Una casa que parecía imposible: la buena arquitectura de Vallribera Noray Arquitectes hace milagros

20 noviembre 2025
Este proyecto demuestra que la buena arquitectura es capaz de transformar las restricciones en belleza, de convertir un espacio improbable en un hogar sereno y lleno de vida.
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La familia que soñaba con tener allí su casa llegó acompañada de una duda tan sincera como comprensible. “¿Estáis seguros de que aquí cabe una casa? Es un solar muy estrecho”, recordaban los arquitectos en su primer encuentro con los propietarios. Pero también había en ellos un presentimiento, una intuición de que aquel lugar podía transformarse en una oportunidad para cambiar de vida. Llorenç Vallribera y Aleix Gil Noray socios de Vallribera Noray Arquitectes, supieron leer esa confianza silenciosa y aceptaron el reto sin vacilaciones: “Pocos días después, empezamos a trabajar en el proyecto” comentan.

«Para evitar que la nueva casa quedara encajada entre los muros medianeros, edificamos hasta la profundidad máxima permitida por la normativa. Y como no necesitaban una casa tan grande, vaciamos la parte central y dispusimos las estancias principales entre este patio interior y las fachadas» explican los arquitectos. Una operación arriesgada y poética que dio lugar a un espacio vertical presidido por un gran lucernario, capaz de inundar de luz todas las plantas.

Ese “patio interior” actúa como un pulmón doméstico: un vacío luminoso que articula las estancias. A un lado se sitúan la cocina, el comedor y el estudio; al otro, la sala de juegos, los baños y la lavandería. Las fachadas exteriores acogen los tres dormitorios, mientras las circulaciones —escaleras, pasarelas y puntos de conexión— envuelven este núcleo luminoso que respira de arriba abajo. El resultado es una vivienda luminosa, que filtra el sol de manera inteligente y convierte la luz en materia arquitectónica.

Terraza y patio exterior.
Terraza y patio exterior.
Entrada de la casa.
Entrada de la casa.
Lucernario en la zona central o "patio interior".
Lucernario en la zona central o «patio interior».
Lucernario en la zona central o "patio interior".
Escaleras de acceso a las plantas primera y segunda
Terraza interior abierta al lucernario.
Terraza interior abierta al lucernario.
Terraza interior abierta al lucernario.

Materiales que acompañan la luz

En este proyecto, la elección del sistema constructivo no es un gesto técnico, sino una declaración de principios.“Optamos por un sistema constructivo mixto que combina la madera con la obra tradicional” explican Llorenç y Aleix. Para las fachadas y la cubierta recurren al entramado ligero de madera y paneles de abedul; mientras que la obra vista se reserva para los muros que vertebran el gran vacío vertical y para los espacios que dialogan directamente con el exterior.

Los forjados se resuelven con madera maciza, ensamblados con precisión mediante vigas machihembradas que permiten un montaje por fases y un acabado natural apenas barnizado. Para las fachadas y la cubierta recurren al entramado ligero de madera y paneles contrachapados de abedul vistos, mientras que la obra vista se reserva para las zonas de transición, donde el contacto con el exterior pide un material que envejezca con dignidad.

Esos espacios intermedios —galerías abiertas, terrazas y corredores luminosos— se convierten en umbrales vivos, donde los muros de ladrillo visto y el pavimento cerámico invitan a llenarlos de plantas y a extender la vida hacia este gran espacio interior. La luz, filtrada a través de alturas interiores diversas, moldea atmósferas calmadas incluso en la estrechez del volumen original.

Sala de estar con acceso al patio exterior
Sala de estar con acceso al patio exterior
En la planta baja se encuentran la sala de estar, el comedor y la cocina.
En la planta baja se encuentran la sala de estar, el comedor y la cocina.
Cocina
Cocina
Cocina. Hornos en el espacio bajo la escalera.

Una casa pasiva que se regula a sí misma

El proyecto se rige por criterios bioclimáticos y estrategias de construcción pasiva que optimizan el confort sin recurrir a sistemas mecánicos de climatización. En invierno, las aberturas orientadas al sur y el lucernario funcionan como captadores solares naturales; los muros y el pavimento cerámico acumulan calor durante el día y lo liberan al caer la noche. En verano, los aleros y las persianas orientables reducen la incidencia directa del sol, mientras el lucernario potencia la ventilación cruzada nocturna.

