Piano Piano trasforma una casa rural en l’Horta de València en una vivienda moderna para habitar con sosiego

15 noviembre 2025
Más que grandes declaraciones formales, este proyecto propone pequeñas decisiones significativas. Distribuciones evolutivas que admiten adaptaciones futuras, materiales locales reinterpretados, y una atención al entorno que no busca mimetismo sino frescura.
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En uno de los pliegues más tranquilos de l’Horta de València, las arquitectas del estudio Piano Piano —Maria Donnini y Maria Grifo— han urdido con delicadeza la transformación de una casa rural de dos plantas, retranqueada respecto a la alineación de la calle y flanqueada por dos patios, en un espacio que respira tanto la tradición de su contexto como la nitidez de una actualidad consciente.

Al atravesar la cancela que separa la vivienda de la vía pública, dos árboles frutales emergen en un jardín “descuidada­mente bello” y custodian la fachada, marcada por un color azul que define el carácter del lugar. Este gesto cromático no es simplemente decorativo: retrata el pulso mediterráneo de la casa, esa tensión entre lo doméstico y lo común, entre la memoria y la nueva vida. Con tal premisa, la vivienda se adentra en su reforma con la firme voluntad de conservar lo reconocible y aportar lo necesario.

La tipología original, habitual en las casas de pueblo de l’Horta, presentaba un eje central definido, dos crujías muy compartimentadas y una trecera que alojaba la cocina. El edificio, a pesar de su valor, exhibía síntomas de deterioro: humedades por capilaridad, una escalera demolida que había desconectado ambas plantas, y una disposición que ya no respondía a las necesidades de quienes la habitan.  

Patio delantero con dos árboles frutales que enmarcan la entrada y una fachada azul que anticipa el interior colorido.
El patio delantero, con dos grandes árboles frutales, oficia la bienvenida a la vivienda. La fachada en azul, anuncia un interior multicolor.
Vista del acceso con los dos nuevos volúmenes que organizan el espacio a ambos lados del eje central.
Al entrar en la vivienda encontramos dos nuevos volúmenes que dividen el espacio a ambos lados del eje central y aportan funcionalidades diversas.
Nueva escalera de bóveda adosada a la fachada, reinterpretando la escalera original desaparecida.
Nueva escalera de bóveda —un guiño a la demolida escalera original— adosada a la fachada y medianera.
Dormitorio junto al volumen naranja que aporta una nota cálida al conjunto.
Dormitorio adosado al volumen naranja.
Dormitorio con un pequeño espacio reservado tras la cortina y acceso directo a la cocina.
Dormitorio con reservado ¿? tras la cortina y puerta de acceso a la cocina.
Plano de la planta baja con los patios delantero y posterior y los dos nuevos volúmenes centrales.
Plano de la planta baja con los patios: a la derecha patio de entrada a la vivienda y a la izquierda patio posterior con zona de estar esterior.
En el centro pueden verse los dos nuevos volúmenes diseñados por las arquitectas.

Nueva geometría en la estructura original

El proyecto parte de un saneamiento riguroso y de una intervención en la envolvente que protege la vivienda del efecto de la humedad. Sobre esa base se inserta el verdadero alcance de Piano Piano: la construcción de dos nuevos volúmenes, meticulosamente encajados en la geometría existente de visuales y diagonales (ver plano arriba) destinados a acoger los muebles altos de cocina y un baño. Este gesto escultórico, respeta la estructura espacial de dos manos y la simetría imperfecta que proporciona equilibrio al conjunto.  

Se restituye la verticalidad mediante una nueva escalera de bóveda —un guiño a la demolida escalera original— adosada a la fachada y medianera. El trazado fluido de la planta baja permite ahora un recorrido que atraviesa el espacio sin interrupciones. En los extremos de este ámbito se disponen cuatro recintos abiertos y escondidos: zonas indefinidas que hablan de flexibilidad y de tiempo por venir.  

Materiales que dialogan con el lugar

La materialidad de “Casa-Patio Casa-Patio” es íntima y al mismo tiempo resuena con el contexto. Las vigas y viguetas, múltiples veces repintadas, se decapan para revelar la textura original de la madera. En los tabiques, se elimina la capa superficial de pintura hasta descubrir un estrato de yeso que deja ver cenefas pintadas —un resto sutil de la historia doméstica de la casa.

Los nuevos volúmenes, revestidos en colores vibrantes —uno en ocre anaranjado, el otro en azul—, dialogan con la memoria del lugar y la vitalidad contemporánea. El pavimento, de hormigón basto con grano visto, se extiende de forma continua entre interior y exterior. Sobre él, pequeñas salpicaduras cerámicas en los mismos tonos de los volúmenes señalan accesos y salidas a los patios, reforzando la idea de continuidad y centralidad.  

