talento. El proyecto es la historia de una transformación profunda, y también de un encuentro humano, de una confianza compartida que terminó por impregnar cada estancia del hogar.
Todo comenzó en un parque, el Champ de Mars, cuando un beagle y un yorkshire —Willy y Maurice— hicieron coincidir a sus dueñas. A partir de aquella casualidad nace una relación que irá tomando forma entre conversaciones, paseos y confidencias. Meriem, propietaria del apartamento, aporta sus intuiciones y deseos aún indefinidos. Andréa, con una visión clara a partir de la visita de los espacios con sus techos altos, rincones años treinta y una estructura llena de posibilidades. Así se inició un proceso que ha renovado la vivienda completamente, construyendo un nuevo modo de habitar para Meriem.
Entrada que anticipa el estilo
Desde la entrada, Andréa establece el ritmo del proyecto. Un profundo tono berenjena —La Bacchanale de Ressource— envuelve el recibidor como si anunciara que, al cruzar ese límite, comienza otra atmósfera. Las arquerías a medida, los juegos de espejos que esconden puertas secretas y el pavimento de granito gráfico confieren movimiento y misterio; cada gesto invita a avanzar con una coreografía silenciosa y precisa.
La circulación, antes fragmentada, se replantea por completo. La interiorista reestructura cocina, lavadero, despensa y baño de cortesía, y los unifica mediante un continuo de béton ciré en tono Ferdinand que aporta coherencia sin renunciar al carácter de cada estancia. Los espacios originales, cuidadosamente preservados, se abren ahora a una respiración contemporánea que realza la memoria del edificio.








Una cocina escultórica
En casa de Meriem, la cocina no es un espacio funcional: es un lugar de encuentro. Andréa la concibe como un punto de anclaje emocional y doméstico, un paisaje interior que ordena la vida cotidiana. En el centro, una imponente isla revestida con las piezas cerámicas Rombini de los hermanos Bouroullec (Mutina) protagoniza el espacio como una auténtica escultura.
Las encimeras de cuarcita Taj Mahal iluminan la escena con matices cálidos, son una invitación a disfrutar del arte culinario, a su lado los muebles altos con una terminación en roble teñido de Rubio mantienen todo ordenado sin sacrificar la elegancia y los frentes de cocina en un verde oliva —Nicobar bronze— dialogan con otros acentos cromáticos del apartamento. Una delicada mampara de inspiración art déco establece un vínculo natural entre la cocina y el comedor, completando un espacio verdaderamente exquisito.
En el comedor, en torno a la mesa glossy de Gabrielle Paris se encuentran sillas artesanales, guiños a los años setenta y la luminosa instalación TRN, un diseño de Magda Jurek para la marca Pani Jurek, inspirada en el mundo gráfico del pintor Jan Tarasin, una pieza que introduce un toque lúdico muy original a este espacio.




La madera: el hilo del proyecto
Como un latido que se repite en distintas escalas, la madera teñida recorre todo el apartamento. Aparece en las curvas de las puertas, en las arquerías, en las manillas diseñadas especialmente para el proyecto y en los frentes de los armarios. Su presencia, siempre amable, aporta cohesión sin rigidez, refuerza el ritmo y genera una continuidad cálida entre los espacios.
El color como lenguaje
Los clientes llaman a Andréa «Madame Couleur», y en este proyecto hemos descubierto por qué. Para ella, la paleta de color no es un recurso decorativo, sino una arquitectura paralela que sostiene la identidad de la vivienda. Los tonos oliva, kaki, berenjena y mostaza aparecen en puntos estratégicos conversando entre ellos. Cada habitación aporta un estado de ánimo. El papel pintado Radiant Dune de Inkiostro Bianco, exibido en el comedor, actúa como una suerte de mural emocional, vibrante y gráfico, que condensa la sensibilidad del conjunto.








