Studio Lemon reforma un piso en Madrid con soluciones del modernismo californiano de los años 60, que vuelven a ser actualidad

9 junio 2026
El resultado es una vivienda donde cada decisión proyectual responde a un equilibrio entre estética y uso. La luz, los materiales y la nueva distribución consiguen espacios calurosos, confortables y profundamente habitables.
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Los años 50/60 del siglo pasado produjeron una arquitectura doméstica, sobre todo en la costa oeste de Estados Unidos, que todavía hoy resulta extrañamente contemporánea. Espacios diáfanos, relación directa entre interior y exterior, líneas limpias, colores usados con intención y sin miedo. Una estética que surgió de la confianza en el progreso y que hoy se relee desde la nostalgia selectiva.

No es casual que algunas de las colecciones más influyentes de los últimos años —desde las colaboraciones de Ikea con diseñadores nórdicos hasta las apuestas de marcas como Hay o Menu— recuperen ese vocabulario formal. El interés es, sobre todo, funcional, el modernismo californiano resolvió bien los problemas de la vivienda pequeña y la vida social, y eso sigue estando vigente.

En este proyecto de reforma de un piso de 95 m² en el madrileño Paseo de Extremadura, Marta Miñarro elige esa referencia, que se convierte en un punto de partida muy pertinente.

La vivienda tenía una distribución compartimentada, un distribuidor largo que actuaba como barrera y una cocina cerrada que daba la espalda al salón. Los propietarios querían más luz, más conexión entre estancias, y una casa para recibir bien. El proyecto de Lemon responde a cada uno de esos deseos con soluciones muy precisas.

El primer gesto es el del distribuidor, en lugar de mantenerlo como corredor de paso, se abre hacia el despacho mediante un cerramiento de vidrio acanalado con marco naranja que permite que la luz atraviese sin interrumpirse. El color del marco, un terracota cálido que reaparece en los vanos, los tiradores y los apliques, es una decisión de continuidad, el hilo que recorre la casa de extremo a extremo.

Armarios de cocina de suelo a techo
Isla flexible con ruedas, sobre terrazo sesentero

La cocina integrada en el salón, el centro de la vivienda

La cocina se integra en el salón eliminando la pared que los separaba y reduciendo así la longitud del pasillo. El resultado es un espacio central amplio, con armarios en verde salvia, de suelo a techo, con un suelo de terrazo sesentero que marca el cambio de zona de forma natural. En el centro, una isla móvil sobre ruedas combina estructura lacada en blanco y frente de madera de roble. No está fija porque no tiene que estarlo. Puede arrimarse a la cocina cuando se cocina en compañía, o alejarse hacia el salón cuando la reunión lo pide. Es una pieza diseñada para acompañar cuando se reciben invitados, que es exactamente lo que los propietarios pedían.

El salón se organiza alrededor de un sofá bajo en bouclé gris, una mesa de centro redonda en madera oscura y un pouf azul klein que introduce el primer acento cromático fuerte. Frente al ventanal cortinas de lino natural con forro, de Gredecor y dos cuadros destacando en las paredes de Alejandra Duarte y Marata Besada. La selección de obra no es aleatoria, tanto el formato como la paleta dialogan con los tonos de la casa.

La sencillez de la suite principal

La suite principal se organiza con una lógica sencilla. El dormitorio mira al exterior y el baño y el vestidor se desplazan hacia el patio interior, donde la luz es más difusa y estable. El baño de la suite trabaja con mosaico de punto en blanco roto, mueble a medida en azul aciano con tiradores rojos —un contraste que remite directamente a la paleta pop de los sesenta— y suelo hidráulico en cuadrícula azul. La puerta corredera con marco naranja conecta visualmente con el dormitorio sin interrumpir el recorrido.

El segundo baño, más compacto, apuesta por el mosaico blanco cuadrado en paredes, un lavabo de columna con cuerpo estriado y un suelo hidráulico de motivo floral en negro y naranja que convierte el pavimento en protagonista.

Dormitorio en suite, abierto al baño y al vestidor
Baño integrado en la suite
Segundo baño

El despacho luce una nueva paleta integrada

El despacho, accesible desde el distribuidor a través de la puerta de vidrio, condensa otra paleta: suelo de barro cocido en terracota, mueble en verde musgo y mesa de trabajo bajo la ventana en madera, con persiana de lamas y cinta de cuero. La silla Bertoia, sin tapizar, recuerda que este espacio pertenece a la misma familia de referencias que el resto de la casa. Un estilo desarrollado en todo el proyecto como actitud, más allá de la decoración. 

El resultado es una vivienda donde cada decisión proyectual responde a un equilibrio entre estética y uso. La luz, los materiales y la nueva distribución consiguen espacios calurosos, confortables y profundamente habitables.

El despacho, con su paleta de color propia
Despacho con abertura hacia el distribuidor

Proyecto: SL-PE31.
Ubicación: Paseo de Extremadura 31. Madrid.
Superficie: 95 m².
Terminado: 2026.
Interiorismo: Studio Lemon.
Fotografía: Amador Toril.
Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia.
Arte: Alejandra Duarte y Marata Besada.
Cortinas y textiles: Gredecor. Lámpara de sobremesa: Soulem. Pouf: Lizzo. Cojín de damero: Pepe Peñalver. Alfombra redonda: Lorena Casals.
Fuente: Studio Lemon

Marta Miñarro, arquitecta fundadora de Studio Lemon.

Marta Miñarro. Studio Lemon

Marta Miñarro Martínez es arquitecta superior por la Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid, donde obtuvo el primer premio en el concurso de diseño residencial y actuación urbanística de la facultad.

Antes de fundar su propio estudio amplió su experiencia en Helsinki, en Ateljé Sotamaa, firma especializada en vivienda unifamiliar y restauración, cuya influencia nórdica —rigor constructivo, honestidad material, mirada limpia hacia el espacio doméstico— es visible en su trabajo posterior.

En 2021 fundó Lemon Studio, con sedes en Madrid y Lorca (Murcia). Desde su fundación, el estudio se ha especializado en proyectos singulares de vivienda y restauración, con una cartera que abarca Madrid, Murcia y la costa mediterránea.

La filosofía del estudio parte de la convicción de que la arquitectura está profundamente ligada a las personas, a la manera en que habitan y sienten los espacios. Esa premisa se traduce en una metodología de trabajo que combina conocimiento técnico e intuición estética, con una fuerte inspiración en el arte, el diseño y la artesanía tradicional. La atención al detalle, la selección cuidadosa de materiales y una sensibilidad particular hacia el color y las texturas son las señas de identidad de cada proyecto. El resultado son interiores únicos, atemporales y honestos.

Lemon Studio
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+34 630 857 415
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