El Goethe-Institut de Dakar es el primero que la institución cultural alemana, activa en más de noventa países durante más de setenta y cinco años, ha encargado construir desde el diseño hasta la ejecución, en toda su historia. Para ese gesto inaugural eligió a Francis Kéré, arquitecto burkinés premiado con el Premio Pritzker 2022, cuya práctica lleva décadas demostrando que construir con rigor y conciencia son compatibles.
El edificio se levanta en un barrio residencial de Dakar, integrado en un jardín de vegetación densa que preexistía al proyecto y que el diseño asume como condición primera. El solar linda con el Museo Léopold Sédar Senghor, y esa proximidad impone una responsabilidad de escala y tono que Kéré Architecture traduce en contención formal: un volumen compacto de dos plantas cuya silueta reproduce la línea de las copas de los árboles que llevan años habitando el lugar. La arquitectura toma forma a partir de su entorno.






Estructura de bloques de tierra compactada
La estructura completa se construye con bloques de tierra compactada (BTC) de origen local. El material aparece en los muros portantes, en las particiones interiores y en una segunda piel translúcida que envuelve el edificio hacia el exterior, filtrando la luz y dotando al conjunto de una presencia a la vez sólida y permeable. Esta segunda piel cumple también una función acústica: protege a los vecinos del ruido generado por una institución de actividad intensa —conciertos, exposiciones, clases, reuniones informales— y ofrece a los visitantes un umbral de calma respecto al tráfico de la calle. El material y la geometría trabajan juntos; cada decisión constructiva produce consecuencias espaciales, climáticas y relacionales al mismo tiempo.
La planta baja concentra la vida pública del edificio: el auditorio, la cafetería y la biblioteca se organizan con una lógica de apertura y accesibilidad, pensadas para acoger a una comunidad amplia y diversa. La planta superior aloja las aulas y las oficinas administrativas, separando el ritmo cotidiano del instituto de su dimensión más permeable hacia la ciudad. Sobre ambas plantas, una cubierta en voladizo, que prolonga la lógica de las copas arbóreas en el plano horizontal, proporciona sombra a todos los niveles, reduce la ganancia térmica y protege los espacios exteriores de la lluvia. El edificio respira a través de su sección: la ventilación natural atraviesa la doble piel y la cubierta regula la temperatura sin depender de sistemas mecánicos de climatización.


Arquitectura fruto de la colaboración
El Goethe-Institut de Dakar abre en abril de 2026, cuatro años después del inicio de la construcción y ocho desde el comienzo del diseño. Ese tiempo largo dice algo sobre la naturaleza del proyecto: una obra que requirió coordinación entre equipos en Berlín y Dakar, ingenieros locales y colaboradores internacionales, la tradición constructiva en tierra del África Occidental y los estándares de una institución cultural de alcance global. La directora del Goethe-Institut Dakar, Stefanie Peter, lo formuló con precisión en el día de la inauguración: la arquitectura como acto de traducción, como práctica que emerge de la negociación, la mediación y la cooperación sostenida en el tiempo.
Kéré, por su parte, recordó: «Mi primer edificio fue una escuela. Siempre he entendido que donde la gente viene a aprender, también viene a encontrarse, y donde se encuentran las personas es donde se crea la cultura.» El Goethe-Institut de Dakar existe en esa intersección: un edificio enraizado en el lugar donde se asienta, construido con la tierra de ese lugar, y abierto a la ciudad con la confianza de quien sabe que la belleza, cuando es honesta, es también hospitalaria.




Proyecto: Goethe-Institut Sénégal.
Ubicación: Dakar, Senegal.
Superficie: 1.800 m².
Diseño: 2018–2021.
Terminado: 2026.
Arquitecto: Francis Kéré. Kéré Architecture.
Arquitectos de proyecto: Jaime Herraiz Martínez, Andrea Maretto Equipo · Fabiola Büchele, Léon Bührer, Javier Mola Cardenes, Linda Franken, Juan Carlos Zapata.
Colaboradores: Worofila, André Poretti, Delta Ingenieurs Conseils, Dial Consulting, Scat Internationale s.a., Elementerre, Matthias Middelkamp.
Fotografía: Iwan Baan.
Fuente: Goethe-Institut.

Francis Kéré
Francis Kéré nació en Gando, una aldea rural de Burkina Faso sin electricidad ni agua corriente, y creció con la convicción de que la belleza tiene capacidad transformadora. Esa convicción es una certeza forjada en su propia comunidad: en el calor que aplasta los cuerpos bajo techos de zinc, en la ausencia de escuelas que obliga a los niños a aprender a la intemperie, en la comprensión temprana de que el espacio construido puede dignificar o degradar una vida.
Marchó a Alemania becado para formarse como maestro de obras y acabó doctorándose en arquitectura en la Universidad Técnica de Berlín. Antes incluso de terminar sus estudios, proyectó y recaudó los fondos necesarios para construir la Escuela Primaria de Gando junto a los vecinos de su pueblo natal. Cuando el edificio se terminó en 2001, era el primero que la aldea había tenido nunca. Tres años después, en 2004, esa obra le valió el Premio Aga Khan de Arquitectura, uno de los premios más importantes del mundo árabe y africano, y le situó de golpe en el centro de la conversación arquitectónica internacional.
En 2005 fundó en Berlín Kéré Architecture GmbH y, simultáneamente, la Kéré Foundation e.V., una organización sin ánimo de lucro dedicada a continuar el trabajo en Gando. Los dos proyectos nacen con el convencimiento de que rigor formal y compromiso social no son términos opuestos sino condición el uno del otro.
Desde entonces, Kéré ha construido en cuatro continentes. Sus obras incluyen la Asamblea Nacional de Burkina Faso, el Lycée Schorge en Koudougou, la Clínica Quirúrgica y Centro de Salud de Léo, el Pabellón Serpentine de 2017 en Londres y Xylem, el pabellón para el Tippet Rise Art Centre en Montana. La escala varía; la lógica de fondo permanece: cada proyecto toma la especificidad del lugar —su clima, sus materiales disponibles, sus formas de vida colectiva— como punto de partida.
Ha enseñado en la TU München, en la Harvard Graduate School of Design, en la Accademia di Architettura di Mendrisio y en Yale. Ha expuesto en la Bienal de Venecia, en el Museo ICO de Madrid, en el Architekturmuseum de Múnich y en el Philadelphia Museum of Art. En 2022 recibió el Premio Pritzker, la distinción más alta de la profesión, convirtiéndose en el primer arquitecto africano en ser reconocido con él.
La práctica de Kéré Architecture, con equipos en Berlín y en Burkina Faso, mantiene una doble orientación que define su identidad desde el origen: la excelencia constructiva entendida como deuda moral con quienes habitan los edificios, y la convicción de que es posible, y necesario, construir con belleza en los lugares donde más se necesita.
Kéré Architecture
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Project by Francis Kéré
