Marxe a+t restaura en la Costa da Morte una de las últimas casas mariñeiras de Corme-Porto, añadiendo una nueva capa contemporánea

12 julio 2026
La casa vuelve a formar parte de la vida del pueblo. Sus muros de mampostería, la carpintería roja –memoria de su origen marinero– y una arquitectura que estuvo a punto de desaparecer, encuentran en esta nueva versión contemporánea, una razón para seguir en pie.
Home

Corme-Porto se asoma al mar por una ladera de calles estrechas y pendientes pronunciadas, en el municipio coruñés de Ponteceso. Es uno de esos pueblos donde la pesca ha organizado durante generaciones no solo la economía, sino también la forma de la casa. La vivienda mariñeira tradicional gallega responde a un mismo problema, construir mucho en muy poco suelo, y lo resuelve con un tipo reconocible en toda la costa: parcelas estrechas y alargadas, casas de fachada estrecha y gran profundidad, cubiertas a dos aguas. La estrechez de la parcela se compensaba históricamente con una escalera exterior de piedra, el patín, que permitía ganar una planta de acceso independiente sin restar superficie útil al interior; y con balcones de madera o piedra que, con el tiempo, en los núcleos urbanos de mayor tamaño, evolucionaron hacia las galerías acristaladas que hoy identifican la arquitectura costera gallega.

La casa de Corme-Porto no reproduce este tipo de vivienda en todos sus rasgos. No cuenta con patín, y su balcón luce una solución más sencilla de barandilla metálica, propia de la arquitectura más modesta. Lo que sí mantiene, y con extraordinaria pureza, es la lógica cromática de estas fachadas: el blanco de la cal combinado con el color, tradicionalmente aplicado con el excedente de la pintura empleada para proteger los cascos de las embarcaciones. De ahí el rojo que recorre puertas y ventanas, un color de mar más que de arquitecto, que el estudio Marxe a+t decide conservar y remarcar como seña de identidad de la casa.

Ese carácter humilde, lejos de restar valor a la vivienda, es precisamente lo que la hace excepcional. Se trata de una de las últimas casas mariñeiras que se conservan inalteradas en Corme-Porto del municipio coruñés de Puenteceso, un ejemplo de arquitectura popular de gran valor documental, testigo de una forma de habitar que en el resto del pueblo apenas queda en pie.

Una nueva capa sobre lo esencial

Desde el inicio, promotores y arquitectos plantean el proyecto como un ejercicio de equilibrio entre el respeto por la preexistencia, con los requisitos derivados de su catalogación, y la voluntad de una propuesta contemporánea que mejore de forma real las condiciones de habitabilidad de la casa. El objetivo es alcanzar el mayor grado posible de adecuación a los estándares actuales de confort, salubridad y sostenibilidad, entendiendo la intervención como una capa nueva que potencia lo que la construcción original ya tenía de valioso.

Esa lógica se reconoce en cada detalle recuperado: los recercados de granito de puertas y ventanas, dejados vistos allí donde antes quedaban ocultos; el hueco de acceso original, hoy resuelto con una puerta holandesa siguiendo el modelo de las tradicionales puertas rurales; el lavadero de piedra convertido en fregadero, con su grifería vista sobre la propia masa granítica. La nueva capa contemporánea, resuelta en cal, madera de castaño y acero inoxidable, enmarca la piedra sin competir con ella.

Proceso de autoconstrucción tutelado

Debido a distintas coyunturas, habituales en obras alejadas de las grandes ciudades, la rehabilitación se ejecuta como un proceso de autoconstrucción en el que los promotores se rodean de un selecto grupo de artesanos e industriales locales, que colaboran de forma puntual en la ejecución. El resultado es un proceso de aprendizaje y experimentación con detalles y sistemas constructivos que combinan procedimientos artesanales e industrializados, superando la falsa dicotomía que suele oponer los oficios tradicionales a la industria y la prefabricación.

