Un apartamento en París en el que Andréa de Busni convierte el color en lenguaje arquitectónico

11 diciembre 2025
Una amistad inesperada y la intuición de una diseñadora con gran sensibilidad, han encontrado un lugar para expresarse.
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En un elegante edificio de los años treinta, a pocos pasos de la Torre Eiffel, este apartamento de 140 m² detenido en el tiempo ha recuperado una nueva vida y hoy vuelve a hablar a través del color, de la luz y de una secuencia de gestos arquitectónicos que revelan la sensibilidad de Andréa de Busni, una joven interiorista con gran talento. El proyecto es la historia de una transformación profunda, y también de un encuentro humano, de una confianza compartida que terminó por impregnar cada estancia del hogar. 

Todo comenzó en un parque, el Champ de Mars, cuando un beagle y un yorkshire —Willy y Maurice— hicieron coincidir a sus dueñas. A partir de aquella casualidad nace una relación que irá tomando forma entre conversaciones, paseos y confidencias. Meriem, propietaria del apartamento, aporta sus intuiciones y deseos aún indefinidos. Andréa, con una visión clara a partir de la visita de los espacios con sus techos altos, rincones años treinta y una estructura llena de posibilidades. Así se inició un proceso que ha renovado la vivienda completamente, construyendo un nuevo modo de habitar para Meriem.

Entrada que anticipa el estilo

Desde la entrada, Andréa establece el ritmo del proyecto. Un profundo tono berenjena —La Bacchanale de Ressource— envuelve el recibidor como si anunciara que, al cruzar ese límite, comienza otra atmósfera. Las arquerías a medida, los juegos de espejos que esconden puertas secretas y el pavimento de granito gráfico confieren movimiento y misterio; cada gesto invita a avanzar con una coreografía silenciosa y precisa.

La circulación, antes fragmentada, se replantea por completo. La interiorista reestructura cocina, lavadero, despensa y baño de cortesía, y los unifica mediante un continuo de béton ciré en tono Ferdinand que aporta coherencia sin renunciar al carácter de cada estancia. Los espacios originales, cuidadosamente preservados, se abren ahora a una respiración contemporánea que realza la memoria del edificio.  

Mesa redonda The Good Living & Co., Espoo coffee table a medida. Banqueta The Socialite Family, Cameleon. Banco baúl kaki lacado y terciopelo tigre. Silla vintage House of Barcia, Pierantonio Bonacina, ratán, años 60-70. Lámpara colgante: &Tradition, Verner Panton, Flowerpot VP2 gris/beige. Cuadro Wilo & Grove, Serena Barbieri, Paesaggio lunare.
Pintura Ressource Peinture, tono R463 La Bacchanale. Suelo Mosaic Factory, granito, referencia 70955. Aplique Zangra, S14D, base metálica y opalina. Jarrón Pols Potten, Nurling Roman, metal.
Sofá HK Living, Vint, terciopelo acanalado dorado. Mesa centro vintage en Galerie Paradis, en raíz de olmo oscura con pata metálica en ángulo. Sillón inspirado en la Wassily chair House of Barcia. Columna Talka, travertino rosado. Lámpara de mesa: House of Barcia, metal cromado, años 70, con pantalla de tejido bouclé blanco editada por Lelièvre.
Cuadro: Wilo & Grove, Notte, realizado en 2024, obra única, técnica mixta sobre papel encolado sobre lienzo. Busto: House of Barcia, yeso.
Lámpara suspensión: Nemo, Jehs+Laub, Crown Major.
Salón: Arco en madera chapada en roble teñido Rubio, tono chocolate, con manilla en roble macizo teñido. Suelo de parquet existente restaurado, tono miel. Alfombra Nordic Knots, Grand, Deep Wine, 100 % algodón. Sillón Roly Poly Driade, Faye Toogood, 2018. Mesa auxiliar Talka, modelo Paola, travertino rosado. 
Comedor: Papel pintado Inkiostro Bianco, Dune Radieuse de Maison Muraem. Suelo: parquet existente restaurado en tono miel. Mesa de comedor Gabrielle Paris, modelo Joe, Lake kaki. Sillas Them, madera y paja hechas a mano. Butacas HK Living. Lámparas suspensión: Pani Jurek, varios modelos TRN.

Una cocina escultórica

En casa de Meriem, la cocina no es un espacio funcional: es un lugar de encuentro. Andréa la concibe como un punto de anclaje emocional y doméstico, un paisaje interior que ordena la vida cotidiana. En el centro, una imponente isla revestida con las piezas cerámicas Rombini de los hermanos Bouroullec (Mutina) protagoniza el espacio como una auténtica escultura.

