Silvia Mallafré desarrolla su práctica en el cruce entre la arquitectura interior, la salud ambiental y la sensibilidad hacia los procesos naturales. Interiorista, bioarquitecta y geobióloga, su trayectoria se ha construido desde una búsqueda constante: comprender cómo los espacios influyen en el bienestar físico y emocional de quienes los habitan.
Formada en diseño de interiores en Elisava, amplió su educación con experiencias internacionales en la Winchester School of Art (University of Southampton) y la UIAH de Helsinki. Años más tarde incorporó a su recorrido una especialización en bioarquitectura en la Universitat Pompeu Fabra, donde profundizó en la relación entre construcción, biología del hábitat y sostenibilidad aplicada. Este giro formativo marcó un punto de inflexión en su manera de entender el proyecto: no solo como una cuestión estética o funcional, sino como un entorno vivo capaz de afectar directamente a la salud.
Sus primeros años profesionales transcurrieron en estudios de arquitectura e interiorismo, participando en proyectos residenciales, comerciales y de rehabilitación. Esa etapa le proporcionó una base técnica sólida y una comprensión directa del proceso constructivo. Con el tiempo, su práctica evolucionó hacia un enfoque más personal, integrando herramientas propias de la geobiología y la bioconstrucción en el diseño de interiores.
Desde 2011 desarrolla su actividad de manera independiente, centrada en la creación de espacios saludables para viviendas y lugares de trabajo. Su trabajo combina el diseño con el análisis del entorno invisible del hábitat —radiaciones naturales, calidad del aire, materiales, orientación o campos electromagnéticos— proponiendo soluciones que equilibran técnica y sensibilidad. En paralelo, ha impulsado iniciativas vinculadas a la vivienda y la rehabilitación en Barcelona, explorando modelos más humanos y conscientes de habitar.
La práctica de Silvia Mallafré se caracteriza por una aproximación pausada y cercana, donde cada proyecto parte de la escucha. Su trabajo se construye desde el acompañamiento, atendiendo tanto a las condiciones físicas del espacio como a las historias personales que lo atraviesan. En esa intersección entre ciencia, intuición y experiencia cotidiana se sitúa el núcleo de su investigación. Su trayectoria dibuja así un posicionamiento singular dentro del interiorismo contemporáneo: una mirada que entiende el diseño como herramienta de cuidado.