Cuando en 2020 la pianista Aida y el violinista Fernando acudieron a Endalt Arquitectes como propietarios de una parcela en el centro histórico de Alcàsser, lo que buscaban era una casa capaz de integrar en un mismo espacio la vida familiar y la práctica musical: el ensayo, la enseñanza y la producción. El solar incluía una pequeña vivienda de 1930 cuyo estado y dimensiones hacían imposible dar respuesta a ese programa. La decisión de derribarla no fue sencilla, sin embargo los arquitectos de Endalt decidieron explorar cómo la arquitectura contemporánea puede nutrirse de los principios de la arquitectura tradicional: «Quizá lo que debemos conservar no es el objeto construido, sino el conocimiento que lo sustenta: su relación con el territorio, el uso de los recursos, las técnicas transmitidas a lo largo de generaciones.» comentan los arquitectos. De ese principio nace una arquitectura que reinterpreta desde el presente la tipología vernácula de las viviendas del lugar.
La recuperación de sistemas constructivos —forjados de revoltones, cubiertas inclinadas con viguetas de madera— fue relevante, pero la clave del proyecto estuvo en entender la relación entre los espacios para vida doméstica y para la música. En la vivienda original, como en tantas otras, la pallisa acogía a los animales y la andana almacenaba la cosecha. Esta dualidad encuentra ahora un equivalente contemporáneo: un estudio en planta baja dedicado a la práctica musical, con acceso exterior para el alumnado, sin interferir la intimidad doméstica y en la última planta, un espacio dedicado al piano, construido con forjados de madera para favorecer la calidad acústica y abierto visualmente hacia el patio.
La parcela, irregular y sin ángulos rectos, impuso su geometría al proyecto. El estudio la asumió como condición de trabajo: las estancias principales —dormitorios, salón, cocina— absorben la ortogonalidad necesaria, mientras la irregularidad se desplaza hacia los espacios de circulación y, sobre todo, hacia el patio central.








El patio, corazón de la casa
El patio se concibe como una reinterpretación de la calle: un espacio heterogéneo, geométricamente complejo, construido con materiales crudos y próximos —rasilla, cerámica vidriada, revocos tradicionales— que dialogan con el entorno desde su propia identidad. La sección trabaja sobre este vacío con una secuencia de dobles alturas, cubiertas planas e inclinadas, terrazas y balcones que gestionan la luz y vinculan cada planta con el exterior. En planta baja, salón, comedor y cocina se abren al patio a través de grandes carpinterías correderas; en la primera planta, el balcón de la habitación principal introduce un eco de la calle en el interior; la terraza superior, ligada al espacio para el piano, ajusta la proporción del patio y favorece la entrada de luz cenital.
Desde la primera visita en 2020 hasta la finalización de la obra en 2025, la vida de Aida y Fernando evolucionó —y con ella el proyecto. La casa se fue completando, corrigiendo y ajustando en el tiempo, asumiendo que la arquitectura es una realidad en transformación constante.









Integración en el centro histórico
Actuar en un centro histórico implica asumir una responsabilidad sobre un tejido cargado de memoria, donde cada decisión tiene impacto en el entorno. El proyecto opta por una actitud de integración silenciosa. Se construye a partir de elementos tradicionales y de una geometría que remite a las viviendas del núcleo histórico de Alcàsser (Valencia). Su composición, deliberadamente sencilla, dialoga con las viviendas del entorno desde la medida, la proporción y la materialidad.
Tan solo un elemento introduce una ligera disonancia: un azulejo hidráulico con motivos azules, incorporado como un gesto íntimo que remite al pasado de uno de los promotores. Un detalle mínimo que, dentro de la coherencia del conjunto, establece un vínculo entre la memoria personal y la memoria colectiva.
Mobiliario
Mesa y banqueta de cocina de Caravasar Home. Lámparas de cocina de Hannun. Sofá y sillones del estar de Noble Interiorismo. Hidráulicos entrada de La mar de lejos. Lámpara de suelo y botijo de La Mediterránea, diseño de Héctor Serrano.




Proyecto: Casa per a piano i violí.
Ubicación: Alcàsser, València.
Finalización: 2025.
Arquitectura: Endalt Arquitectes + Josep Eixerés.
Superficie construida: 220 m²
Fotografías: David Zarzoso.
Fuente: Endalt Arquitectes.

Endalt Arquitectes
Endalt Arquitectes es un estudio fundado en Valencia en 2017 por los arquitectos Carles Rosaleny Gamón y Marcel·lí Rosaleny Gamón, ambos titulados por la Universitat Politècnica de València. Su formación se abrió tempranamente a experiencias internacionales —workshops con Central Saint Martins de Londres, la Universidad Técnica de Viena o la Facultad de Arquitectura de Ljubljana— que consolidaron una mirada crítica, interdisciplinar y atenta a lo que ocurre más allá del territorio propio.
El estudio trabaja en la intersección de la arquitectura, el diseño gráfico y la escenografía, con propuestas que buscan respuestas contemporáneas sin apartarse de la tradición ni de los valores culturales y constructivos del lugar. Su arquitectura pone a las personas en el centro: cada proyecto se construye como un proceso de diálogo entre cliente y equipo, sostenido por principios de racionalidad, sostenibilidad, respeto al entorno y verdad constructiva.
A lo largo de estos años han desarrollado proyectos de vivienda —con especial dedicación a la rehabilitación de edificios históricos— y proyectos de urbanismo a distintas escalas para la administración pública. En todos ellos, la sostenibilidad opera como concepto integral que abarca la dimensión ambiental, pero también la sociocultural y la socioeconómica.
Sus trabajos han sido publicados en medios especializados como Arquitectura Viva, AD España, Divisare, Azure, Archdaily, Afasia, Metalocus o Veredes, entre otros, y han recibido la selección de arquitectura reciente del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) en los años 2020, 2021 y 2022. Preparan en la actualidad la publicación del libro Cases velles, vides noves. La Casa dels Estels, finalista en los Premios ADCV 2026.
Marcel·lí Rosaleny Gamón
(Valencia, 1992). Arquitecto por la ETSA de la Universitat Politècnica de València (2016) y Doctor en Arquitectura, Edificación, Urbanística y Paisaje por la misma universidad (2023), con una tesis sobre sostenibilidad en la arquitectura vernácula de l’Horta y l’Albufera de València y su traslación a la práctica contemporánea, calificada con Excelente Cum Laude. Amplió su formación con un Máster en Dirección de Arte en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC, 2020). En 2021 escribió y dirigió el documental La innovación dentro de casa, estrenado en la Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi Mugak. Participa regularmente en congresos internacionales y publica investigación centrada en el papel de la arquitectura vernácula ante los retos del decrecimiento forzado. Es profesor del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica en la ETSA-UPV.
Carles Rosaleny Gamón
(Valencia, 1992). Arquitecto por la ETSA de la Universitat Politècnica de València (2016) y Diseñador Editorial por la Escola Superior de Disseny de València (2025). Desarrolla su doctorado en Arquitectura, Edificación, Patrimonio y Ciudad con una investigación sobre los catálogos de arquitectura y su contribución a la difusión y el legado arquitectónico. En el campo del diseño gráfico ha colaborado con editoriales, ayuntamientos y entidades culturales, con reconocimientos como los Premios Mestre Ortifus (2019) y participación en la programación de la World Design Capital València 2022. Su diseño editorial del libro Cases velles, vides noves es finalista en los Premios ADCV 2026. Es profesor asociado del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica en la ETSA-UPV.
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