Snøhetta toma su nombre de una montaña del centro de Noruega, una cumbre remota del macizo de Dovrefjell cargada de historia y de presencia en el imaginario del país. El estudio ha convertido esa elección en una declaración de principios. Snøhetta es, en sus propias palabras, “un lugar del que nadie es, pero que cualquiera puede experimentar”. De esa idea nace la motivación que recorre toda su obra, la de crear lugares donde las sociedades se encuentren entre sí y con el mundo que las rodea, una tarea que el estudio confía al diálogo y a la diversidad.
Fundado en Oslo a finales de los años ochenta por Kjetil Trædal Thorsen y Craig Dykers, el estudio coincidió en su origen con la publicación de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Brundtland de Naciones Unidas que introdujo la noción de desarrollo sostenible. Aquel documento fue para sus fundadores una inspiración temprana para construir un futuro positivo, en un momento en que esa preocupación resultaba todavía singular en la profesión. Desde entonces, la sensibilidad ambiental y cultural enmarca su manera de entender el oficio y su convicción de que el diseño puede ser una fuerza transformadora.
Su primer encargo relevante llegó en 1989, con el concurso para la Bibliotheca Alexandrina, que devolvía a la vida la legendaria biblioteca de Alejandría. Le siguieron la Ópera y Ballet Nacional de Noruega en Oslo, cuya cubierta transitable sobre el fiordo se convirtió en un símbolo de la arquitectura pública contemporánea, y el pabellón del National September 11 Memorial Museum, en el World Trade Center de Nueva York. A partir de esas obras fundacionales, el estudio ha construido proyectos de reconocimiento internacional en todo el mundo.
Proyectos de todas las escalas
Snøhetta se define como una práctica transdisciplinar, basada en el diálogo, que reúne arquitectura, paisajismo, interiorismo, arte y diseño de producto, y que con frecuencia combina varias de esas disciplinas en un mismo proyecto. Aunque las grandes obras culturales concentran la atención, el estudio trabaja con idéntico interés en escalas muy distintas, desde un nido de pájaros o una colmena hasta la planificación urbana, pasando por equipamientos culturales, científicos y comerciales. Ha diseñado y producido mesas, sillas, pavimentos y nuevos materiales de construcción de bajo impacto ambiental.
El equipo, de alrededor de 250 personas de cuarenta nacionalidades, se reparte entre siete estudios en Oslo, Nueva York, Innsbruck, París, Melbourne, Hong Kong y Shenzhen. Esa diversidad responde a la voluntad de representar a las sociedades y culturas en las que trabaja. La organización es horizontal y la información circula abiertamente entre colegas. Los propios estudios, abiertos y acogedores, traducen esa cultura en espacios con plantas sin jerarquías donde todos, sea cual sea su función o profesión, comparten un mismo taller, pensado tanto para la concentración como para el intercambio.
El método: un enfoque integrado
Cada proyecto es único, con clientes, usuarios, presupuestos, contextos y limitaciones propios. En el centro del método de Snøhetta está un enfoque integrado que parte de una convicción: reunir a personas con perspectivas y competencias diferentes es un catalizador de innovación. El estudio llama a este proceso transpositioning, un intercambio de posiciones en el que cada profesional se asoma al terreno del otro. A menudo, el proceso se abre también a participantes externos mediante talleres que les invitan a desprenderse de las convenciones de su disciplina, una práctica que amplía el abanico de soluciones posibles, libera del pensamiento habitual y construye empatía entre quienes intervienen.
De ahí procede una de las cualidades más reconocidas de su obra, la capacidad de encontrar soluciones inesperadas a los retos de cada encargo. El estudio aspira a “tomar a la realidad por sorpresa” mediante un estado de reinvención continua, y entiende que esas innovaciones solo adquieren valor cuando se comparten, hasta que lo que ayer fue experimental se convierte en norma.
Artesanía tradicional y tecnología digital
El método de Snøhetta explora de forma simultánea la artesanía tradicional y la tecnología digital más avanzada, en una relación complementaria que impulsa su proceso creativo. En el corazón de sus estudios hay talleres de maquetas equipados con robots CNC, prototipado rápido en 3D, maquinaria de carpintería y herramientas manuales. El prototipo forma así parte del propio proceso de diseño, y las ideas circulan con naturalidad entre el mundo analógico y el digital. En esos talleres se ponen a prueba ideas abstractas, se ensamblan elementos que nunca antes se habían unido y se examinan las características de cada material —su peso, su olor, todo lo que contiene— para devolver lo aprendido al proyecto.
La sostenibilidad como ética
Conscientes de que los edificios y su construcción contribuyen de manera decisiva al cambio climático, los equipos de Snøhetta abordan cada proyecto con el compromiso de construir con responsabilidad y de crear lugares donde personas, plantas y animales puedan convivir. Su filosofía de la sostenibilidad descansa sobre tres pilares —social, ambiental y económico— y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y el Acuerdo de París. El estudio se ha propuesto que todos sus proyectos sean neutros en carbono en un horizonte de quince años.
Esa ambición se apoya en décadas de investigación. Snøhetta ha experimentado con edificios de energía positiva, capaces de compensar su huella de carbono a lo largo de su vida útil devolviendo energía limpia a la sociedad, y ha demostrado que pueden construirse con la tecnología existente; su objetivo es ahora extender esa estrategia al conjunto de su obra y, en última instancia, a toda la industria. Junto a instituciones de investigación, estudia materiales como el plástico, la arcilla, la madera o distintos hormigones bajos en carbono, y comparte sus hallazgos con el sector a medida que se producen. Su atención al lugar abarca el hábitat completo, con sus suelos, su vegetación, su flora y su fauna, y se extiende a la gestión del agua, el control de emisiones y residuos y unas condiciones laborales saludables en la obra y en el propio proceso de diseño.
Reconocimientos
La trayectoria del estudio ha sido distinguida con algunos de los premios más relevantes de la disciplina. La Bibliotheca Alexandrina recibió el Premio Aga Khan de Arquitectura, y la Ópera de Oslo, el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Mies van der Rohe. Snøhetta ha obtenido además el Global Award for Sustainable Architecture, el diploma A.C. Houens Fond y la Medalla Grosch. En 2016, WSJ. Magazine lo nombró Innovador del Año en arquitectura, y Fast Company lo ha incluido dos años consecutivos entre las empresas más innovadoras del mundo.
En 2020 recibió el National Design Award de Arquitectura, que concede el Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum, así como el Premio de Honor de Design and Architecture Norway por Under, su restaurante submarino en la costa sur noruega. Sus baldosas Forite, fabricadas a partir de vidrio reciclado, fueron reconocidas por Dezeen y Wallpaper* en 2021 y 2022, y el sistema de señalética de la sede del Groupe Le Monde en París obtuvo un Monocle Design Award.
En la primavera de 2027, Thames & Hudson publicará en todo el mundo su monografía Context and Concept: Selected Works, con la Shanghai Grand Opera House en la portada. Que sea este edificio el elegido para presentar más de tres décadas de trabajo dice mucho del itinerario recorrido desde Alejandría: una arquitectura que, en cada lugar y a cada escala, insiste en abrir sus puertas a quien quiera atravesarlas.