Ese grupo de industriales y artesanos locales prefabrica parte de los componentes de la obra y acompaña puntualmente a los constructores noveles en los procesos de montaje más complejos, instruyéndolos para que puedan completar el resto del proceso por sí mismos. Todo se ejecuta con materiales y conocimientos de proximidad: la cantería de Ricardo Antelo, la carpintería metálica de Forxa Chago y Alemet, la madera de castaño de Maderas Siero, el terrazo vertido in situ. A pesar del esfuerzo que supone llevar adelante un proyecto de este tipo, y de las dificultades administrativas propias para encajarlo en el marco legal vigente, el proceso resulta especialmente satisfactorio para los arquitectos, que por primera vez pueden experimentar con sistemas que una obra convencional no permite, demostrando su viabilidad técnica y económica.

Estrategias pasivas frente a la humedad atlántica

En climas atlánticos como el de la Costa da Morte, el mayor reto para lograr un ambiente sano y confortable en una casa de piedra es la humedad. Los arquitectos lo han resuelto con medidas pasivas: un diseño cuidado desde el punto de vista higrotérmico, que favorece la transpirabilidad de los materiales, y un lucernario orientado al norte que permite programar la ventilación aprovechando los vientos más secos. Otros lucernarios, situados en el faldón sur de la cubierta y protegidos del soleamiento directo, ayudan a mantener la vivienda cerca del confort térmico durante todo el año, un equilibrio que se completa con el aporte puntual de una estufa de biomasa que aprovecha la inercia térmica de los muros.

Todo el sistema se monitoriza y controla con tecnologías low-cost y low-tech, en la convicción de que las soluciones más simples y accesibles pueden ser también las más eficaces y resilientes.

Una casa que vuelve a habitarse

En Corme-Porto, la casa vuelve a formar parte de la vida del pueblo. Los muros de mampostería siguen mirando al puerto, la carpintería roja recuerda el color de los cascos que un día se pintaron con la misma pintura, y una arquitectura que estuvo a punto de desaparecer sin dejar rastro documental encuentra, en esta nueva capa contemporánea, una razón para seguir en pie.

Planta baja
Primera planta
Estado de la casa antes de la intervención de Marxe a+t.

Proyecto: A Cormelá.
Ubicación: Corme-Porto (Ponteceso). A Coruña.
Terminado: 2025
Arquitectura. Diseño y ejecución: Marxe a+t.
Arquitectos: Natalia Alvaredo, Javier Rocamonde, Aurora Gil Méndez.
Asesoría estructura: Escuadría.
Gestión de obra: Juan Leis.
Fotografía obra terminada: Luís Díaz Díaz.
Fotografía estado previo: Antía Castro Vázquez.
Ejecución: MARXE a+t y Manuel Rocamonde.
Carpintería metálica: Forxa Chago, Alemet. Cantería: Ricardo Antelo. Detalles carpintería de madera: José Manuel – Pombercar. Ebanistería mesa Arnela: Frank Buschmann. Diamond System: Roberto. Terrazo in situ: Alejo. Madera de castaño: Maderas Siero, Hijos de Vicente Suárez. Electricista: Dámaso. Electricidad y ventilación: Kilovatio. Cubierta: Tejas Verea. Estufa de biomasa: Chimeneas Quento. Enfoscados de cal: Kerakoll, Revestimientos Hipólito. Rothoblaas: Anyra Keller. Aislamientos y láminas: Maderas Besteiro. Iluminación: Perez Antolín. Ventanas y puertas de madera: Estelar.

Javier Rocamonde, Aurora Gil y Natalia Alvaredo, arquitectos de Marxe a+t

Marxe a+t

Marxe a+t nace en Galicia en 2023, como evolución natural de Bivaque, el taller itinerante que los arquitectos Natalia Alvaredo y Javier Rocamonde fundaron en 2014 y que durante casi una década recorrió México y Barcelona, tejiendo una práctica transdisciplinar reconocida en más de una decena de concursos nacionales e internacionales, entre ellos Europan 15 y 16, Nusos i Cruïlles (AMB). A ese recorrido se suma, desde la creación de Marxe la arquitecta Aurora Gil Méndez, que aporta al equipo una mirada formada entre A Coruña y Roma.

