Nacido en San Sebastián en 1986 y afincado en Ámsterdam, Javier Zubiria es el fundador de zU-studio, un estudio de arquitectura que combina funcionalidad y bienestar a través de un lenguaje profundamente escultórico, en el que la propia estructura da carácter a cada proyecto. Se formó en la ETSAUN (Universidad de Navarra) y pasó dos años en el estudio de su antiguo profesor, Luis María Uriarte, antes de fundar zU-studio en 2015, decidiendo instalarse en Ámsterdam —una ciudad que apenas conocía— por sentir que ofrecía la atmósfera ideal para «soñar sin límites».
Para Zubiria, la arquitectura es inseparable de la conexión humana: «Sin conectar con las personas, es imposible crear una arquitectura con sentido.» Esa filosofía se traduce en un método de trabajo artesanal y colaborativo —dibujo a mano, visitas al lugar, diálogo abierto con el cliente— y en la selección deliberada de encargos.
Esa misma sensibilidad hacia el contexto y el entorno natural es la que guía su proyecto de renovación de un Caserío en el País Vasco, donde Zubiria busca preservar el carácter del edificio original al tiempo que lo reinterpreta para un nuevo uso contemporáneo.
Entre sus proyectos más destacados figura el Museo Drift, dentro de la reconversión integral de Van Gendt Hallen en Ámsterdam: un antiguo edificio industrial de 25.000 m² que Zubiria y su equipo han transformado en un espacio cultural en diálogo directo con la obra del dúo neerlandés Drift, combinando estructura de madera contralaminada (CLT) con el respeto por la arquitectura histórica original.
En Costa Rica, la vivienda N2, en Santa Teresa, nace de la observación de las aves locales sobrevolando el océano: su cubierta escultórica, inspirada en el plumaje de un ave, articula un recorrido fluido entre interior y exterior en plena naturaleza tropical.
Su trabajo con la marca Polette ha dado lugar a dos proyectos retail muy distintos entre sí: el showroom de Polette en París (2022), concebido como una pirámide invertida bajo el concepto «el mundo al revés», y Imagine Polette en Amberes (2022), una tienda-instrumento inspirada en la canción Imagine de John Lennon, con dos teclados de piano gigantes con los que los visitantes pueden hacer música.