La construcción de un hogar auténtico
Meriem deseaba un hogar auténtico, no una escenografía para redes sociales. Andréa respondió con una mezcla sofisticada de piezas vintage —años 30, 40 y 70—, diseño contemporáneo y objetos encontrados en casas como House of Barcia, Willow and Grove o Selency. El resultado es un paisaje doméstico donde las épocas dialogan y la vida encuentra su propio orden.
El proyecto —como subraya la propia Andréa— es ante todo la historia de un hermoso encuentro que ha originado una gran complicidad entre clienta y diseñadora, entre ideas que maduran al compás de largas conversaciones en una terraza parisina. “No quiero que el cliente esté simplemente implicado; quiero que se sienta implicado”, explica la interiorista. Ese acompañamiento emocional explica la serenidad que se respira en este apartamento, la sensación de que cada decisión proviene de un entendimiento profundo y compartido.
Meriem lo resume con claridad: “Este apartamento es realmente mi hogar. Andréa ha sido mucho más que una profesional: ha sido una compañera presente y atenta, ha sabido extraer del caos de mis inspiraciones la esencia de mis deseos, incluso aquellos que yo misma no sabía formular.”
Un lugar que vuelve a respirar
Este precioso proyecto es un ejemplo de cómo Andréa de Busni entiende el oficio: una arquitectura interior que escucha y acompaña. Espacios que construyen memoria en vez de imitar tendencias, que se encienden con la vida de quien los habita. Un tríptico de color y carácter donde una amistad inesperada y la intuición de una diseñadora con gran sensibilidad, han encontrado un lugar para expresarse.
Proyecto: Laos.
Ubicación: París.
Superficie: 140 m2.
Terminado: 2025.
Interiorismo: Andréa de Busni.
Fotografía: Oracle.
Fuente: Andréa de Busni.

Andréa de Busni
Andréa de Busni forma parte de una nueva generación de arquitectas de interior francesas que entienden el espacio como un organismo vivo, capaz de narrar historias a través de la luz, la materia y los objetos. Su trabajo se reconoce por la delicadeza con la que orquesta estas tres dimensiones, trazando interiores que parecen respirar desde dentro, con una identidad que nace siempre de la esencia del lugar.
Diplomada con mención por la École Camondo en 2017, consolidó allí una sensibilidad particular por la relación entre cuerpo y espacio. Su proyecto de fin de estudios —centrado en el movimiento, el ritmo y el lenguaje como motores de la arquitectura interior— anticipaba ya una mirada profundamente escenográfica, que hoy se ha convertido en el eje de su práctica.
Tras una etapa formativa junto a Xavier De Saint-Jean en el Studio Azimut, donde participó en proyectos residenciales, escenografías comerciales y espacios de coworking, Andrea comenzó a perfilar su propia metodología. Desde entonces, desarrolla proyectos en París y otros lugares de Francia, abarcando tanto viviendas como espacios vinculados a la restauración, con un cuidado extremo en la selección de materiales, gamas cromáticas y piezas de diseño.
Su estudio, con sede en el VII arrondissement de París, se ha consolidado como un laboratorio de exploración estética. Allí, cada proyecto se concibe como una identidad en ciernes, un ADN que se descubre a través de la combinación de colores profundos, texturas táctiles, líneas depuradas y objetos que dialogan entre épocas. Andrea cultiva una particular fascinación por los motivos y piezas “de ayer, de hoy y de mañana”: elementos capaces de aportar un relieve emocional al espacio y otorgarle un carácter único.
El enfoque de Andréa de Busni es profundamente humano. Su diseño acompaña al cliente con precisión y sensibilidad, interpretando sus deseos para transformarlos en atmósferas habitables que armonizan confort, belleza y memoria. Su trabajo refleja una búsqueda constante de autenticidad: interiores que iluminan la vida de quienes los habitan.
Andréa de Busni
46 avenue Charles Floquet
75007 Paris
06 27 74 15 35
debusni.andrea@gmail.com
www.andreadebusni.com
@andrea_de_busni
Project by Andréa de Busni