Cocina abierta al estar en el antiguo porche, con vigas decapadas y pavimento cerámico salpicado de color.
A la izquierda cocina abierta a la sala de estar, construida en un antiguo porche. En los techos, vigas y viguetas decapadas, mostrando ahora la textura original de la madera. En el pavimento, pequeñas salpicaduras de color en piezas cerámicas que se apoyan en la geometría.
Cocina con zona de desayunos y paredes que revelan cenefas antiguas tras retirar capas de pintura.
Cocina con zona de desayunos. En las paredes del fondo se ha eliminado la pintura para llegar a un estrato un poco más profundo del yeso que deja a la vista cenefas pintadas.

Diálogo continuo con el exterior

El patio delantero se convierte en el umbral de bienvenida, mientras que los grandes ventanales azules vinculan el interior con el jardín en un diálogo constante. La nueva puerta de acceso, con múltiples aperturas, permite tanto la entrada total, como un medio acceso ideal para ventilación o conversación, manteniendo a los perros de la familia dentro o fuera según los deseos de sus dueños. En el extremo opuesto, el antiguo porche se recupera para convertirse en espacio de estar al aire libre vinculado directamente al interior por medio de una ventana pasaplatos: un rincón para las tardes de sol bajo en invierno, un gesto simple que habla de vida cotidiana y del valor del detalle.

Sostenibilidad desde la modestia

Más que grandes declaraciones formales, este proyecto propone pequeñas decisiones significativas. Distribuciones evolutivas que admiten adaptaciones futuras, materiales locales reinterpretados, y una atención al entorno que no busca mimetismo sino frescura. Aquí, la sostenibilidad emerge del cuidado, del trabajo lento “piano piano”, del respeto al lugar y al tiempo. Las arquitectas han construido un espacio que respira, que invita a la pausa, que facilita el habitar con sosiego.

Antiguo porche rehabilitado como un espacio de estar exterior en la parte posterior de la vivienda.
En la zona posterior de la casa, antiguo porche recuperado y convertido en espacio de estar al aire libre.

Una casa abierta al futuro

“Casa Patio Casa Patio” es el primer paso de un proyecto mayor: la intervención sobre la planta primera y el gran patio posterior quedan pendientes para un futuro no lejano. Pero incluso en esta fase, la vivienda ya ha encontrado su ritmo. Se muestra como una secuencia de decisiones limpias, materiales honestos y diálogos generosos con la vida que acoge.

En la obra de Piano Piano, la arquitectura no es un gesto efímero de exhibición, sino un acto de escucha, de lo existente, de los usuarios y del lugar. Y esta casa lo demuestra con sutileza, con color, con ritmo sosegado y con una lógica que hace que el día a día aparezca como parte del proyecto.

Dibujo de la entrada con la puerta cerrada, mostrando la volumetría y su relación con la fachada.
Dibujo de la entrada con la puerta cerrada.
Dibujo de la entrada con la puerta abierta, enfatizando la transición entre interior y exterior.
Dibujo de la entrada con la puerta abierta.
Dibujo del nuevo volumen que delimita y caracteriza la cocina.
Dibujo del nuevo volumen delimitando la cocina.
Dibujo del dormitorio proyectado por las arquitectas.
Dibujo del dormitorio.
Dibujo del porche exterior recuperado.
Dibujo del porche exteror.
Plano del estado previo de la vivienda antes de la intervención.
Plano del estado previo
Plano del estado propuesto tras la reforma.
Plano del estado propuesto
Plano de sección mostrando la relación vertical entre los espacios.
Plano de Sección
Segundo plano de sección con detalles constructivos adicionales.
Plano de Sección 2
Axonometría que revela la organización espacial y los nuevos volúmenes.
Plano de Axonometría

Proyecto: Casa-Patio Casa-Patio.

Ubicación: l’Horta (Valencia).
Terminado: julio 2023.

Arquitectura: Piano Piano.

Arquitectas: Maria Donnini y Maria Grifo.
Colaboradores: Adrián Ripoll (estudiante de arquitectura).
Fotografía: Milena Villalba.

Constructora: Recosan.
Herrería: Lebrel.

Pavimentos: Pavimentos Villarreal.

Retrato de Maria Donnini y Maria Grifo, arquitectas fundadoras de Piano Piano.
Maria Donnini y Maria Grifo, arquitectas fundadoras de Piano Piano.

Piano Piano

Fundado en València en 2016 por Maria Donnini y Maria Grifo —ambas nacidas en 1988, arquitectas por la ETSA de València y con una formación ampliada en Lisboa y Génova—, Piano Piano es un estudio que entiende la arquitectura como un trayecto paciente. Una secuencia de decisiones encadenadas que, capa a capa, van construyendo la lógica interna de cada proyecto, siempre desde una mirada analítica, conceptual y profundamente atenta a lo esencial.

