En este proyecto residencial, el estudio madrileño Ábaton aborda una premisa poco habitual en la vivienda contemporánea: diseñar la arquitectura como un soporte activo para la experiencia del arte. Casa Arco nace del encargo de una familia profundamente vinculada al coleccionismo de arte contemporáneo, que entendía su futuro hogar no solo como un lugar para habitar, sino también como un espacio capaz de dialogar con las obras de arte, con el color y la vida cotidiana.
Desde el inicio, el proyecto se plantea de forma integral donde arquitectura, interiorismo y paisajismo comparten un mismo lenguaje. El objetivo es construir un marco doméstico donde las piezas artísticas puedan convivir con la vida familiar. La arquitectura actúa así como un fondo silencioso que organiza, ordena y potencia la presencia del arte.
La vivienda se estructura en dos ámbitos diferenciados: uno más público, destinado a la relación social y a recibir invitados, y otro vinculado a la vida familiar. Entre ambos aparece un núcleo central que estructura la casa a partir de la entrada. Ésta se produce a través de una puerta pivotante que conduce a un espacio presidido por una escalera de hormigón volado. La pieza, casi escultórica, se sitúa frente a un gran ventanal orientado hacia el jardín norte, convirtiendo la vegetación y el paso de las estaciones en una presencia permanente dentro de la casa.












En el ala este se desarrolla la zona destinada a compartir con invitados. Salón, comedor y cocina se suceden en una secuencia fluida de estancias que se abren completamente al exterior mediante grandes carpinterías correderas. Durante los meses cálidos, este espacio se transforma en un amplio porche continuo que prolonga la vida doméstica hacia el jardín.
En el salón, la arquitectura adopta una actitud deliberadamente contenida: la estructura de madera vista y los acabados minimalistas generan un fondo neutro donde destacan tanto las piezas de mobiliario —como las butacas Costela de Tacchini— como obras de arte contemporáneo entre las que aparece Gemelares, de Luis Gordillo. El paisaje exterior introduce el color a través de la vegetación, estableciendo un diálogo constante entre interior y jardín.
El comedor se concibe casi como un espacio expositivo. La escena está presidida por una pintura de gran formato de José Luis Alexanco, cuya presencia se equilibra con la ligereza de la luminaria Simbiosi del diseñador Davide Groppi. La cocina, diseñada por el propio estudio Ábaton, se organiza en torno a una gran isla central y apuesta también por el uso del color como elemento compositivo.







En el ala oeste se encuentra el ámbito más cotidiano de la casa, destinado a la vida familiar. Aquí el espacio se desarrolla mediante ligeros cambios de nivel que ordenan distintos espacios.
El salón de esta zona se hunde ligeramente en el terreno, generando una atmósfera recogida rodeada por masas vegetales escalonadas. Desde aquí, la mirada queda envuelta por el color del jardín. En este espacio conviven obras como la escultura de Xavier Mascaró o Axuk de Juanjo Maillo con piezas de diseño contemporáneo, entre ellas el Bend-Sofa de Patricia Urquiola o la lámpara TMM del diseñador Miguel Milá.
En un nivel ligeramente superior se dispone una cocina abierta con encimera de mármol y un espacio informal para la familia. Este sector incorpora también un despacho, un aseo y un pequeño gimnasio acristalado que se sitúa casi como una estancia entre la vegetación, reforzando la sensación de continuidad entre interior y exterior.
El punto de encuentro entre ambos ámbitos vuelve a situarse en el espacio de la escalera. Iluminada por el gran ventanal, la pieza de hormigón actúa como articulación espacial y como pausa en el recorrido por la casa.
La planta superior incluye los usos más privados. Dos dormitorios infantiles se organizan en torno a una sala común concebida como espacio flexible para el juego, el estudio o el descanso. Incluso aquí el arte encuentra su lugar como parte natural del ambiente doméstico.
En un área más reservada se sitúan un segundo despacho y la suite principal. El dormitorio se abre a una amplia terraza ajardinada que prolonga la estancia hacia el exterior. El baño, luminoso y abierto, integra ducha y bañera exenta frente al jardín, estableciendo una relación directa con el paisaje. Vestidor, dormitorio y terraza se suceden como una secuencia continua de espacios que difumina los límites entre interior y naturaleza.


El jardín completa el proyecto bajo criterios New Perennial, con una composición naturalista basada en gramíneas y plantas vivaces que evolucionan con las estaciones. La pradera central convive con masas vegetales más libres que aportan textura, movimiento y biodiversidad, generando un ecosistema favorable para aves e insectos polinizadores.
Entre la vegetación aparecen distintos recorridos y pequeños ámbitos: un pabellón con comedor exterior pensado como estancia abierta al paisaje, zonas de descanso y espacios de lectura bajo la sombra de los árboles. El jardín actúa aquí como una extensión activa de la arquitectura.
En Casa Arco, la arquitectura se pone al servicio de una forma de habitar donde el arte, el paisaje y la vida cotidiana conviven de forma activa. El proyecto construido por Ábaton propone así un equilibrio delicado entre contención arquitectónica y expresividad artística: una casa pensada para vivir, contemplar y compartir.








Proyecto: Casa Arco.
Ubicación: Madrid.
Superfice: 1.000 m2 de vivienda y 3.500 m2 de parcela.
Terminado: 2024.
Arquitectura: Ábaton Arquitectura.
Fotografía: Belén Imaz y Derek Pedrós.
Fuente: Ábaton Arquitectura.

Ábaton Arquitectura
Desde su fundación en 1998, Ábaton se ha consolidado como uno de los estudios de arquitectura más influyentes de España. Su obra, reconocida por su honestidad formal y su profundidad conceptual, nace de una filosofía clara: eliminar lo superfluo para alcanzar lo esencial. Para Ábaton, la arquitectura no es solo una cuestión de espacio, sino una forma de conversación íntima con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.
En un contexto saturado de estímulos, Ábaton reivindica el poder del silencio arquitectónico. Sus proyectos reflejan una estética que escapa a la razón para centrarse en la experiencia vital de quienes los habitan. Diseñan espacios que acogen y dialogan con el entorno.
Comprometidos desde sus inicios con la sostenibilidad, han sido pioneros en el uso de madera CLT en España, con más viviendas construidas con este sistema que ningún otro estudio del país. Utilizan materiales reciclables, planifican con criterios bioclimáticos y minimizan la huella ambiental de cada proyecto. Su arquitectura respeta el lugar y el tiempo: casas que aspiran a ser atemporales, perdurables y conscientes.
Además de su producción de obra nueva, Ábaton ha llevado a cabo más de 300 rehabilitaciones, entendiendo que restaurar también es una forma de crear. Su enfoque integral —que abarca desde el diseño hasta la construcción— garantiza coherencia, precisión y belleza en cada etapa del proceso.
Hoy, con más de 500 proyectos construidos, Ábaton continúa construyendo formas de habitar más libres, más empáticas, más humanas. En sus espacios se respira una arquitectura, más pensada para sentirla que para verla.
Camino Alonso es arquitecta y directora creativa de Ábaton Arquitectura, estudio que fundó en 1998 junto con Ignacio Lechón, también Arquitecto y Carlos Alonso, Ingeniero Industrial.
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