En un pequeño pueblo del Alt Empordà, una antigua carpintería lleva décadas cambiando de piel sin perder la suya. La Fusteria es el nombre con el que Clara Crous Fort presenta la rehabilitación de este antiguo taller: un proyecto que trabaja desde la continuidad, ampliando la vida útil del edificio y adaptándolo a un programa doméstico contemporáneo sin borrar las huellas de lo que fue.
Los propietarios, arraigados en el pueblo, querían disponer de una casa donde alojar a familiares que viven lejos, especialmente durante el invierno. La posibilidad de uso como alquiler vacacional completa el programa. Dos funciones distintas, con objetivos compartidos: confort, calidad espacial y atención al detalle.
El gesto más determinante de la intervención es la reorganización del programa. Concentrar el espacio de día en la planta baja permite que cocina, comedor y sala de estar convivan bajo las bóvedas catalanas que vertebran el edificio desde su origen. Estas estructuras de ladrillo, que durante décadas cobijaron bancos de trabajo y herramientas, se convierten ahora en el motor espacial de la casa. Su geometría ordena el recorrido, calibra la escala y mantiene activa la memoria del taller. Las plantas superiores quedan destinadas para los dormitorios y las zonas privadas, diferenciando lo compartido y lo privado.






Restauración más que adición
La materialidad del proyecto se construye desde la restauración más que desde la adición. Los revestimientos añadidos en intervenciones previas fueron retirados, dejando hablar a las paredes originales de mampostería de piedra y ladrillo macizo. Los morteros de cal y los estucos permiten que los paramentos respiren y devuelven textura y luz a los interiores. El pavimento de toba artesanal recuperado en planta baja y las piezas cerámicas en los pisos superiores completan una paleta que dialoga directamente con la tradición constructiva del lugar. En los baños, la cerámica roja artesanal y los lavabos de mármol natural forman composiciones de una densidad material sorprendente.
La madera de abeto de tres capas, empleada en carpinterías interiores y en la cocina, introduce una calidez que equilibra la contundencia de la piedra. La cocina, que se organiza en torno a una isla de mármol natural, actúa como protagonista del espacio de día, generando un lugar de encuentro natural bajo el arranque de las bóvedas.
La iluminación acompaña ese mismo criterio de precisión material. Piezas de Santa Cole, Islas, Nemo, Siete Formas y Mayice se distribuyen por los distintos espacios con una lógica de objeto bien elegido: cada luminaria tiene escala, posición y función definidas.





Patio delantero en el exterior
El exterior se prolonga hacia un patio delantero que recupera su función como umbral entre la calle y la casa, con una piscina revestida de gres artesanal, donde una plantación densa de especies mediterráneas convierte el recinto en un jardín íntimo y protegido.


Terraza superior
La terraza superior, accesible desde la primera planta, abre la casa al paisaje agrícola del Empordà con una generosidad que contrasta con la contención de las plantas inferiores.
La renovación de este edificio desarrolla una arquitectura entendida como práctica de cuidado. Crous trabaja sobre lo existente con una actitud que busca la continuidad como resultado. El taller sigue ahí, reconocible en sus arcos y en sus muros, mientras la casa se instala en él aportando confort contemporáneo. Una arquitectura que conserva la memoria del edificio para disfrute de sus nuevos habitantes.


Materiales
Enlucido de cal en fachada. Mampostería de piedra y ladrillo macizo. Microcemento en planta baja. Terracota cocida en plantas primera y segunda. Estuco de cal en paramentos. Piedra vista en cabeceros. Cal pigmentada en comedor. Carpintería exterior de pino lacado. Madera de abeto de tres capas en puertas y cocina. Encimeras de mármol natural. Cerámica roja artesanal en baños.
Mobiliario. Iluminación
Teula Raig y Mig Con de Islas. Marseille de Le Corbusier de Nemo. Luna de Siete Formas. Hi de Mayice. Aurum de Ferm Living. Cestita de Santa Cole.






Proyecto: La Fusteria.
Ubicación: Vilamacolum, Alt Empordà.
Superficie construida: 232 m². Parcela: 116 m².
Finalización: 2025.
Arquitectura Interior: Clara Crous.
Equipo de diseño: Jordi Collell Puig, Amanda Soler Vela.
Fotografía: Montse Capdevila.
Constructora: Manolo Martínez.
Carpintería: Deco Fusta Pey.
Metalistería: Moragas Salvans.
Cocina: 7Vetes.
Microcemento: Ingremic.
Fuente: Linka News. Lucia Zabala.

Clara Crous
La arquitectura de Clara Crous nace del contacto directo con la construcción. Formada en la Universitat de Girona y con una etapa académica en la Sapienza Università di Roma, su trayectoria se ha desarrollado siempre en proximidad con la obra, los materiales y el territorio. Esa doble formación —técnica y vivencial— ha marcado una manera de proyectar donde el pensamiento arquitectónico va unido siempre a la ejecución. Ver biografía completa.
Clara Crous
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