Casa Calpe de Viruta Lab: una arquitectura de miradas reguladas, donde los espacios se separan sin aislarse y se tamizan sin clausurarse

4 julio 2026
Una arquitectura que dialoga conceptualmente con la inmensidad exterior del Cañón del Mascarat, desarrollando la vivienda como una secuencia de filtros entre el cuerpo y el paisaje.
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Al recorrer la costa Blanca entre Calpe y Altea sorprende encontrarse de repente con el Cañón del Mascarat. Aquí el litoral se convierte en pared vertical, barranco y cala encajada, con el Morro de Toix como telón mineral sobre un Mediterráneo que se abre de golpe. Es en ese punto de tensión geográfica —entre la verticalidad de la roca y la horizontalidad del mar— donde Viruta Lab, el estudio liderado por María Daroz y David Puerta, sitúa Casa Altea, un dúplex de verano concebido menos como refugio frente al paisaje que como una forma de habitarlo desde dentro.

El punto de partida del proyecto nace de una lectura del Mascarat antes de proyectar sobre él. De ahí que Casa Altea renuncie al repertorio marinero habitual, sin azules literales y sin referencias náuticas, para trabajar con la experiencia física del lugar: la roca estratificada, la sombra proyectada por los acantilados, la vibración del sol sobre la caliza, la brisa que llega filtrada. El resultado es una arquitectura que dialoga conceptualmente con la inmensidad exterior, desarrollando la vivienda como una secuencia de filtros entre el cuerpo y el paisaje.

Arquitectura de miradas reguladas

Esa idea de filtro es, de hecho, la que organiza la planta principal. Hall, cocina, comedor y salón se plantean como un único espacio continuo que prolonga la mirada hacia el acantilado, la terraza y el horizonte, de modo que la propia entrada a la casa inicia ya una secuencia visual hacia el mar. Pero la apertura no es total ni permanente: un sistema de puertas correderas alistonadas, ejecutadas a medida por Nomi, permite graduar esa continuidad. Las lamas de madera pueden desplazarse para fragmentar la planta en hasta cuatro ámbitos casi independientes o recogerse para devolverla a un espacio unitario, según el momento del día o la necesidad de intimidad. Es una arquitectura de miradas reguladas, donde los espacios se separan sin aislarse y se tamizan sin clausurarse, en un mecanismo que reproduce a escala doméstica la propia alternancia de aperturas y sombras del Mascarat.

La madera alistonada cumple, además, una función material que va más allá del filtro lumínico: funciona como lectura de las estrías del acantilado, introduciendo profundidad y ritmo en una piel interior casi geológica. A esa lógica se suma una paleta cerámica de escala manual y mediterránea —el mosaico bicolor de Hisbalit y la plaqueta verde de Nais— que evoca la luz fragmentada sobre la piedra, mientras un zócalo oscuro recorre la base de las estancias emulando la línea húmeda donde el acantilado toca el agua. Los tonos ocres, arena y miel, junto con las maderas claras, trasladan al interior la caliza caliente de la Costa Blanca, y las cortinas ligeras introducen la idea de bruma y aire salino, convirtiendo la luz exterior en una presencia habitable dentro de la casa.

Atmósfera contenida en dormitorios

En la zona de dormitorios, situada en la parte posterior del dúplex, se invierte el gesto de apertura de la planta de día: aquí la casa se recoge en una atmósfera más contenida, alejada de la exposición directa al frente marítimo. El dormitorio principal recupera, no obstante, la relación con la orografía y se plantea como una habitación mirador desde la que despertar frente a la roca y el mar. En la planta superior, un pequeño despacho y una segunda terraza culmina la secuencia doméstica con un espacio de concentración suspendido sobre el Mediterráneo, que domina el mar desde el punto más alto de la topografía de la casa.

Secuencia de filtros entre el cuerpo y el paisaje

Arquitectónicamente, el proyecto trabaja con la idea de hacer de la vivienda una secuencia de filtros entre el cuerpo y el paisaje. La madera alistonada, las puertas correderas, los textiles, la cerámica y los cambios de cota se presentan como herramientas para graduar la luz, la mirada, la privacidad y la relación con el exterior. Porque Casa Altea interpreta la geografía del Mascarat desde dentro. No habla de barcos ni de playa, sino de roca, sombra, horizonte y refugio. Una casa de verano entendida como un lugar para detenerse, mirar y descansar entre la verticalidad mineral del acantilado del Mascarat y la calma infinita del Mediterráneo.

Materiales, mobiliario y arte

Materiales. Carpintería: Nomi. Mosaicos y cerámicas: Mosaico exterior Wadi color Terra y Pine de Hisbalit Plaqueta verde Costa Nova color Laurel Green de Nais. 

Iluminación. Aplique de la vivienda. Berimbau de Ferroluce. Lámpara suspensión salón Tekiò Horizontal P2 de Santa & Cole. Aplique exteriores Plaff-on 16 de Marset. 

