La casa existía desde 1953. Un pequeño volumen cuadrado en Dénia —muros de carga, dos pilares centrales, cubierta a cuatro aguas de teja cerámica sobre estructura de madera— que durante décadas fue acumulando ampliaciones, tabiques y falsos techos hasta perder la forma y la escala que originariamente lo definían. Cuando Ascoz Arquitectura inicia la intervención, la vivienda había quedado reducida a una sucesión de estancias oscuras, compartimentadas y afectadas por la humedad. Esta casa había dejado de respirar.
El proyecto parte de una pregunta sencilla que orienta todas las decisiones: ¿qué hay debajo? La respuesta estaba en la estructura. Bajo los falsos techos, los dos pilares de ladrillo macizo y las cerchas de madera sostenían una cubierta a cuatro aguas que alcanzaba casi cinco metros en su punto más alto. Esa geometría, intacta y latente, era ya la casa que el proyecto quería construir. La intervención comienza con un gesto de revelación: retirar lo añadido para descubrir la belleza de lo original.
Gran espacio de día lleno de luz
El gran espacio de día —salón, comedor y cocina— ocupa hoy el volumen primero de 80 m², sin divisiones, abierto de lado a lado y coronado por la estructura de madera a la vista. La eliminación de los falsos techos transforma por completo la experiencia del espacio: la misma planta que antes se percibía como una sucesión de habitaciones pequeñas se convierte en un espacio único de casi cinco metros de altura, donde la luz entra a raudales desde arriba y los dos pilares de ladrillo encalado actúan como referencias verticales que ordenan el espacio sin cerrarlo. La cocina, que en ampliaciones anteriores había quedado desplazada hacia la periferia, regresa al corazón de la vivienda y se integra en la continuidad del espacio común.







La apertura en la vertiente sur de la cubierta es el segundo gesto estructural del proyecto. Diseñada según la trayectoria solar, permite la entrada de luz directa en invierno y la excluye en verano, regulando de forma pasiva la temperatura interior y resolviendo al mismo tiempo la humedad crónica que afectaba a la vivienda. El resultado es un espacio que cambia a lo largo del día y de las estaciones: la luz de la mañana entra rasante por los ventanales originales orientados al este, el lucernario cenital llena de claridad el mediodía, y la tarde resbala sobre la madera y el ladrillo hasta que el espacio se recoge en sí mismo.
Los módulos anexos incorporados en décadas anteriores se reorganizan como zona de noche y servicio: dormitorio principal, habitación de invitados, dos baños y lavandería. La distinción entre el espacio de día y el de noche desarrolla una lógica doméstica donde cada parte de la casa responde a un tiempo y una intensidad distintos. El porche cubierto de 40 m² es ahora el elemento que vincula el interior y el jardín: un espacio intermedio que es exterior por su apertura y doméstico por su escala, donde la vida mediterránea se instala de forma natural durante la mayor parte del año.
Honestidad de los materiales
La paleta material es consecuente con el propósito del proyecto. El ladrillo macizo de los pilares, encalado pero visible en su textura, dialoga con los pavimentos de madera de roble y los tonos arena de las superficies. Las carpinterías blancas unifican los huecos. La cocina, en blanco lacado y encimera continua, aporta precisión contemporánea al espacio histórico. Las lámparas de mimbre distribuidas por el interior y el porche introducen detalles de calidez artesanal. El resultado es un interior construido sobre la honestidad de los materiales y la coherencia de la paleta: cada elemento tiene función y presencia sin necesidad de explicación.
Desde el exterior, la casa permanece intacta: la cubierta a cuatro aguas de teja cerámica, el volumen blanco, la volumetría de 1953. La rehabilitación de Casa Iuno se produce sobre todo hacia adentro: sobre la experiencia del espacio, la calidad de la luz, la relación entre la casa y el jardín y sobre la manera en que quienes la habitan van a reconocerse en ella. Lo explica el arquitecto Damián Ascoz: «Queríamos abrir, iluminar y revelar la belleza que ya estaba allí, oculta bajo capas, falsos techos y compartimentaciones.» Lo que la intervención devuelve a la casa es, exactamente, la posibilidad de ser habitada en toda su escala.




Proyecto: Casa Iuno.
Ubicación: Dénia. Alicante
Superficie: 130 m² + 40 m² de porche
Terminado: 2025.
Arquitectura Interior: Ascoz Arquitectura.
Arquitecto: Damián Ascoz Carrió.
Construcción: Procsa.
Fotografía: Alejandro Gómez Vives.
Fuente: Lelien.

Damián Ascoz Carrió
Damián Ascoz Carrió es arquitecto y fundador de Ascoz Arquitectura, un estudio con sede en Valencia que ha construido su identidad sobre una certeza tan sencilla como exigente: que la arquitectura solo tiene sentido si se disfruta haciéndola, y que ese disfrute es, en sí mismo, garantía de calidad. Con más de veinticinco años de experiencia en todos los ámbitos de la edificación y el urbanismo, Ascoz ha desarrollado una práctica que responde con la misma atención a la dimensión técnica del proyecto y a las necesidades humanas de quienes lo habitarán.
Se formó como arquitecto en la Universitat Politècnica de València (UPV), donde adquirió una base sólida en edificación que ha orientado desde entonces su manera de entender el proyecto: como un proceso técnico y humano a la vez, donde el rigor constructivo y la escucha activa del cliente son inseparables. Tras finalizar sus estudios, arrancó en 1999 su andadura profesional, acumulando una experiencia amplia y diversa —arquitectura residencial, urbanismo, edificación en todas sus escalas— que le permitió construir una mirada propia sobre la práctica contemporánea y definir qué clase de estudio quería fundar.
La curiosidad, el entusiasmo y una profunda vocación por hacer bien las cosas son los rasgos que caracterizan a Ascoz tanto en lo personal como en lo profesional. Su interés por la naturaleza, el arte, la música y el cine alimenta de manera natural su sensibilidad como arquitecto: una mirada atenta al mundo que lo rodea, que se traduce en proyectos capaces de escuchar lo que cada encargo necesita antes de proponer ninguna solución. Esa actitud —abierta, curiosa, comprometida— es también la que preside el funcionamiento cotidiano del estudio y la relación con los clientes.
Ascoz Arquitectura
Ascoz Arquitectura nace como consecuencia de una manera de entender la profesión: con tiempo, con entusiasmo y con la voluntad de disfrutarla. El estudio, fundado por Damián Ascoz se desarrolla desde su origen en torno a tres principios que funcionan al mismo tiempo como criterio de proyecto y como compromiso con los clientes: sencillez, armonía y honestidad material. Los materiales deben ser naturales, nobles y honestos; una convicción que se extiende también al modo de trabajar y a las relaciones que el estudio establece con todos los agentes que participan en los proyectos.
Esa manera de trabajar es, precisamente, uno de los rasgos más característicos del estudio. Ascoz Arquitectura incorpora activamente al cliente y a todos los oficios que intervienen en la obra —el constructor, los técnicos industriales, los carpinteros, los cerrajeros— en el proceso creativo y operativo. Una práctica horizontal e inclusiva que está en el origen de una arquitectura que se define por su autenticidad.
Ascoz Arquitectura
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46450 València
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Project by Damián Ascoz Carrió
