Construir en l’Empordà significó siempre negociar con la tramontana, con un suelo pedregoso que rara vez ofrece un plano fácil, con veranos largos y secos que piden sombra antes que superficie acristalada. La arquitectura popular de la comarca, más que a un ideal estético, respondió a ese conjunto de condiciones propias del lugar. Los muros de piedra local, gruesos y con morteros de cal, aislaban del calor en verano y del viento en invierno. Las aberturas, pequeñas y contadas, protegían el interior sin renunciar del todo a la luz. En las fincas grandes, junto al mas del propietario, se levantaba la casa de masovers, una vivienda más modesta para la familia que trabajaba la tierra en régimen de masovería y que, a cambio de residir en la finca y cultivarla, recibía una parte de la cosecha. Esta casa, ligada a los corrales, al huerto y a los espacios de trabajo, se resolvía con los mismos materiales que el resto de la arquitectura del lugar, pero a una escala más doméstica y comprimida.
El sistema se diluyó a lo largo del siglo XX, con la mecanización del campo y el éxodo rural, pero las casas quedaron en pie. Hoy, buena parte de ese patrimonio menor se rehabilita para nuevos usos, como alojamiento de turismo rural, en muchos casos, o como vivienda familiar, como esta antigua casa de masovers de Solius, en el Baix Empordà, cuya rehabilitación integral firman A! Emotional living & work y estudioDOM.
El encargo llegó de la mano de una familia que buscaba disfrutar del carácter mediterráneo de l’Empordà con un estilo de vida volcado hacia el exterior. El proyecto recupera los 250 m² construidos en dos plantas y suma dos espacios exteriores de nueva construcción —una pérgola y un comedor de verano— siguiendo el deseo de los propietarios.







El azul mediterráneo, hilo conductor
Frente al blanco y la madera clara que dominan el resto de la vivienda, un mismo tono de azul mediterráneo recorre toda la casa. Es el color de la carpintería interior, puertas y ventanas, y también de las contraventanas de fachada. Este color actúa como un elemento destacado que unifica lo antiguo y lo nuevo bajo un mismo criterio.
Un espacio abierto para la zona de día
En planta baja, la zona de día se resuelve como un espacio abierto y continuo. La cocina, en blanco con carpintería vista en el mismo azul de las contraventanas, se organiza en torno a una península que actúa de transición hacia el comedor y suma una zona de desayunos. El azulejo hidráulico, las lámparas de latón suspendidas y una vitrina de madera con puertas de cristal aportan carácter a un espacio pensado para el uso diario.
El comedor, junto a la cocina, gira en torno a una mesa redonda de madera maciza. Una divisoria de listones verticales lo separa visualmente del salón sin interrumpir la luz entre ambas estancias. En el salón, la chimenea con marco blanco y un espejo de cuarterones envejecido concentran la vida de la casa en los meses fríos; una segunda divisoria de listones, independiente de la del comedor, hace de respaldo al sofá y dialoga con la carpintería a medida de las estanterías. Un espacio pensado tanto para las tardes de verano frente al jardín como para los días de invierno junto al fuego.




Dormitorio principal abierto al jardín
En la planta de descanso, el dormitorio principal se abre al jardín a través de dos grandes ventanales azules. La atmósfera se construye con pocos elementos bien elegidos —un cabecero tapizado capitoné, una cómoda de líneas rústicas, un galán de noche— sobre paredes en tonos neutros y textiles en verde azulado, en un espacio que renuncia deliberadamente a la acumulación.
El jardín exterior con la nueva pérgola protagonista de la reforma
Si algo distingue este proyecto es que buena parte de su encargo se resolvió fuera de los muros existentes. La pieza central es una pérgola de madera construida a medida del espacio, elevada sobre tarima y cerrada perimetralmente con celosías, con vistas al paisaje del Empordà, un espacio pensado para alargar las sobremesas de verano entre la sombra de los pinos. Junto a ella, un porche ya existente en la casa se ha transformado en comedor de verano, con cocina de madera y barbacoa de obra revestida en ladrillo visto, y una amplia mesa de comedor.
Esa apuesta por lo exterior es la continuación lógica con el espíritu de la casa original, una construcción agrícola pensada siempre en relación directa con la tierra que la rodeaba. La casa de masovers de Solius ya no trabaja el campo, pero sigue organizándose alrededor de él, y en eso —más que en la piedra o la teja que conserva— reside su continuidad con la historia que conserva el edificio.





Proyecto: Rehabilitación integral, Casa de masovers.
Ubicación: Solius, Baix Empordà (Girona).
Realización: Interiorismo integral de vivienda + diseño y construcción de nueva pérgola y zona de barbacoa.
Superficie: 250 m² en dos plantas.
Terminado: 2026.
Interiorismo y dirección creativa: A! Emotional living & work y estudioDOM — Araceli Usón y Varvara Shabardina.
Fotografía: Estella Rotger Marti.
Estilismo: Sol Van Dorssen.
Fuente: Boutique de Comunicación.

Araceli Usón. A! Emotional living&work
Araceli Usón se forma como interiorista en la Escuela Internacional de Diseñadores Interioristas y Arte de Catalunya (DIAC-EIADE), donde se titula en 1989. Antes incluso de terminar sus estudios trabaja ya trabaja realizando proyectos en Estudio DSAN, en Barcelona, junto a Estrella Salietti y Mª José Ankli. A esa primera etapa le sigue más de dos décadas —de 1989 a 2011— en AM Asociados, desarrollando proyectos de rehabilitación, vivienda integral, retail y hostelería: los años en los que construye buena parte del criterio que hoy define su trabajo.
En 2012 funda en Sant Cugat del Vallès A! Emotional living & work, su estudio. Desarrolla ahí proyectos residenciales y profesionales on un objetivo: que la funcionalidad y la belleza convivan sin jerarquías, y que cada elemento del espacio dialogue con el conjunto. El resultado son ambientes construidos con materiales nobles, paletas suaves y una atención sostenida a la textura, pensados para durar más allá de la moda del momento. Entre sus proyectos figuran rehabilitaciones residenciales en los barrios barceloneses de la Sagrada Família, Tres Torres y Gran Via, y espacios comerciales como las tiendas de Marc Cain o la sede del COGAC (Col·legi Oficial de Gestors Administratius de Catalunya).
En 2014 funda estudioDOM junto a Elisabet Sanuy y Varvara Shabardina, socias con las que suma más de treinta años de experiencia conjunta. El estudio desarrolla proyectos integrales de interiorismo residencial, desde el concepto hasta la entrega llave en mano, con una cartera que incluye clientes internacionales propietarios de viviendas en Barcelona y la Costa Brava.
El método, en ambos estudios, es el mismo: escuchar antes de proponer. Cada proyecto arranca de un diálogo con el cliente en el que se traducen necesidades, personalidades y maneras de vivir o trabajar en soluciones espaciales concretas, acompañado por un equipo multidisciplinar —interioristas, arquitectos, especialistas en construcción— que sostiene el proceso de principio a fin. Usón resume esa ética de trabajo en tres palabras: honestidad, rigor e innovación.
A! Emotional living&work
Carrer de Francesc Moragas, 1
08172 Sant Cugat del Vallès (Barcelona)
+34 619 102 965
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@aemotionalivingandwork
Project by Araceli Usón