Su nombre, que evoca un avanzar prudente, refleja con fidelidad la forma en que ambas arquitectas conciben su trabajo: un proceso consciente, en el que las bases del proyecto se establecen con claridad desde el inicio, para permitir que las complejidades posteriores se sumen sin romper la coherencia del conjunto. Para Donnini y Grifo, la arquitectura es un tejido narrativo en el que cada elemento —la geometría, la luz, la textura, el color— encuentra su lugar en un discurso común.

Su paso por Italia y Portugal dejó en ellas una impronta visible: el gusto por el detalle, la precisión del milímetro, la elegancia contenida de las cosas bien hechas. Allí aprendieron también el respeto por lo ya construido, por esa arquitectura que, provenga de manos expertas o de la sabiduría popular, guarda siempre una enseñanza silenciosa. De igual modo, adoptaron una visión rigurosa del oficio, que combina el sentido práctico con una sólida base teórica; una actitud especialmente necesaria en tiempos en los que la arquitectura debe justificar sus decisiones con lucidez y responsabilidad.

Piano Piano trabaja principalmente en el ámbito residencial, tanto en obra nueva como en rehabilitación, aunque ha desarrollado también intervenciones en el paisaje, equipamientos públicos y proyectos urbanos. Su aproximación es siempre la misma, independientemente de la escala: desde un objeto cotidiano a un edificio completo, buscan una claridad geométrica que no sea rígida, una materialidad capaz de dialogar con el entorno y una calidad espacial que permita que el proyecto evolucione con vida propia.

El trabajo en equipo es para ellas un principio esencial. Saben que la arquitectura requiere especialistas y colaboraciones que amplían el horizonte del proyecto; por eso se acompañan de profesionales con conocimientos específicos —estructuras, control ambiental, oficios artesanales— que enriquecen el proceso y completan la narrativa. Esta actitud les ha permitido desarrollar un método compartido, casi simbiótico, en el que ambas proyectan a cuatro manos hasta que una toma el relevo y vuelve a contrastar el camino con la otra, asegurando así una coherencia que ya es marca del estudio.

En paralelo, han iniciado su primera incursión en el diseño de producto con Mínima, una colección cerámica creada para activar emociones desde el milímetro: piezas a medio camino entre el objeto cotidiano y el componente arquitectónico, pensadas para convivir con otros materiales y expandir el lenguaje del estudio.

Sus proyectos dialogan de manera constante con la nueva materialidad. Rehúyen la artificiosidad para descubrir respuestas contemporáneas en lo vernáculo, estudiando el lugar y su historia para reinterpretar tradiciones, desmontarlas y recomponerlas con frescura. Buscan que quienes habitan esos espacios puedan reconocerse en ellos, que perciban la memoria, la escala humana y el sentido de pertenencia.

Su arquitectura quiere ser también saludable, atenta al bienestar y a la vida cotidiana. Trabajan con envolventes eficientes, distribuciones evolutivas —capaces de adaptarse al paso del tiempo sin grandes transformaciones— y una sensibilidad que mira con cercanía y cuidado a quienes ocuparán cada espacio. Para ellas, la sostenibilidad nace de la empatía, de la elección precisa del material y de una relación honesta con el territorio.
Como estudio joven, han enfrentado dificultades habituales —honorarios bajos, competencias desiguales, la desaparición de concursos de ideas— y otras más estructurales, ligadas al género o al reconocimiento profesional. Pero han sabido mantenerse fieles a su manera de trabajar: rigurosa, humana, colaborativa y sin artificios.

Entre sus referentes se encuentran arquitectos italianos del siglo XX como Mario Ridolfi, Gio Ponti, Lucio Caccia Dominioni, Carlo Scarpa o Luigi Moretti; las sensibilidades domésticas de Le Corbusier o Aldo van Eyck; la rotundidad de Lina Bo Bardi; y parte de la arquitectura centroeuropea más reciente, como la de los belgas De Vylder Vinck Taillieu. Una constelación de influencias que revela su inclinación por arquitecturas donde la intención aparece desde el inicio, donde el dibujo ya contiene la obra.
Piano Piano avanza así, paso a paso, fiel a un proceso que no busca grandes gestos, sino decisiones claras, materiales honestos y una espacialidad capaz de acompañar la vida. En su arquitectura late una mezcla de delicadeza, rigor y oficio que construye lugares que envejecen bien, que se integran en su entorno y que, con el tiempo, encuentran su propia voz.

Piano Piano
Plaza Vicente Iborra, 8-1
46003 València
650 840 531 / 626 044 134
hola@pianopiano-studio.com
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