En Varsovia, un estudio llamado Indoor, fundado en 2007, ha aprendido a escuchar el murmullo de los espacios. Sus fundadores, Barbara Łaźniewska y Maciek Tarchalski, creadores de atmósferas, dan vida a la arquitectura del alma: sus líneas, sus texturas y la luz que viaja en cada rincón revelan historias íntimas. Perduran en sus obras donde lo trascendental surge de lo simple, y cada detalle respira, ama y acompaña.
Barbara, formada en arquitectura del paisaje, halló su vocación en los interiores tras colaborar en el diseño de ambientes lujosos; Maciek, graduado en la Politécnica de Cracovia y forjado en prestigiosas oficinas de arquitectura de Varsovia, enriqueció su mirada con un master junto a Glenn Murcutt en Australia.
Sus espacios no conocen la estandarización. Cada proyecto es un viaje íntimo, inspirado en la arquitectura, el arte y la naturaleza. Se revelan en su simplicidad: aman el minimalismo, pero no rehúyen el color ni las formas insólitas. Su huella creativa es sutil, pero imborrable.
Destaca en su trayectoria el honor de ser la primera firma polaca de interiores nominada al prestigioso premio internacional Edida 2019, un reconocimiento que habla de su capacidad de soñar con el idioma del espacio y de la luz.