Dorothée Meilichzon

Dorothée Meilichzon cree que cada lugar tiene alma. Su trabajo, paciente y apasionado, consiste en desvelarla.

Nacida en París, creció rodeada de telas, simetrías y papeles pintados a mano, acompañando a su madre, diseñadora de interiores, en sus viajes a Londres. “Mi madre era muy buena decorando. Crecí en una casa muy bien decorada”, recuerda. Aquella infancia sensorial dejó una huella profunda.

A los doce años, su curiosidad por los objetos y su vocación por inventar se transformaron en una revelación: descubrió a diseñadores franceses como Philippe Starck y Raymond Loewy y supo que el diseño sería su camino. “Hasta esa edad quería ser inventora, pero descubrí que ser diseñadora me permitiría trabajar en el aspecto y en la funcionalidad de los objetos”.

Se formó en diseño industrial en Strate College, con una estancia en la prestigiosa Rhode Island School of Design. Allí aprendió a pensar en el usuario como centro de cada proyecto, un principio clave en el diseño de producto. Pero fue en 2009, con tan solo 27 años, cuando su voz creativa encontró expresión propia al fundar su estudio Chzon, en París. Comenzó como freelance, trabajando dieciséis horas al día desde su apartamento. “Tuve la oportunidad de diseñar un bar de cócteles, el Prescription Cocktail Club, en el distrito 6 de París”. Así empezó a forjar su nombre.

Desde entonces, ha centrado su energía en el diseño de hoteles, restaurantes y bares, construyendo espacios que respiran autenticidad. Su enfoque combina narrativa cultural, piezas únicas, artesanía, materiales locales y una mirada profundamente respetuosa con el lugar. Su diseño, con alma sostenible, pone siempre la escucha, del lugar y el cliente en el centro de su metodología.

Dorothée firma interiores envolventes, donde las formas curvas, las texturas táctiles y una paleta cromática inesperada conviven con naturalidad. “La herencia francesa es una gran oportunidad, ya que me permite ser creativa, experimentando con diversos estilos y utilizando las múltiples influencias que hemos heredado”. Entre los creativos que le inspiran ella nombra a Jaime Hayon, Cristina Celestino, y estudios estadounidenses como Commune o Roman & Williams.

Su trazo se extiende más allá de la arquitectura interior: diseña mobiliario, tejidos y hasta elementos gráficos con una visión integrada, emocional y funcional. “Espacios fáciles de utilizar; piezas hechas a mano, atemporales. Quiero que mi estilo evolucione, pero siempre mantendré la mezcla de materiales, estilos y estampados como sello de identidad”.

Entre sus proyectos más emblemáticos figuran el Hôtel Bachaumont, Hôtel Panache, Hôtel des Grands Boulevards y el Grand Pigalle Hotel, en París; el Henrietta Hotel en Londres; y el Menorca Experimental, en España. En todos ellos ha sabido entrelazar historia, ubicación y una narrativa orgánica.

Reconocida internacionalmente, Dorothée Meilichzon ha recibido numerosos premios de instituciones como Maison & Objet, VIA, La Chambre du Commerce et de l’Industrie, AD Magazine, Wallpaper, House & Garden y Dezeen.

Con sede en París, su estudio ha llevado a cabo más de un centenar de proyectos en destinos tan diversos como Londres, los Cotswolds, Ibiza, Menorca, Venecia, Basilea, Mónaco, Saint-Tropez, Val d’Isère, Cantón, Xi’an, Zhengzhou, Riad, Manama, Dubái, Seúl, Nueva York, Portugal, el sur de Francia y Córcega.

publicado en Exágono