Mobiliario interior. Sofá Graphius de Paolo Nessi con tela Jane de La Madrid y bordón Crisp de Gabriel. Puff de Paolo Nessi con tela Crisp de Gabriel. Sillas comedor Ramón de Santa & Cole. Cabeceros habitaciones Isabela de Cofaneti. Mesa auxiliar Deya de Ferm Living. Banco de pista pequeño de Ferm Living. Taburetes Horm de Casamania. Taburete Fosca de Blasco & Vila. Mesa comedor Lucia de Decowood. Espejos Mini de Montana. Mesa escritorio Sector de Brass. Mesa auxiliar nogal de Stigido. 

Mobiliario Exterior. Mesa exterior Talo de Expormin. Mesa auxiliar exterior Hexagonal de Expormin. Sofá exterior Mod. Cask de Expormin. Sillón exterior Cask de Expormin. Tumbona exterior Cask de Expormin. Sillas de exterior Maurina de Kave Home. 

Alfombras. Alfombra salón y habitación master Hand loom Goz Alfombra ame Beige de Rug Gan. Alfombras habitaciones tipo: Amalfi de Naturtex.

Arte y Decoración. Obra cerámica Kylix Obsidiana, Lebes, Arq 008, Deriva nº 25 de Canoa Lab Obra ‘Retrato de mi suegro Paco’ de Más cara que espalda.

Estado actual
Distribución
Distribución terraza
Alzados y secciones 1
Alzados y secciones 2

Proyecto: Casa Altea.
Ubicación; Mascarat, Altea. Alicante.
Terminación: 2026.
Estudio: Viruta Lab.
Arquitectos y diseñadores: Maria Daroz & David Puerta
Fotografía: David Zarzoso.
Dirección de arte y Home staging: Viruta Lab.
Fuente: Viruta Lab.

David Puerta y María Daroz, arquitectos fundadores de Viruta lab.

Viruta Lab

Fundado en Valencia en 2020 por David Puerta y María Daroz, Viruta Lab nace del cruce de dos trayectorias personales que terminan por ensamblarse en una misma manera de proyectar. Él llega a la arquitectura desde el dibujo, con años de trazar ideas directamente sobre las paredes antes de aprender a construirlas; ella lo hace desde la danza clásica, disciplina que le aporta el sentido de la proporción, la disciplina y la atención al detalle que después traslada al espacio. El propio nombre del estudio, ligado a la viruta que deja el oficio manual, resume esa vocación: la arquitectura entendida como un proceso artesanal, hecho de boceto, materia y tiempo, antes que como un resultado cerrado.

El estudio desarrolla proyectos residenciales, de contract, retail y espacios efímeros, siempre desde la escucha activa y el trabajo en equipo con el cliente. Cada encargo parte de una idea básica —a menudo, literalmente, un trazo sobre papel— que Viruta Lab traduce en programa, materia y detalle constructivo, hasta convertirla en un espacio habitado. La firma reivindica la emoción como propósito último de la arquitectura: proyectos orgánicos, cálidos y atemporales que buscan que quien habita el espacio reconozca en él algo propio.

Esa sensibilidad tiene una raíz doble. La formación de María Daroz en Dinamarca introduce en el estudio el rigor y la depuración del diseño escandinavo, que se combina con el carácter mediterráneo de Valencia, ciudad donde ambos desarrollan su carrera. El resultado es un lenguaje propio, reconocible por el trabajo con la luz natural, los materiales nobles y una paleta cálida y sugerente para los sentidos, que el estudio aplica tanto a la escala doméstica de una vivienda como a proyectos de mayor formato.

María Daroz

María Daroz es arquitecta por la Universitat Politècnica de València, con un año de formación de posgrado en la Arkitektskolen de Aarhus, Dinamarca. Antes de fundar Viruta Lab, coordinó el departamento de proyectos arquitectónicos de Ramón Esteve Estudio, trabajó como arquitecta en DMG Arquitectura, ejerció como Project Manager de Retail & Producto en CuldeSac y dirigió el departamento de proyectos de Casas inHAUS. En 2019 pone en marcha Viruta Lab junto a David Puerta. «La danza me aportó la disciplina y la elegancia que se reflejan en la sensibilidad de los detalles», explica sobre el vínculo entre su formación y su manera de proyectar, que combina la proporción geométrica con una atracción particular por la luz y los materiales trabajados con sofisticación.

David Puerta

David Puerta es arquitecto por la Universitat Politècnica de València, especializado en Intervención en el Patrimonio, y diseñador de interiores por la EASD Valencia. Su trayectoria pasa por Studio Zone, Moncly Interioristas y Ximo Roca Diseño, además de responsabilizarse del departamento de diseño de interiores de Casas inHAUS antes de incorporarse a Viruta Lab. Para él, el dibujo es el origen de todo lo demás: «La arquitectura se convirtió en un medio de seguir creando, de buscar nuevas formas y, sobre todo, de hacer partícipe a la gente de mis emociones». Esa mirada de dibujante sostiene su forma de entender el proyecto, desde el boceto inicial hasta el detalle final del interiorismo.

Viruta Lab
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