Anabel Soria recupera la historia de esta vivienda de 1925 en Valencia, rehabilitando sus elementos estructurales tradicionales

5 abril 2026
En el centro histórico de Valencia, la arquitecta transforma esta vivienda en un hogar luminoso y flexible donde la arquitectura original —bóvedas, ladrillo visto y proporciones generosas— dialoga con la forma contemporánea de habitar.
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Durante las primeras décadas del siglo XX, Valencia experimentó una intensa transformación urbana impulsada por el crecimiento de la ciudad y el desarrollo de nuevas tipologías residenciales. Muchas viviendas construidas en los años veinte combinaban sistemas estructurales tradicionales con soluciones constructivas que hoy forman parte de la identidad arquitectónica del tejido histórico valenciano: techos abovedados, muros de carga de ladrillo, carpinterías altas y una organización longitudinal que permitía ventilar las viviendas entre dos fachadas.

En muchos casos, las reformas posteriores ocultaron estos elementos bajo falsos techos o compartimentaciones que diluyeron su carácter original. Recuperar esa arquitectura latente se ha convertido en uno de los retos más interesantes de la rehabilitación contemporánea. La arquitecta Anabel Soria recupera esa memoria constructiva en Casa Bóveda y la convierte en el punto de partida de un hogar contemporáneo. 

La intervención tiene como objetivo recuperar el carácter arquitectónico del inmueble y reinterpretarlo desde una mirada actual. Altos techos abovedados, vigas y muros de ladrillo visto —elementos que habían permanecido ocultos o diluidos por el paso del tiempo— se convierten aquí en los verdaderos protagonistas de la reforma.  

Los propietarios, una pareja de jóvenes creativos vinculados al mundo de la imagen y el diseño gráfico que tras varios años viviendo en Londres decidió establecerse definitivamente en Valencia, buscaban una vivienda con identidad. No querían simplemente un apartamento reformado, sino un lugar capaz de expresar su manera de vivir, de trabajar y de relacionarse con los objetos que han ido acompañando su trayectoria personal.  

La casa elegida reunía precisamente ese potencial: una vivienda con estructura longitudinal, ventilación a dos fachadas y un sistema de bóvedas que otorgaba al espacio una presencia arquitectónica singular.

Transformar conectando los espacios

En su estado original, la vivienda presentaba una distribución muy compartimentada que limitaba la entrada de luz natural en las zonas centrales. La reforma planteada por Anabel Soria propone una reorganización del espacio que elimina pasillos innecesarios y convierte el salón en el verdadero eje de la casa.

Desde este espacio central se organizan todas las estancias: el comedor, la cocina, dos estudios de trabajo, el dormitorio principal con baño en suite y un dormitorio de invitados. Las puertas y accesos se diseñan con especial cuidado para reforzar esa continuidad espacial sin renunciar a la intimidad necesaria en cada estancia.  

Algunas aperturas se resuelven mediante arcos acompañados por cortinas que permiten graduar la relación entre espacios; otras se integran discretamente en panelados continuos o se reinterpretan mediante cerramientos de vidrio con perfilería negra que evocan soluciones tradicionales presentes en la vivienda original.

El resultado es una casa donde los espacios pueden abrirse o independizarse según las necesidades del día a día, permitiendo una convivencia fluida entre trabajo y vida doméstica.

Una arquitectura que respeta su origen

La intervención se empeña en preservar los elementos estructurales que definen el carácter del inmueble. Las bóvedas originales se mantienen visibles en gran parte de la vivienda, mientras que el ladrillo visto se recupera en varias zonas —como el comedor, uno de los estudios o el dormitorio principal— aportando textura y profundidad a los espacios.  

La materialidad se construye a partir de una paleta sencilla y cálida. La madera introduce una atmósfera doméstica serena, mientras que los cerramientos metálicos en negro aportan contraste y una nota contemporánea sobre la base histórica de la vivienda. El pavimento en espiga unifica visualmente las distintas estancias, reforzando la continuidad espacial del proyecto. Los textiles, en tonos intensos como el caldera, introducen pequeños acentos cromáticos que equilibran la neutralidad del conjunto.

Salón comedor y cocina: el corazón de la casa

El espacio principal de la vivienda reúne salón, comedor y cocina en un espacio abierto que organiza la vida cotidiana de la casa.

Las bóvedas del techo conviven con vigas metálicas negras y con un pilar de ladrillo visto que introduce una ligera nota industrial en el conjunto. Integrar los sistemas de climatización sin alterar esta arquitectura original supuso uno de los retos del proyecto. Para resolverlo se diseñó una falsa viga perimetral que oculta los conductos y permite mantener la lectura continua del techo histórico.  

La cocina se sitúa tras un tabique medio que establece una separación visual ligera respecto al salón. Se organiza mediante dos frentes de trabajo enfrentados y combina mobiliario de madera con encimeras de porcelánico gris veteado y pequeños detalles metálicos que aportan precisión al conjunto.

El comedor, situado entre el salón y la terraza, se organiza en torno a una gran mesa de madera iluminada por una lámpara antigua. A su alrededor conviven sillas recuperadas de distintas procedencias familiares, reforzando esa mezcla entre memoria personal y diseño contemporáneo que define toda la vivienda.  

Una casa que también es lugar de trabajo

Para los propietarios, que desarrollan su actividad profesional desde casa, disponer de espacios de trabajo independientes era una condición esencial, la interiorista diseña dos estudios diferentes. El primero se abre hacia la fachada principal y se conecta visualmente con el salón mediante un cerramiento de vidrio con perfiles de hierro negro. Las cortinas permiten modular la privacidad cuando es necesario, mientras que al abrir completamente las puertas el espacio se convierte en un ambiente que amplía la percepción de la vivienda.  