“Gracias a estos sistemas pasivos y a un aislamiento adecuado, se elimina la necesidad de calefacción y refrigeración. No se instala climatización mecánica y, en su lugar, los paneles fotovoltaicos cubren buena parte de la demanda energética anual.” explican los arquitectos. La eficiencia no es aquí un objetivo aislado, sino una consecuencia natural de un proyecto honesto, atento al clima y al bienestar cotidiano.

Un hogar donde antes solo había duda

Hoy, las preguntas iniciales ya no resuenan. El escepticismo dejó paso a una evidencia luminosa: “En ese terreno estrecho y alargado se levanta ahora una vivienda espaciosa, luminosa y coherente con el estilo de vida de una familia que supo reconocer las virtudes ocultas de una oportunidad poco evidente.”

Este proyecto demuestra que la buena arquitectura es capaz de transformar las restricciones en belleza, de convertir un espacio improbable en un hogar sereno y lleno de vida. Una casa que revela, una vez más, la especial manera de Vallribera Noray Arquitectes de mirar y acompañar a las personas que confían en ellos, para que conseguir que vivan más felices: con rigor, sensibilidad y una inteligencia silenciosa que hace que lo difícil parezca sencillo.

Dormitorios en el interior de las fachadas exteriores.
Dormitorios en el interior de las fachadas exteriores.
Dormitorios en el interior de las fachadas exteriores.
Baño
Baño

Proyecto: 115ARI.
Ubicación: Sabadell (Barcelona).
Superficie: 175 m2.
Terminado: 2024.
Arquitectura: Vallribera Noray Arquitectes.
Arquitectos: Llorenç Vallribera Farriol, Aleix Gil Noray.
Colaboradores: Sergi Ballester, arquitecto. Joan Fontanet, arquitecto técnico. Míriam Molina, Consultora Estructura. Daniel Vilavedra, Consultor energético y ambiental. Nacho Villegas, Infografía.
Consumo energía primaria no renovable: 3,69 kWh/m² año.
Emisiones CO2 totales: 0,78 KgCO2/m² año.
Demanda de calefacción: 3,06 kWh/m² año.
Demanda de refrigeración: 4,42 kWh/m² año.
Calificación energética: A
Fotografía: José Hevia.

Llorenç Vallribera Farriol y Aleix Gil Noray, arquitectos socios de Vallribera Noray Arquitectes
Llorenç Vallribera Farriol y Aleix Gil Noray, arquitectos socios de Vallribera Noray Arquitectes

Vallribera Noray Arquitectes

Hay estudios de arquitectura que nacen de una vocación técnica y otros que brotan de un profundo deseo de acompañar vidas. Vallribera Noray Arquitectes pertenece con claridad a esta segunda estirpe: la de quienes entienden que una casa no es un objeto, sino un refugio emocional; que un proyecto no es un ejercicio de estilo, sino una oportunidad para que las personas vivan más felices.

Fundado sobre la convicción de que la arquitectura debe ser hermosa, confortable y radicalmente saludable, el estudio trabaja con la serenidad de quienes conocen bien el poder transformador de un espacio. Sus obras, siempre pensadas desde la bioclimática y los estándares Passivhaus, persiguen el equilibrio entre armonía formal, eficiencia energética y bienestar interior. En cada vivienda buscan alcanzar esa rara alquimia donde la belleza se convierte en experiencia cotidiana, donde el confort deja de ser una cualidad abstracta para ser una presencia constante y donde la salud del hogar es, ante todo, un acto de respeto hacia quienes lo habitan y hacia el planeta en el que vivimos.

Para ellos, proyectar es un proceso íntimo, atento y cuidadoso. Escuchan, observan, preguntan. Se sumergen en la vida real de las personas que les confían su casa, huyendo de fórmulas preconcebidas. Analizan el lugar como quien estudia un organismo vivo; lo interpretan desde la orientación, el clima y la memoria del sitio. Trabajan cada decisión con precisión, llevando el control completo del proceso, desde el primer trazo hasta la entrega final, para que la construcción de un hogar transcurra sin sobresaltos, con la calma que permite disfrutar del camino y la certeza de que cada recurso se ha invertido donde realmente importa.

