La trayectoria de Andrea Diego se construye desde una doble mirada: la del rigor analítico y la de la sensibilidad espacial. Formada inicialmente en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco (EHU), su primer aprendizaje profesional estuvo ligado a la comprensión de los procesos, la gestión y la estructura. Sin embargo, pronto aparece una inquietud más profunda, vinculada a lo creativo, a la materia y al espacio vivido, que la lleva a reorientar su camino hacia el interiorismo.
Entre 2012 y 2015 se forma como arquitecta de interiores en Argi Arte, una etapa decisiva en la que consolida una manera de entender el proyecto como un equilibrio entre funcionalidad, emoción y coherencia estética. Es entonces cuando comienza a desarrollar sus primeros trabajos profesionales, aún en paralelo a su formación, iniciando una relación directa y muy temprana con la obra, el cliente y la toma de decisiones.
En 2015 cofundó el estudio IN56 Interiorismo, donde ejerció durante más de nueve años como socia gerente y directora de diseño. Esta etapa supone un periodo de intensa actividad profesional y crecimiento, en el que Andrea Diego participa de forma directa en el desarrollo creativo y estratégico del estudio, asumiendo tanto la dirección de proyectos como la relación con clientes y colaboradores. Una experiencia prolongada que afianza su criterio, su capacidad de liderazgo y una forma muy personal de abordar el interiorismo desde la escucha y la precisión.
En marzo de 2024 inicia una nueva etapa profesional con la creación de Andrea Diego Interiorismo, su propio estudio con sede en Bilbao. Desde aquí desarrolla proyectos de arquitectura de interiores que se caracterizan por una atención minuciosa al detalle, una cuidada selección de materiales y una clara voluntad de generar espacios serenos, honestos y atemporales. Su trabajo se apoya en una comprensión profunda de las necesidades de quienes habitan los espacios, alejándose de gestos superfluos para centrarse en aquello que permanece.
Hoy, Andrea Diego aborda cada proyecto como un ejercicio de equilibrio entre técnica y emoción, donde la planificación rigurosa convive con una sensibilidad silenciosa que se revela en la luz, las proporciones y la materia. Una práctica madura, consciente y comprometida, que entiende el interiorismo no como un fin en sí mismo, sino como una forma de acompañar la vida cotidiana a través del espacio.