En los campos soleados del Alentejo, fuera del perímetro urbano de Estremoz (Portugal), el joven estudio Vasco Burnay Arquitectura aborda la rehabilitación de una vivienda tradicional con la delicadeza de quien sabe que preservar es también crear. El proyecto Monte do Divor constituye una modesta pero expresiva intervención, en la cual la luz, el paisaje, la memoria constructiva y el habitar se integran en el diseño arquitectónico.
La casa se sitúa en un entorno disperso, de edificaciones de escala menor que salpican el paisaje rural. El volumen previo, típico de la zona, mantenía planta rectangular, cubierta a dos aguas a lo largo del eje mayor, y dos chimeneas prominentes que emergen como símbolos de vida doméstica antigua.
Estrategia de la intervención
La propuesta se fundamenta en una lectura atenta de lo existente: su presencia exterior, sus particiones interiores, su memoria espacial. Se conserva íntegramente ese volumen bajo, alargado, con cubierta a dos aguas y chimeneas verticales manteniendo la silueta original, sin alterar la escala ni la volumetría principal.
Los cambios se concentran en el interior: la redistribución de las particiones, la adaptación de huecos existentes y la introducción de nuevos vanos orientados a mejorar la ventilación y la entrada de luz natural. El plano interno del edificio evidenciaba ya una organización en tres núcleos espaciales —marcados por muros comunes, variaciones en el color o forma de los techos, o en el material de los suelos—. Aprovechando esa sectorización, la intervención simplemente reorganiza funciones sin alterar la estructura: en el núcleo occidental se sitúan las áreas privadas, en el oriental se despliega el gran espacio social y en el centro se resuelve el programa funcional de conexión.






Luz, apertura y paisaje
Uno de los gestos más relevantes ocurre en el espacio social: se amplía el mayor hueco existente y se introduce un nuevo vano en el hastial oriental, creando así una permeabilidad interior-exterior más intensa y permitiendo que la luz y el aire penetren a raudales.
En la fachada norte, los dos grandes huecos constituyen el gesto más contemporáneo del proyecto. Pero su ubicación, escala y materialidad se piensan para integrarse armoniosamente con la composición original del alzado. Por el contrario, en la fachada sur, el nuevo vano respeta la métrica y el (des)orden de las ventanas existentes, resultado de un reposicionamiento de una apertura ya previa.
La vivienda se conecta al paisaje a través de dos porches que se extienden hacia los espacios libres exteriores y se enlaza, mediante un camino de tierra compactada, a la zona de acceso-estacionamiento y el área de ocio con piscina. Esa continuidad entre interior y exterior refuerza la sensación de integración con el lugar.






Sostenibilidad, memoria y temporalidad
La intervención apuesta por la longevidad de los sistemas constructivos tradicionales de la región, por la moderación tecnológica y por una materialidad que rechaza la obsolescencia. Según comentan los arquitectos «cada esfuerzo se ha hecho para preservar el objeto original, sin arrancarlo con infraestructura tecnológica o contaminarlo con materiales de próxima generación».
En un paisaje donde la arquitectura vernácula es a menudo absorbida sin reflexión, la propuesta de Vasco Burnay nos recuerda que la continuidad puede entenderse como un acto radical. Y que el habitar —en su escala doméstica, cotidiana, íntima— es tan relevante como el gran gesto arquitectónico. Esta casa es prueba de ello: un volumen conocido y respetado, reordenado con precisión, abierto al paisaje con humildad, y puesto al servicio de quienes la habitan. En su discreción se encuentra su potencia.
Este proyecto es ejemplo de una arquitectura que escucha al lugar, a la historia y a la luz. Y responde sin alardes, con la sensibilidad de quien entiende que construir también es conservar, y que habitar significa prolongar el legado de un paisaje.




Proyecto: Monte do Divor.
Arquitectura: Vasco Burnay Arquitectura.
Arquitecto responsable: Vasco Burnay.
Ubicación: Estremoz (Portugal).
Terminado : 2024.
Área construida: 200 m².
Constructora: H&S – Engenharia e Construção, Lda + Climalentejo, Lda.
Ingeniería: Urpendium – Engenharia e Urbanismo.
Interiorismo: Claudia Monchique.
Fotógrafo: Ivo Tavares Studio.

Foto @hugosantos_photo
Vasco Burnay Arquitectura
Desde Lisboa, el joven arquitecto Vasco Burnay cultiva una arquitectura silenciosa, precisa y profundamente arraigada en el territorio. Formado en la Escola António Arroio y en la Universidade Lusíada de Lisboa, completó un máster en la Escola Superior Artística do Porto antes de iniciar su propio camino en 2019. Durante varios años trabajó en diferentes estudios, experiencia que le permitió observar, con mirada crítica y sensible, la diversidad de los modos de habitar y construir en Portugal.
Su estudio, Vasco Burnay Arquitectura, surge con la convicción de que el proyecto debe nacer del lugar y de las personas que lo habitan, más que de un estilo o una firma. Cada obra se aproxima al paisaje con respeto, explorando los materiales locales y la luz natural como recursos de identidad y medida. Junto a los arquitectos Sérgio Estêvão y Filipa Lebre, el estudio ha consolidado una práctica rigurosa y serena, atenta al detalle y a la escala humana.
La arquitectura de Vasco Burnay parece hablar en voz baja. Es una práctica joven, pero con una madurez que se adivina en su contención. Frente a la urgencia del ruido y la espectacularidad, su obra defiende la pausa, la precisión y el diálogo con el tiempo. Una voz emergente en la arquitectura portuguesa que promete seguir creciendo, sin perder nunca el tono íntimo y silencioso que la hace reconocible.
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Project by Vasco Burnay