Aprovechando la altura de la estancia, se incorpora además una litera elevada que comparte volumen con el dormitorio principal contiguo, una solución que introduce un uso inesperado del espacio vertical.

El segundo estudio se sitúa junto al comedor y se vincula visualmente con él a través de una gran ventana interior que permite que la luz circule entre las estancias. En su interior, estanterías abiertas, mesas de trabajo y piezas de arte reflejan el carácter creativo de sus propietarios.

Espacios íntimos

El dormitorio principal se organiza mediante un vestidor blanco que separa la zona de descanso del baño en suite. Una pared de ladrillo recuperada actúa como fondo de la estancia, mientras que un nicho arquitectónico en la zona del cabecero aporta una sensación de abrigo y calma.

La habitación de invitados, por su parte, se accede a través de una puerta panelada completamente mimetizada con la pared, una solución que permite mantener la continuidad visual del espacio y subraya la limpieza formal del proyecto.

Los baños se conciben como pequeños refugios dentro de la vivienda. Inspirados en la atmósfera de una cueva, combinan revestimientos cerámicos con paredes pintadas en tonos envolventes que refuerzan la sensación de recogimiento. El baño principal apuesta por una gama de verdes acompañada por grifería dorada, mientras que el baño de invitados introduce un tono naranja cálido con detalles en cobre.  

Un hogar construido a partir de historias

Más allá de la arquitectura, Casa Bóveda se construye también a partir de los objetos y recuerdos de sus propietarios. Piezas traídas de su anterior vivienda en Londres, muebles vintage o recuperados, obras de arte realizadas por ellos mismos y objetos cotidianos conviven con mobiliario contemporáneo en una mezcla que refleja su biografía personal. Así, la casa se presenta como un espacio en evolución constante, donde arquitectura, diseño y vida cotidiana se entrelazan de forma natural.

En Casa Bóveda, Anabel Soria demuestra que la reforma de una vivienda histórica puede ir más allá de la simple actualización funcional. Cuando el proyecto nace de la escucha atenta y del respeto por la arquitectura existente, el resultado es un lugar capaz de conservar su memoria y, al mismo tiempo, abrirse a nuevas formas de habitar.

Proyecto: Casa Bóveda.
Fases del proyecto: Reforma integral, interiorismo y decoración
Ubicación: Valencia.
Superficie: 92 m²
Terminado: 2025.
Arquitectura e interiorismo: Anabel Soria Arquitectura e Interiorismo.
Arquitecta e interiorista: Anabel Soria.
Fotografía: AM Studio.
Fuente: Pilar Navarro Comunicación.

Anabel Soria, arquitecta e interiorista.

Anabel Soria

La arquitecta e interiorista valenciana Anabel Soria pertenece a una nueva generación de profesionales que entienden la arquitectura doméstica como una herramienta para mejorar la vida cotidiana. Formada en la Universitat Politècnica de València, donde obtuvo el grado en Arquitectura, completó parte de su formación en la Università degli Studi di Genova, una experiencia que amplió su mirada sobre la cultura arquitectónica europea y el valor del patrimonio construido.

Tras sus primeros años profesionales colaborando en distintos estudios y empresas del sector, en 2021 decide emprender su propio camino fundando Anabel Soria Arquitectura e Interiorismo, un estudio que actualmente desarrolla proyectos principalmente en Valencia y Madrid.  

Desde sus inicios, su trabajo se ha caracterizado por un enfoque cercano y profundamente atento a quienes habitan los espacios. De esa relación directa nace una arquitectura doméstica precisa y sensible, pensada para acompañar nuevas etapas vitales y adaptarse al entorno y al modo de vida de sus propietarios.  

Su lenguaje proyectual se construye a partir de una base serena —a menudo dominada por tonos neutros, materiales honestos y soluciones arquitectónicas claras— que se enriquece con contrastes cromáticos, piezas recuperadas y detalles cuidadosamente pensados. Esta combinación entre equilibrio y carácter permite que cada proyecto mantenga una identidad propia sin renunciar a la funcionalidad y la versatilidad del espacio doméstico.  

Con frecuencia los proyectos de Anabel Soria consisten en la rehabilitación de viviendas existentes, muchas veces cargadas de memoria. En ellas busca rescatar elementos arquitectónicos originales —vigas, ladrillos, bóvedas o molduras— para integrarlos en una narrativa contemporánea donde tradición y vida actual dialogan abiertamente.  

La interiorista concibe el hogar como un lugar profundamente personal, un espacio donde la arquitectura se mezcla con los objetos, las historias y los viajes de quienes lo habitan. No es casual que su propia vivienda —un piso de los años setenta transformado en refugio creativo— se haya convertido en un manifiesto íntimo de su manera de entender el diseño: espacios abiertos, luz natural, piezas vintage y una paleta tranquila animada por colores inesperados.  

Hoy, desde su estudio, Anabel Soria desarrolla proyectos de reforma integral, interiorismo y decoración donde la arquitectura se pone al servicio de la vida cotidiana. Su objetivo es crear espacios equilibrados, funcionales y llenos de carácter, capaces de convertirse en el escenario de nuevas historias. Para ella, como suele decir, la entrega de un proyecto no es un final, sino el comienzo de una nueva vida para quienes lo habitan.

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