El pasado mes de julio, el Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA reunió en Barcelona a diez mil profesionales llegados de ciento treinta países para pensar, durante cuatro días, una arquitectura a la altura de las transformaciones climáticas, demográficas y sociales del presente. La Declaración de Barcelona que cerró aquel encuentro fue explícita sobre uno de los asuntos que más urgentemente reclaman esa altura: la vivienda es un derecho, no el rendimiento de una inversión, y “el derecho a la vivienda no es negociable”. Pocas geografías ilustran esa tensión con tanta claridad como Ibiza, donde la presión turística y la especulación inmobiliaria han ido expulsando de la isla a buena parte de los jóvenes y de las personas con menos recursos, precisamente quienes sostienen con su trabajo la vida cotidiana del territorio.
En ese contexto llega Sa Casa, el proyecto con el que Stefano Boeri Architetti ha ganado el concurso convocado en Ibiza por la Entidad Estatal de Vivienda, Casa 47, la entidad pública española dedicada a la gestión y el desarrollo de vivienda asequible. El encargo contempla cerca de ciento noventa viviendas de alquiler por debajo del precio de mercado, distribuidas en cuatro volúmenes y construidas íntegramente con un sistema prefabricado de madera, pensado para adaptarse en el tiempo a las necesidades de sus residentes y para mantenerse en diálogo constante con la comunidad, la naturaleza y la ciudad.
Modularidad principio que organiza todo el proyecto
La modularidad no es aquí un recurso técnico añadido, sino el principio que organiza todo el proyecto. Los edificios se levantarán en CLT, madera contralaminada formada por capas cruzadas, prefabricada fuera de obra y ensamblada directamente en el emplazamiento: un sistema seco, rápido y preciso que reduce los tiempos de construcción, los residuos y el impacto sobre el entorno. Esa misma lógica constructiva define la gramática arquitectónica del conjunto y permite reconfigurar las viviendas con el paso del tiempo, atendiendo a criterios de accesibilidad universal y dando cabida, dentro de una misma tipología flexible, a jóvenes, personas mayores, familias y personas con movilidad reducida.
“El proyecto de Ibiza es estratégico para el futuro de las ciudades europeas porque propone un modelo de vivienda asequible que utiliza la prefabricación en madera a partir de un sistema modular adaptable a diferentes contextos. Una arquitectura residencial verde, en madera, modular y universalmente accesible representa la auténtica gran respuesta para las políticas de regeneración urbana pública”, afirma el arquitecto Stefano Boeri.
El mismo principio de flexibilidad se traslada a los espacios de trabajo compartido y a las áreas comunitarias, donde el límite entre lo privado y lo colectivo puede redibujarse sin alterar la identidad del conjunto. La decisión de fragmentar el programa en cuatro volúmenes, en lugar de resolverlo en un único bloque, libera un espacio verde central que actúa como corazón de la vida comunitaria y, al mismo tiempo, mantiene el conjunto permeable y abierto hacia su entorno. La vegetación autóctona recorre los edificios y da forma a patios, recorridos y una plaza pública central, dentro de un sistema continuo de espacios abiertos pensado para propiciar el encuentro. Ese verde asciende hasta las cubiertas de los bloques residenciales y se convierte en una infraestructura ecológica de pleno derecho: da sombra, crea nuevos hábitats, contribuye a mejorar la calidad del aire y mitiga el efecto de isla de calor urbana, mientras placas fotovoltaicas, orientación estudiada, ventilación natural y sistemas de gestión del agua completan la estrategia energética del proyecto.



Sa Casa, un modelo contemporáneo de vivienda accesible
Sa Casa se suma así a un modelo contemporáneo de vivienda accesible en alquiler por debajo del precio de mercado, donde arquitectura, tecnología y naturaleza conviven sin jerarquía. En sintonía con los objetivos europeos de descarbonización, el proyecto ofrece una respuesta concreta y potencialmente replicable a los desafíos ambientales y sociales de la vida contemporánea: una arquitectura capaz de evolucionar junto a sus residentes y una comunidad que puede crecer en torno a sus espacios compartidos.
Administración pública y emergencia habitacional
La fuerza de Sa Casa está también en lo que representa: la prueba de que un encargo público, bien planteado, puede exigir a la arquitectura contemporánea sus mejores respuestas frente a la emergencia habitacional. Ese papel corresponde a las administraciones, que tienen en sus manos la herramienta más directa para revertir la exclusión del acceso a la vivienda, promoviendo suelo y parque público, y confiando esos encargos a equipos capaces de convertir cada proyecto en un ejemplo replicable.
En Baleares, el Institut Balear de l’Habitatge (IBAVI) lleva años demostrando cómo hacerlo, con proyectos como Son Servera, Mallorca, en el que Peris+Toral Arquitectes proyectó para el IBAVI Living in Limestone, cuarenta y dos viviendas sociales construidas con cal y piedra de marés locales, organizadas en torno a pasarelas que funcionan como calles de pueblo en altura y que promueven la interacción entre vecinos sin renunciar a la intimidad de cada hogar, o en Puigpunyent, donde, Joan J. Fortuny junto a Alventosa Morell Arquitectes diseñaron Ses Veles Puigpunyent, seis viviendas de consumo energético casi nulo, levantadas con cal, tierra y cerámica local, capaces de reducir a la mitad las emisiones de una construcción convencional y de recortar en un sesenta por ciento sus residuos. Ambos proyectos demuestran, cada uno desde su escala, que la vivienda social puede ser digna, bella y profundamente arraigada al lugar que la acoge, y que la sostenibilidad, lejos de encarecer o retrasar estos encargos, puede ser precisamente lo que los hace posibles.
Sa Casa se inscribe en esa misma convicción, trasladada a la escala de un complejo residencial de casi doscientas viviendas. Frente a un problema que golpea con especial dureza a quienes sostienen la vida cotidiana de Ibiza, el proyecto de Stefano Boeri Architetti recuerda que la arquitectura pública, cuando se piensa con rigor y con tiempo, puede ofrecer algo más que un techo: una forma de vivir en comunidad para personas que desarrollan su capacidad de crecimiento y evolución.




