El arquitecto portugués Filipe Saraiva diseña la Casinha da Melroeira, una prolongación de su universo doméstico

16 febrero 2026
Esta pequeña vivienda se levanta sobre la huella de una ruina que formaba parte del entorno cotidiano del arquitecto desde hacía años. La casa nace de una memoria habitada, como un ejercicio de continuidad más que de implantación.
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En Ourém, en el mismo paisaje donde el arquitecto portugués Filipe Saraiva proyectó su propia vivienda, surge una segunda casa más contenida y silenciosa: la Casinha da Melroeira. Situada en la parcela contigua a la Casa da Melroeira, vivienda del arquitecto, esta pequeña vivienda se levanta sobre la huella de una ruina que formaba parte del entorno cotidiano del arquitecto desde hacía años. Se trata, por tanto, de un ejercicio de continuidad más que de implantación. La casa nace de una memoria habitada.

Ambas viviendas comparten una misma estructura formal: el volumen pentagonal. Sin embargo, lejos de una repetición literal, la Casinha adopta otra escala y otra relación con el contexto. Si la casa principal funciona como manifiesto, esta segunda casa actúa como variación: una arquitectura más compacta, ajustada al tamaño de la parcela y a la condición previa del lugar.

El punto de partida del proyecto fue el espacio simbólico que la acompañaba: la ruina existente. Frente a la antigua construcción se encontraba una era —el espacio tradicional de trabajo agrícola— que marcaba el vínculo entre casa y paisaje. Ese centro perdido se convierte en la clave del nuevo proyecto: la vivienda se organiza en torno a esa referencia, orientando hacia ella las estancias principales. Dormitorios y zona de estar miran hacia ese núcleo, transformando un vacío histórico en un nuevo punto de referencia.

A la izquierda la Casinha da Melroeira. A la derecha la Casa da Melroeira, vivienda del arquitecto Filipe Saraiva construida en 2017. Ambas viviendas comparten una misma estructura formal: el volumen pentagonal.
Vistas exteriores de la Casinha da Melroeira desde la calle.
Vacíos tallados en el volumen que generan patios y espacios exteriores intermedios que amplían el uso interior sin aumentar la huella construida.
Zona exterior a la casa
Entrada de la casa.
En planta baja: Espacio único que agrupa comedor, cocina, salón y escalera de acceso a la primera planta.
Vista del espacio que comparten la cocina y el comedor.
Salón, con acceso al patio exterior, con un lugar para la leña.

La volumetría respeta los límites de la estructura preexistente. En lugar de expandirse, el proyecto trabaja por sustracción. Vacíos tallados en el volumen generan patios y espacios exteriores intermedios que amplían el uso interior sin aumentar la huella construida. Estos cortes no siguen lógicas ortogonales; su orientación responde a la búsqueda de distintas entradas de luz. Como resultado, la casa se experimenta a través de variaciones atmosféricas a lo largo del día. Algunas aperturas, especialmente en planta superior, se alinean con vistas lejanas hacia el Castillo de Ourém, introduciendo un diálogo puntual con el territorio.

La ausencia de un cliente final condiciona el enfoque del proyecto. Más que responder a un programa cerrado, la casa se convierte en un objeto de investigación doméstica. El reto consiste en preservar la presencia de la construcción dentro de su contexto y, al mismo tiempo, explorar cómo se puede desarrollar la vida familiar en un espacio reducido sin renunciar a la calidad espacial. La doble altura del espacio principal, aprovechando la sección pentagonal, introduce una percepción de amplitud que contrasta con otras zonas de escala más íntima. La casa se construye, así, como una secuencia de gradaciones: apertura y recogimiento, continuidad y refugio.

En el interior, la materialidad y los objetos consolidan esa narrativa doméstica. La casa incorpora piezas procedentes de anticuarios, elementos naturales utilizados como objetos cotidianos y piezas realizadas por el propio arquitecto. Algunas funcionan como guiños discretos al lugar: la figura del mirlo situada en el acceso remite al topónimo Melroeira (mirlo en portugués), vinculado a la presencia de estas aves en la zona. Pinturas, luminarias realizadas a mano o piezas recuperadas conviven con mobiliario sencillo y objetos de segunda mano, construyendo una atmósfera que rehúye la escenografía.

Primera planta con una primera zona de estar y estudio y acceso a los dormitorios y baños.
Pequeño estudio.
Dormitorio y baño separado por mampara de cristal.

Este equilibrio entre memoria y experimentación acompaña también las decisiones técnicas. El proyecto funciona como banco de pruebas, desde los detalles de metalistería exterior —buzón, gárgolas, chimenea o almacenaje de leña— hasta soluciones constructivas que buscan continuidad entre cubierta y fachada. La casa se plantea como un ejercicio de precisión: reducir elementos, simplificar encuentros y mantener la legibilidad del volumen.

