En el corazón de París surge Atelier HA, el estudio fundado por Hugo Vince y Adèle Nourry. Ellos cuentan que «fue en la escuela Camondo donde se nos ocurrió la idea de crear nuestro propio estudio, para ser libres de realizar nuestras propias ideas. Queríamos dar rienda suelta a nuestra creatividad». Su trabajo se despliega como un manifiesto de color, reflejo y memoria, donde cada proyecto se convierte en escenario de vida y de emoción.
Arquitecto de formación y explorador incansable de la percepción, Hugo Vince juega con la luz y sus espejos como un director de escena que orquesta la mirada. Sus interiores multiplican los reflejos, dilatan los espacios y convierten lo cotidiano en un acto inesperado. Frente a esa mirada experimental, Adèle Nourry aporta la calidez de lo sensible y el rigor de lo tangible: su mano se reconoce en la elección de materiales, en la cadencia de los colores, en el equilibrio entre lo audaz y lo íntimo. Juntos han construido una complicidad creativa donde cada gesto está guiado por la búsqueda de atmósferas vivibles y sorprendentes.
El estudio se reconoce en su capacidad para dialogar con la memoria de los espacios: desde apartamentos parisinos de dimensiones contenidas hasta casas familiares en las afueras, Atelier HA conserva huellas del pasado mientras las reinventa con teatralidad contemporánea. Sus interiores —pintados con lacas brillantes, espejos que duplican la realidad, azulejos que recuerdan lo artesanal y piezas vintage cargadas de historia— son escenarios que celebran tanto la intimidad como la convivencia.
Más allá de la técnica, el estudio reivindica una práctica empática, capaz de escuchar a quienes habitan sus proyectos y de traducir sus deseos en espacios habitables y poéticos. Así, Vince y Nourry confirman que la arquitectura y el interiorismo, en manos apasionadas, son una forma de arte que vibra en el presente sin olvidar nunca la memoria del lugar.