En ocasiones, la arquitectura no consiste tanto en construir algo nuevo como en recuperar aquello que parecía perdido. El proyecto Mas Cadalt, realizado por el estudio Fran Silvestre Arquitectos en el municipio de Canet d’Adri, en Girona, parte precisamente de esa pregunta esencial: ¿es posible restaurar una forma de vida? Y si lo es, ¿puede hacerse con la misma delicadeza con la que se recupera un objeto antiguo?
Situada en el Serrat de la Cadalt, la intervención aborda la rehabilitación de una masía tradicional que había quedado abandonada con el paso del tiempo. Más que una transformación radical, el proyecto se plantea como un ejercicio de comprensión y de respeto hacia lo existente. La arquitectura se aproxima al edificio con una actitud casi arqueológica: entender primero la lógica del lugar, su tipología y su construcción, para intervenir únicamente allí donde resulta imprescindible.
El resultado es una reinterpretación contemporánea de la tradición rural catalana. Se mantiene la volumetría original de la masía y su organización tipológica, respetando también la dimensión de los espacios existentes. Cada estancia se adapta al nuevo programa doméstico sin alterar el carácter del edificio, permitiendo que la arquitectura conserve su memoria material mientras acoge una nueva vida en su interior.
La casa responde además a una historia personal. Sus nuevos habitantes, el diseñador británico Terence Woodgate y su pareja, decidieron abandonar su vida en Londres para comenzar una nueva etapa en el paisaje tranquilo de Girona. La vivienda se convierte así en el escenario de un cambio vital que refleja también una transformación más amplia en la manera contemporánea de habitar y trabajar: la posibilidad de desarrollar una actividad profesional desde cualquier lugar del mundo, en contacto directo con la naturaleza.











La estructura histórica como punto de partida
La intervención parte del sistema constructivo tradicional de las masías gerundenses, caracterizado por muros portantes de piedra caliza construidos con mampostería irregular y mortero de cal aérea. Las esquinas y elementos estructurales se ejecutaban originalmente con sillares bien labrados que aportaban estabilidad al conjunto.
Tras la restauración de los muros de piedra, el proyecto incorpora una capa de aislamiento térmico de corcho que mejora el comportamiento energético del edificio. En el interior se introduce una segunda piel que aumenta la luminosidad, facilita el mantenimiento y permite integrar discretamente las instalaciones necesarias para el uso contemporáneo de la vivienda. El pavimento, también en piedra caliza, mantiene la continuidad material con la arquitectura original.
El interior se concibe como un territorio intermedio entre arquitectura y diseño. Cada decisión busca la precisión: las tomas eléctricas se integran enrasadas con los paramentos, los encuentros entre elementos constructivos se resuelven en un único punto y el lenguaje espacial evita cualquier gesto superfluo. Se trata de un diálogo consciente entre lo existente y lo contemporáneo, donde la nueva intervención se reconoce permaneciendo la memoria del edificio.
Espacios que reinterpretan la memoria rural
La organización interior se desarrolla en tres niveles que reinterpretan los usos tradicionales de la masía. En la planta de acceso se sitúan la cocina y el salón. La cocina incorpora la triple altura del torreón existente, convirtiéndose en el corazón vertical de la vivienda, mientras que el salón se abre hacia las vistas de la Sierra de la Cadalt.
En la planta superior se disponen dos dormitorios que aprovechan la configuración original de la estructura. Por su parte, el nivel inferior recupera el antiguo espacio destinado a los animales y lo transforma en una sala polivalente destinada a nuevos usos domésticos.
Un volumen anexo que en su día albergaba herramientas agrícolas ha sido rehabilitado para convertirse en garaje. Sobre él se dispone un estudio desde el que Terence Woodgate desarrolla su trabajo como diseñador, integrando así la dimensión laboral dentro de la vida cotidiana del lugar.