Las encimeras de cuarcita Taj Mahal iluminan la escena con matices cálidos, son una invitación a disfrutar del arte culinario, a su lado los muebles altos con una terminación en roble teñido de Rubio mantienen todo ordenado sin sacrificar la elegancia y los frentes de cocina en un verde oliva —Nicobar bronze— dialogan con otros acentos cromáticos del apartamento. Una delicada mampara de inspiración art déco establece un vínculo natural entre la cocina y el comedor, completando un espacio verdaderamente exquisito.

En el comedor, en torno a la mesa glossy de Gabrielle Paris se encuentran sillas artesanales, guiños a los años setenta y la luminosa instalación TRN, un diseño de Magda Jurek para la marca Pani Jurek, inspirada en el mundo gráfico del pintor Jan Tarasin, una pieza que introduce un toque lúdico muy original a este espacio.  

Cocina: Revestimiento de isla Mutina, colección Rombini, tono glossy brun. Taburetes: HKliving, Wire, metal. Candelabro: Stoff Nagel, cromo. Vajilla y cubertería vintage: House of Barcia. Grabado La lampe, vintage y firmado, House of Barcia, numerado, artista desconocido.
Lámpara de suspensión: DCW Editions, NL12.Encimera, credencia y repisa: cuarcita Taj Mahal. Puertas en madera chapada en roble teñido Rubio a medida, tono chocolate, con manilla en roble macizo teñido.
Puertas de los muebles de cocina a medida bajo la encimera: Ressource Peinture, tono ANB05 Nicobar Bronze. Suelo: microcemento Mercadier, tono Ferdinand.
Apliques de pared ×3: Simone & Marcel, Ostro, cerámica (procedente de Chiara Colombini). Jarrón vintage firmado Boch La Louvière: House of Barcia.

La madera: el hilo del proyecto

Como un latido que se repite en distintas escalas, la madera teñida recorre todo el apartamento. Aparece en las curvas de las puertas, en las arquerías, en las manillas diseñadas especialmente para el proyecto y en los frentes de los armarios. Su presencia, siempre amable, aporta cohesión sin rigidez, refuerza el ritmo y genera una continuidad cálida entre los espacios.

El color como lenguaje

Los clientes llaman a Andréa «Madame Couleur», y en este proyecto hemos descubierto por qué. Para ella, la paleta de color no es un recurso decorativo, sino una arquitectura paralela que sostiene la identidad de la vivienda. Los tonos oliva, kaki, berenjena y mostaza aparecen en puntos estratégicos conversando entre ellos. Cada habitación aporta un estado de ánimo. El papel pintado Radiant Dune de Inkiostro Bianco, exibido en el comedor, actúa como una suerte de mural emocional, vibrante y gráfico, que condensa la sensibilidad del conjunto.  

Despacho: Suelo parquet existente restaurado en tono miel. Mesa baja vintage: Galerie Paradis, mármol verde. Gran banqueta/cama a medida: tejido vintage con motivo de follaje en blanco y negro, base de madera. Plafón: Maytoni, Erich, metal.
Nicho de escritorio y armario: Ressource Peinture, tonos R480 L’Alliance y Doré Complice, acabado lacado brillante. Silla vintage: Selency, Cesca B32, Marcel Breuer, negro, cromo y enea. Aplique en nicho: Nemo Lighting, Lampe de Marseille, Le Corbusier.
Dormitorio: Pintura Ressource Peinture, tono SL28 Nude. Pintura cabecero Ressource Peinture, tono R670 Le Sauvageon. Cabecero a medida: tejido bouclé verde Nobilis Bloom Fougère y bouclé blanco Nobilis Haven. Mesita de noche: Ferm Living, Burl, raíz. Lámpara suspensión Audo Copenhagen, Hashira Cluster, lino natural. Lámpara de lectura Astro, Micro Recess Switched, blanco mate. Cuadro izquierdo: Wilo & Grove, Christina Daher, Chaos 2 (2024). Cuadro derecho: Wilo & Grove, Alphée, Variation de ciel XVII (2024). Candelabro: House of Barcia, hierro forjado.
Cómoda Space y chiffonnier de seis cajones: HK Living, madera verde y beige. Espejo: Ferm Living, Chubby, metal cromado. Manillas en roble macizo teñido Rubio a medida, tono chocolate. Silla vintage House of Barcia, Pierantonio Bonacina, ratán, años 60-70. Alfombra junto a la cama: The Socialite Family, Scala, lana, marrón.
Baño: Lavabo en microcemento Mercadier, tono Ferdinand. Grifería colección Châtelet, acero inoxidable cepillado. Mueble de lavabo a medida madera de roble teñido Rubio, tono chocolate.
Revestimiento suelo y pared Vives, Paris-R Natural. Jarrones selección House of Barcia.
Espejo vintage House of Barcia, Adrien Audoux & Frida Minet, años 1950-1960. Aplique Flos, Glo-Ball Mini.
Revestimiento cerámico Mosaic Factory, Zellige Olive, ref. Strip.