El resultado es una arquitectura honesta, limpia en intenciones y rigurosa en su ejecución. Casas que respiran con naturalidad, que consumen lo mínimo, que cuidan la temperatura, la humedad y el silencio, hechas con materiales que no dañan, que acompañan, que envejecen bien y donde la vida —esa vida real hecha de gestos cotidianos— encuentra su mejor escenario.

Detrás de este estudio hay dos arquitectos entrañables, sensibles, profundamente humanos. Sus trayectorias y sus pasiones personales —la música, el deporte, la montaña— se filtran discretamente en su manera de trabajar. Quizá por eso sus proyectos transmiten esa combinación tan poco común de oficio y emoción, de precisión y ternura, de técnica y vida.

Llorenç Vallribera Farriol, Arquitecto y socio fundador

Hay arquitectos que se aproximan a su oficio como quien interpreta una partitura: con ritmo, rigor, sensibilidad y un permanente dominio del tempo. Llorenç Vallribera Farriol pertenece a esa estirpe. Formado en la ETSAV entre 1995 y 2003, y enriquecido por una estancia Erasmus en la Helsinki University of Technology, adquirió desde muy joven una mirada amplia que combinaba la precisión nórdica con la calidez mediterránea.

Sus primeros años profesionales transcurrieron entre estudios de referencia como Espinet Ubach Arquitectes, ONL Arquitectura y TAC Arquitectes, donde afinó el sentido del detalle y la disciplina del trabajo bien hecho. En 2006 comenzó a desarrollar encargos propios y, en 2012, fundó el estudio que lleva su nombre y que tiempo después cristalizaría en Vallribera Noray Arquitectes.

Pero para comprender su forma de proyectar no basta con repasar su trayectoria. Hay que mirar sus aficiones, ese territorio íntimo donde encuentra su equilibrio: el balonmano, la música y el dibujo. La batería, especialmente, ha marcado su forma de entender el aprendizaje: largas horas de práctica, repetición, constancia. El esfuerzo silencioso que sostiene el momento mágico de un concierto. El entrenamiento que precede a la victoria en un partido. En la arquitectura, como en la música y el deporte, Llorenç sabe que el éxito se construye con una mezcla de audacia y humildad, de precisión y entrega.

Perfeccionista y detallista, se toma cada proyecto como una responsabilidad personal. Le importa que las cosas estén bien hechas, terminadas, resueltas con rigor. Y lo hace con una convicción profunda: que el trabajo del arquitecto solo tiene sentido si contribuye a mejorar la vida de las personas, si ayuda a que la felicidad —esa palabra poco habitual en el lenguaje profesional— encuentre un lugar donde quedarse.

Aleix Gil Noray, Arquitecto y socio

Si Llorenç aporta el ritmo, Aleix aporta la verticalidad serena de quien mira el mundo desde las montañas. Formado en la ETSAV entre 2005 y 2012 y con una experiencia Erasmus en la Universidad Técnica de Budapest, Aleix se incorporó al estudio en 2012. Colaboró con MVA Arquitectura y Estructura mientras asentaba su perfil técnico, y en 2015 tomó una decisión decisiva: apostar plenamente por su papel como jefe de proyectos en Vallribera Arquitectes. Cuatro años después, en 2019, se convirtió en socio.

La arquitectura es su primera pasión, pero la segunda está escrita en sus manos, en su espalda, en la forma en que respira el paisaje: la montaña. Escalada, esquí de travesía, alpinismo. Su vínculo con Montserrat —su geografía sentimental— es profundo, casi biográfico. Sus aventuras, compartidas a modo de pequeñas épicas cotidianas en @elprincepdelesmaduixes, hablan de un espíritu inquieto, perseverante, respetuoso, que encuentra en la naturaleza una escuela de vida.

Ese carácter se refleja en todo lo que hace: Aleix es cercano, amable, tranquilo. Habla cuando es necesario, piensa antes de decidir y observa antes de intervenir. Esa calma, unida a su compromiso técnico y humano, aporta al estudio un equilibrio esencial. Su forma de trabajar está impregnada de la misma ética que rige sus ascensiones: preparación, prudencia, respeto por el entorno y una determinación silenciosa que sostiene cada paso. En su arquitectura —como en la montaña— la belleza no se fuerza, se encuentra. Surge de un proceso honesto, paciente, atento a cada detalle.

Vallribera Noray Arquitectes
Sant Francesc 16
08202 Sabadell (Barcelona)
+34 651 990 886
+34 677 233 492
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