Una casa autosuficiente
Mas Cadalt es también una vivienda profundamente ligada a su territorio. La casa funciona de forma autosuficiente desde el punto de vista energético e hídrico gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos con baterías y a un sistema de aljibes diseñado específicamente para la finca. Uno de ellos se transforma en una pequeña alberca donde refrescarse durante el verano.
El entorno agrícola que rodea la masía —casi 68 hectáreas de terreno— contribuye igualmente a la autosuficiencia de sus habitantes, produciendo alimentos suficientes para cubrir sus necesidades. La vivienda se integra así en una forma de vida que recupera una relación directa entre arquitectura, paisaje y producción.
Restaurar una forma de habitar
En última instancia, el proyecto parece responder a una actitud silenciosa frente a la arquitectura. Como en los procesos creativos más depurados, el objetivo es permitir que el edificio encuentre nuevamente su equilibrio. Mas Cadalt se desarrolla desde la naturalidad de recomponer lo deteriorado y añadir únicamente aquello que faltaba. La arquitectura, casi invisible, permite que el lugar vuelva a hablar por sí mismo.
En Mas Cadalt, la arquitectura parece avanzar con la misma discreción con la que lo hacen los paisajes que la rodean. La intervención de Fran Silvestre Arquitectos busca recuperar el equilibrio entre materia, espacio y territorio que ya estaba latente en su construcción original.
Esa actitud recuerda a cierta tradición de la arquitectura ibérica —la que encontramos en la obra de Álvaro Siza o Eduardo Souto de Moura— donde intervenir sobre lo existente significa, ante todo, comprender profundamente el lugar. No se trata de borrar el pasado ni de reproducirlo literalmente, sino de permitir que continúe su historia desde el presente.
En Girona, entre bosques y campos cultivados, la antigua masía vuelve a formar parte del paisaje. La arquitectura se limita a recomponer lo necesario, a añadir con precisión aquello que faltaba. Y en ese gesto contenido, casi silencioso, se revela una idea esencial: que restaurar un edificio puede ser también una manera de restaurar una forma de habitar el mundo.
Proyecto: Mas Cadalt.
Ubicación: Canet d’Adri (Girona).
Construido: 385 m².
Parcela: 675.746 m².
Terminado: 2025.
Arquitectura: Fran Silvestre Arquitectos.
Equipo de proyecto: Fran Silvestre, arquitecto de proyecto, María Masià, arquitecta colaboradora, Susana León, arquitecta colaboradora.
Diseño interior: Alfaro Hofmann.
Promotor: Terence Woodgate y Paula Woodgate.
Arquitecto técnico: Xavier Baldrich.
Estructuras: Windmill Structural Consultants.
Constructor: Construccions Costa Burch.
Business developer: Néstor Bolinches.
Fotografía: Fernando Guerra.
Vídeo: Jesús Orrico.
Fuente: Fran Silvestre Arquitectos.

Fran Silvestre
Nacido en Valencia en 1976, Fran Silvestre se ha consolidado como una de las figuras más reconocidas de la arquitectura española contemporánea. Arquitecto, diseñador y profesor, su trayectoria combina práctica profesional, investigación y docencia, tres ámbitos que en su caso forman parte de una misma manera de pensar la arquitectura como un ejercicio de precisión, sensibilidad y reflexión constante.
Se formó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia, donde obtuvo el título de arquitecto con matrícula de honor. Durante sus años de formación se produjo un encuentro fundamental para su desarrollo intelectual: su colaboración con el arquitecto portugués Álvaro Siza, una de las figuras más influyentes de la arquitectura europea. Trabajar junto a Siza le permitió acercarse a una forma de entender el proyecto basada en la claridad conceptual, el rigor constructivo y una profunda atención a la relación entre arquitectura, lugar y experiencia humana.
De aquella etapa surgió una afinidad que ha marcado su pensamiento arquitectónico. Más que una influencia formal, la relación con el maestro portugués se traduce en una actitud disciplinar: la búsqueda de una arquitectura esencial, depurada hasta alcanzar una belleza serena donde cada decisión responde a una lógica espacial, técnica y constructiva.
Silvestre amplió posteriormente su formación con estudios de urbanismo en la Technische Universiteit Eindhoven, en los Países Bajos, y obtuvo el doctorado en la Universidad Politécnica de Valencia. A lo largo de su carrera ha desarrollado también una intensa actividad académica. Ha sido profesor de proyectos en la Universidad Politécnica de Valencia y dirige el programa de posgrado MArch Architecture and Design, un espacio docente en el que participan arquitectos de referencia internacional y donde se exploran nuevas formas de pensar la arquitectura contemporánea.
Fran Silvestre Arquitectos
El estudio Fran Silvestre Arquitectos fue fundado en Valencia en 2005. Desde entonces se ha consolidado como un estudio de arquitectura y diseño con una fuerte proyección internacional. El equipo está formado por arquitectos, diseñadores e ingenieros que trabajan de forma integrada en proyectos de distintas escalas y programas.
Desde su sede en Valencia, el estudio desarrolla proyectos residenciales, culturales y corporativos en numerosos países. Su arquitectura se distingue por una notable claridad formal y por una investigación constante en torno a la geometría, la luz y la materialidad. Volúmenes precisos, espacios silenciosos y una cuidada relación con el paisaje caracterizan una obra que busca la síntesis entre innovación tecnológica y serenidad espacial.
La práctica del estudio se desarrolla en torno a una idea que el propio Silvestre ha definido como “belleza eficaz”: una arquitectura capaz de unir rigor constructivo, pensamiento estructural y sensibilidad estética. Esta aproximación se apoya en un proceso de trabajo multidisciplinar donde especialistas en estructuras, instalaciones o diseño industrial colaboran desde las primeras fases del proyecto.
La sede del estudio ocupa además un lugar con una fuerte dimensión cultural: el antiguo taller del escultor Andreu Alfaro. Este espacio funciona hoy como oficina de arquitectura y también como lugar de investigación, docencia y encuentro entre arquitectos de distintas generaciones.
A lo largo de las últimas dos décadas, Fran Silvestre Arquitectos ha desarrollado una obra ampliamente publicada y reconocida internacionalmente. Sus proyectos —caracterizados por la precisión geométrica, el uso refinado de los materiales y una arquitectura que dialoga con el paisaje desde la serenidad— han situado al estudio entre los estudios españoles con mayor presencia global.
Fran Silvestre Arquitectos
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