Marxe a+t desarrolla proyectos para la mejora del hábitat desde la puesta en valor del patrimonio cultural y natural. Su trabajo se mueve con una mirada trans-escalar, atenta a la superposición entre realidades que se complementan: lo rural y lo urbano, lo público y lo privado, lo productivo y lo reproductivo. Esa atención se traduce en una práctica centrada en la regeneración urbana y territorial y en la rehabilitación del patrimonio construido, donde cada propuesta desvela el potencial de mejora y los valores latentes de lo preexistente, ajustándose a su contexto material e inmaterial.

Desde su creación, el estudio ha obtenido el primer premio en el concurso para la rehabilitación del conjunto patrimonial de la Casa de Parga, en Meis, y el segundo premio en el concurso para planificar la fachada marítima de Pobra do Caramiñal. Su obra ha sido seleccionada para las muestras «Galicia, unha escola», de la Escola Técnica Superior de Arquitectura de la UDC, y «Nova Arquitectura Galega», del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia.

Marxe cuenta con una extensa red de colaboradoras con las que el estudio articula, proyecto a proyecto, estructuras horizontales adaptadas a cada encargo.

Javier Rocamonde

Javier Rocamonde es arquitecto por la ETSAC (UDC) y doctor en urbanismo por la ETSAB (UPC), con calificación sobresaliente cum laude, formación que ha completado con estudios avanzados de arquitectura en la UPC, planificación territorial en la USC, paisajismo en la UPC y rehabilitación en la Escola Sert y la Fundación Laboral de la Construcción. Cofundó Bivaque en 2014 junto a Natalia Alvaredo y, desde 2023, cofunda Marxe, donde su práctica ha sido reconocida en concursos como Europan 15 y 16, «El futur de les infraestructures viàries. Nusos i cruïlles», de l’Àrea Metropolitana de Barcelona, o el concurso para la rehabilitación del conjunto patrimonial de la Casa de Parga, en Meis. Su proyecto de mejora de la accesibilidad e iluminación de la Finca Rosequillo, en Villaescusa (Cantabria), fue seleccionado para los Premios de Arquitectura del CSCAE de 2024, mismo reconocimiento que recibió en 2026 otro de sus trabajos con Marxe a+t. 

Junto a la práctica profesional, Rocamonde desarrolla una labor docente e investigadora en distintas universidades e instituciones, entre las que destacan la ETSAB, la ESTAC y la UIC. Ha sido profesor asociado y personal docente investigador del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la ETSAB (UPC). Su trabajo de investigación se ha desarrollado en proyectos competitivos nacionales e internacionales, y lo ha llevado a participar en congresos y conferencias en Europa y América Latina.

Natalia Alvaredo

Natalia Alvaredo es arquitecta por la ETSAC (UDC), con un Máster Oficial en Urbanismo por la misma escuela y un Máster Oficial en Teledetección y SIG por la UAB. Su trayectoria, desarrollada entre Europa y Latinoamérica, combina la redacción de figuras de planeamiento, agendas urbanas y planes estratégicos con la generación de metodologías SIG orientadas al análisis urbano y territorial, un cruce de escalas y herramientas que ha ejercido en equipos como la Agència d’Ecologia Urbana de Barcelona y Barcelona Regional.

En 2014 cofundó Bivaque junto a Javier Rocamonde, taller con el que fue premiada en más de una decena de concursos nacionales e internacionales, entre ellos Europan 15 y 16. Desde 2023 cofunda Marxe a+t, donde continúa desarrollando esa mirada urbana y territorial desde el análisis del territorio.

Aurora Gil Méndez

Aurora Gil Méndez es arquitecta formada en la Universidade da Coruña, donde cursó el Máster Universitario en Arquitectura, con un periodo de formación en la Sapienza Università di Roma a través del programa Erasmus. Antes de incorporarse a Marxe trabajó como arquitecta en Hábitat Social, S. Galega, experiencia que amplió su mirada sobre el hábitat desde una escala social y comunitaria.

Se incorpora a Marxe a+t desde su creación en 2023. Está interesada en la bioconstrucción, la arquitectura bioclimática y los procesos participativos, así como en explorar el papel que puede desempeñar la planificación urbana en el derecho a la ciudad.

Marxe a+t
Rúa Galeras 13,
15705 Santiago de Compostela (A Coruña)
+34 646 28 62 73
+34 618 31 80 48
taller@marxe.eu
marxe.eu
@marxearquitectura

Project by

Lo último