La construcción de un hogar auténtico

Meriem deseaba un hogar auténtico, no una escenografía para redes sociales. Andréa respondió con una mezcla sofisticada de piezas vintage —años 30, 40 y 70—, diseño contemporáneo y objetos encontrados en casas como House of Barcia, Willow and Grove o Selency. El resultado es un paisaje doméstico donde las épocas dialogan y la vida encuentra su propio orden.

El proyecto —como subraya la propia Andréa— es ante todo la historia de un hermoso encuentro que ha originado una gran complicidad entre clienta y diseñadora, entre ideas que maduran al compás de largas conversaciones en una terraza parisina. “No quiero que el cliente esté simplemente implicado; quiero que se sienta implicado”, explica la interiorista. Ese acompañamiento emocional explica la serenidad que se respira en este apartamento, la sensación de que cada decisión proviene de un entendimiento profundo y compartido.  

Meriem lo resume con claridad: “Este apartamento es realmente mi hogar. Andréa ha sido mucho más que una profesional: ha sido una compañera presente y atenta, ha sabido extraer del caos de mis inspiraciones la esencia de mis deseos, incluso aquellos que yo misma no sabía formular.”

Un lugar que vuelve a respirar

Este precioso proyecto es un ejemplo de cómo Andréa de Busni entiende el oficio: una arquitectura interior que escucha y acompaña. Espacios que construyen memoria en vez de imitar tendencias, que se encienden con la vida de quien los habita. Un tríptico de color y carácter donde una amistad inesperada y la intuición de una diseñadora con gran sensibilidad, han encontrado un lugar para expresarse.

Proyecto: Laos.
Ubicación: París.
Superficie: 140 m2.
Terminado: 2025.
Interiorismo: Andréa de Busni.
Fotografía: Oracle.
Fuente: Andréa de Busni.

Andréa de Busni

Andréa de Busni forma parte de una nueva generación de arquitectas de interior francesas que entienden el espacio como un organismo vivo, capaz de narrar historias a través de la luz, la materia y los objetos. Su trabajo se reconoce por la delicadeza con la que orquesta estas tres dimensiones, trazando interiores que parecen respirar desde dentro, con una identidad que nace siempre de la esencia del lugar.

Diplomada con mención por la École Camondo en 2017, consolidó allí una sensibilidad particular por la relación entre cuerpo y espacio. Su proyecto de fin de estudios —centrado en el movimiento, el ritmo y el lenguaje como motores de la arquitectura interior— anticipaba ya una mirada profundamente escenográfica, que hoy se ha convertido en el eje de su práctica.

Tras una etapa formativa junto a Xavier De Saint-Jean en el Studio Azimut, donde participó en proyectos residenciales, escenografías comerciales y espacios de coworking, Andrea comenzó a perfilar su propia metodología. Desde entonces, desarrolla proyectos en París y otros lugares de Francia, abarcando tanto viviendas como espacios vinculados a la restauración, con un cuidado extremo en la selección de materiales, gamas cromáticas y piezas de diseño.

Su estudio, con sede en el VII arrondissement de París, se ha consolidado como un laboratorio de exploración estética. Allí, cada proyecto se concibe como una identidad en ciernes, un ADN que se descubre a través de la combinación de colores profundos, texturas táctiles, líneas depuradas y objetos que dialogan entre épocas. Andrea cultiva una particular fascinación por los motivos y piezas “de ayer, de hoy y de mañana”: elementos capaces de aportar un relieve emocional al espacio y otorgarle un carácter único.

El enfoque de Andréa de Busni es profundamente humano. Su diseño acompaña al cliente con precisión y sensibilidad, interpretando sus deseos para transformarlos en atmósferas habitables que armonizan confort, belleza y memoria. Su trabajo refleja una búsqueda constante de autenticidad: interiores que iluminan la vida de quienes los habitan.

Andréa de Busni
46 avenue Charles Floquet
75007 Paris
06 27 74 15 35
debusni.andrea@gmail.com
www.andreadebusni.com
@andrea_de_busni

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