En definitiva, la Casinha da Melroeira se define por su densidad conceptual, más que por su tamaño. Es una arquitectura que trabaja desde lo cercano: el recuerdo de una ruina, la repetición de una forma conocida, la reinterpretación de un espacio agrícola desaparecido. Una casa que prolonga el universo doméstico del propio arquitecto y que ensaya cómo traducir la memoria en espacio habitable, sin gestos grandilocuentes. Una casa pequeña, pero profundamente arraigada.

Proyecto: Casinha da Melroeira.
Ubicación: Melroeira, Ourém (Portugal).
Superficie: 116 m².
Terminado: 2024.
Arquitectura e interiorismo: Filipe Saraiva – Arquitectos.
Arquitecto responsable: Filipe Saraiva.
Colaboradores: Samuel Silva, Jéssica Casalinho.
Constructora: L&L.
Ingeniería: Sílvia Vieira, Carla Coutinho.
Iluminación: Carla Coutinho.
Fotografía: Ivo Tavares Studio.
Fuente: Ivo Tavares Studio.

Filipe Saraiva

Filipe Saraiva (Francia, 1972) pertenece a una generación de arquitectos portugueses que han construido su trayectoria desde la práctica continuada, el aprendizaje acumulado y una relación directa con el territorio. Nacido en Francia, se traslada a Portugal en 1977, donde se forma y desarrolla su carrera profesional. Entre 1988 y 1991 estudia Arte y Diseño en la Escuela Secundaria Domingos Sequeira de Leiria, una base creativa que precede a su formación arquitectónica. Inicia los estudios de Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Oporto (1991–1996) y los concluye en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Técnica de Lisboa en 1998.

Su etapa inicial se caracteriza por una práctica híbrida, común en muchos arquitectos portugueses de su generación. Entre 1990 y 2001 colabora con diversos estudios mientras desarrolla proyectos propios como profesional independiente. Este periodo le permite ensayar escalas y tipologías distintas, desde concursos a encargos privados, y consolidar una mirada que combina pragmatismo constructivo y atención al usuario. En 2001 funda su propio estudio, Filipe Saraiva – Arquitectos, desde el que coordina un equipo multidisciplinar y establece una estructura estable de trabajo abierta a colaboraciones externas.

A lo largo de su trayectoria, Saraiva ha desarrollado proyectos de naturaleza diversa, con especial presencia de equipamientos, vivienda unifamiliar y arquitectura religiosa. Entre sus obras tempranas destaca la Iglesia de São Sebastião en Ourém (2003), que introduce algunas constantes de su trabajo posterior: claridad volumétrica, economía de medios y una relación directa con el entorno construido. En paralelo, participa en concursos y proyectos experimentales, como la Casa Eficiente impulsada por National Geographic Channel y EDP (2008–2010), o propuestas reconocidas en certámenes internacionales, entre ellas su condición de finalista en la Trienal de Arquitectura de Lisboa (2010).

El reconocimiento institucional se consolida en la década siguiente con premios en concursos públicos —como la Escuela de Hotelería y Turismo de Fátima o el Centro Multiusos de Coruche— y distinciones en el ámbito residencial. Su trabajo en vivienda unifamiliar, particularmente atento a la escala doméstica y a la experiencia cotidiana, ha sido recurrentemente premiado en certámenes portugueses e internacionales. La Casa en Melroeira, por ejemplo, fue distinguida en publicaciones internacionales de arquitectura contemporánea, mientras que otros proyectos recientes han sido reconocidos en premios especializados.

Dentro de su producción, ocupa un lugar singular la vivienda que proyectó para sí mismo y su familia en Ourém, una obra que funciona como manifiesto construido. En ella ensaya una arquitectura esencial, donde la forma compacta y la organización interior responden a criterios de eficiencia, claridad funcional y control de los recursos. Este proyecto resume bien su aproximación: una arquitectura que busca la precisión en las decisiones y la coherencia entre idea, construcción y uso, más allá de los gestos icónicos.

Con más de dos décadas de práctica independiente, Filipe Saraiva ha consolidado un estudio que opera desde Portugal con proyección internacional, manteniendo una línea de trabajo constante en torno a la vivienda contemporánea y a los programas públicos de escala media. Su arquitectura se sitúa en un territorio intermedio entre la tradición racional portuguesa y una sensibilidad contemporánea que prioriza la funcionalidad, la claridad formal y la relación directa con quienes habitan los espacios. Una práctica sostenida, discreta y rigurosa, que encuentra en cada proyecto una oportunidad para afinar la relación entre forma, lugar y vida cotidiana.

Filipe Saraiva Arquitetos
Avenida D. Nuno Álvares Pereira nº 222 – 2 porta 1
2490 – 485 Ourém (Portugal)
+351 249 544 143
+351 918 781 819
atelier@filipesaraiva.pt
www.filipesaraiva.pt
@filipesaraivaarquitectos

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