Via  G. Meda, 38
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Studio Paradisiartificiali

Studio Paradisiartificiali se presenta con una paradoja. Su manifiesto lo declara una entidad sin lugar, sin fecha de fundación y sin propietarios, una “sociedad anónima de pensadores (y obreros)” al servicio, dicen, “de mendigos y maharajás”. El nombre, que evoca a Baudelaire, anuncia ya esa vocación de construir paraísos con artificio. Detrás de la declaración de principios, entre la ironía y la utopía, hay un laboratorio creativo con sede en Milán, en la Via Giuseppe Meda, y sus dos fundadores, los arquitectos Alessandro Cortesi y Lorenzo De Nicola.

Lorenzo De Nicola se formó como arquitecto en el Politecnico di Milano. Dio sus primeros pasos junto a Fabio Novembre, en una colaboración larga y formativa en la que participó en el nacimiento y el crecimiento de su estudio y llegó a dirigir la creatividad y el desarrollo del departamento de interiorismo. De aquella etapa, hecha de proyectos a todas las escalas y equipos complejos, salió con un interés creciente por los ingredientes menos sólidos de la arquitectura, que él resume con una imagen culinaria: “lo que da vida a un plato es su sabor, y su volumen apenas cuenta”.

Alessandro Cortesi suma a la arquitectura otro territorio, el de la comunicación y las artes del espectáculo, que cultiva desde niño con ánimo experimental. En el estudio es el narrador, la voz que da ritmo a cada historia, y se mueve con soltura entre la palabra escrita y la hablada. La biografía que el propio estudio le dedica lo hace, en una vida anterior, alumno predilecto de Marlene Dietrich, de quien habría heredado el gusto por el encanto y el misterio. Completa la familia un presidente honorario, un elefante que dirige la orquesta con el metro en una mano y la batuta en la otra, y que es también la figura de su logotipo.

El humor de estos retratos forma parte del método. Paradisiartificiali entiende el proyecto como un proceso participativo y horizontal, en el que la autoría se diluye en una visión coral alimentada por artesanos locales y por equipos multidisciplinares que se forman en cada encargo. Arquitectura, arte y artesanía se cruzan con una sensibilidad mediterránea, luminosa y generosa, que el estudio vincula a su origen cultural italiano, y sus interiores mezclan con naturalidad lo sagrado y lo profano, la historia y el cuento, lo clásico y lo popular.

Lo que hace singular al estudio es la escritura. Sus proyectos suelen ir acompañados de un texto propio, un relato o un poema que da cuerpo a la idea antes que el plano: Bagni Misteriosi, en la zona de los Navigli, tiene su historia gemela en Ode alla Luna, un trabajo anterior. En esa doble práctica, construir y contar, reside la identidad de un estudio que aspira, en sus propias palabras, a guardar “una promesa de paraíso en el rincón de cada cosa”.

publicado en Exágono