Proyecto: Sa Casa.
Arquitectura: Stefano Boeri Architetti.
Ubicación: Ibiza.
Año: 2025 (concurso).
Programa: 190 viviendas de alquiler asequible, distribuidas en cuatro volúmenes.
Sistema constructivo: madera contralaminada (CLT), prefabricada.
Promotor: Entidad Estatal de Vivienda, Casa 47.
Equipo Stefano Boeri Architetti: Stefano Boeri (socio responsable), Hana Narváez (directora), Silvia Fernández (jefa de proyecto), Nahed Zmeter, Yulia Filatova, Mohamed Hassan Elgendy (equipo de diseño).
Arquitecto local y estrategia de sostenibilidad: SOCOTEC Spain.
Fuente: Stefano Boeri Architetti.

Stefano Boeri Architetti
Con sede en Milán, Shanghái y Tirana, Stefano Boeri Architetti investiga y proyecta arquitectura y planificación urbana desde 1993, cuando nació como Boeri Studio de la mano de Stefano Boeri, Gianandrea Barreca y Giovanni La Varra. La multiplicidad ha sido, durante más de tres décadas, el principio que ha guiado una actividad que recorre la arquitectura, el diseño y el urbanismo, siempre atenta a las implicaciones geopolíticas y ambientales de los fenómenos urbanos, y que ha convertido al estudio en un referente internacional de la arquitectura sostenible y el desarrollo urbano estratégico.
El Bosco Verticale, construido en Milán en 2014, marcó el origen de esa mirada: el primer prototipo de arquitectura que integra naturaleza viva a gran escala, reconocido como mejor edificio del mundo por el CTBUH de Chicago y como mejor rascacielos por el DAM de Fráncfort. Desde entonces, el estudio ha llevado ese lenguaje —el llamado Green Obsession, título también de su libro de 2021— a proyectos de reforestación urbana y vertical en distintos continentes, atendiendo en cada caso al clima y a las necesidades funcionales del lugar. Entre ellos, el Trudo Vertical Forest de Eindhoven, inaugurado en 2021 como el primer bosque vertical destinado a vivienda social, anticipa buena parte de lo que Sa Casa plantea ahora en Ibiza: la posibilidad de combinar el reto ambiental con la urgencia habitacional de las ciudades contemporáneas.
Junto a Stefano Boeri, socio fundador, dirigen hoy el estudio Francesca Cesa Bianchi, Marco Giorgio y Pietro Chiodi, con Hana Narváez, Livia Shamir y Corrado Longa al frente de las direcciones de proyecto, investigación y planificación urbana. Bajo su firma, el estudio trabaja actualmente en masterplanes y proyectos arquitectónicos en ciudades como Lausana, París, Utrecht o Milán, sin abandonar su compromiso con el patrimonio arqueológico y cultural, visible en intervenciones como la nueva entrada a la Domus Aurea de Roma o la puesta en valor del yacimiento de Paestum.
Stefano Boeri
Nacido en Milán en 1956, Stefano Boeri se forma como arquitecto en el Politecnico di Milano, donde se gradúa en 1980, y completa su doctorado en Urbanística en la Universidad IUAV de Venecia en 1989. Catedrático de Urbanística en el Politecnico di Milano y director del Future City Lab de la Universidad de Tongji en Shanghái, ha sido profesor invitado en instituciones como Harvard, la École Polytechnique Fédérale de Lausana, el Berlage Institute de Róterdam o la Academia de Arquitectura de Mendrisio.
Autor del Bosco Verticale, Boeri es una de las voces más reconocidas del debate internacional sobre arquitectura y cambio climático. Preside desde 2020 el comité científico de Forestami, el proyecto de forestación urbana del área metropolitana de Milán que prevé la plantación de tres millones de árboles antes de 2030, y ha presidido la Triennale di Milano entre 2018 y 2026. Su trayectoria incluye también el ejercicio institucional, como concejal de Cultura, Moda y Diseño del Ayuntamiento de Milán entre 2011 y 2013 —años en los que impulsó festivales como BookCity y Piano City— y su participación, junto a Richard Burdett, Jacques Herzog y William McDonough, en el comité que definió el masterplan de la Expo de Milán 2015.
En 1993 fundó Multiplicity, un colectivo de investigación que reúne a arquitectos, geógrafos, artistas y fotógrafos en torno a la relación entre geopolítica y urbanismo, y entre 2004 y 2010 dirigió las revistas Domus y Abitare. Su obra escrita, publicada en libros como L’anticittà, Biomilano o Urbania, y su práctica profesional, presente en ciudades como São Paulo, El Cairo, Riad o Tirana, dibujan la trayectoria de un arquitecto para quien pensar la ciudad contemporánea y proyectar edificios son, en el fondo, un mismo ejercicio.
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Project by Stefano Boeri Architetti
