Son Alberti: un proyecto de restauración de una antigua granja en Menorca, realizado por Atelier du Pont

5 noviembre 2025
Convertida hoy en una casa luminosa y silenciosa, abierta al verano y a las noches largas bajo el cielo de esta isla mediterránea.
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En la isla de Menorca, en un lugar donde el viento marino se mezcla con el silencio de los olivares y la piedra caliza se convierte en memoria, se encuentra Son Alberti. Una antigua finca rural contruida en el sglo XVI que, durante generaciones, fue refugio de labores agrícolas y cuidado de la tierra. Abandonada durante años, sus nuevos propietarios, una familia parisina, confiaron en el estudio francés Atelier du Pont para renovarla y convertirla en un refugio de descanso. En colaboración con el arquitecto local Poncio Palliser, la casa ha renacido como un lugar para la pausa, el verano lento y el tiempo que se dilata bajo la luz.

Los arquitectos han realizado el proyecto de renovación a partir de la esencia del lugar. La arquitectura original, de muros gruesos y volumetría sobria, no se ha tocado: la han respetado como quien respeta un organismo vivo. Las estrategias de intervención se han tejido en torno a lo ya existente, afinando su lenguaje e intensificando su relación con el paisaje mediterráneo que rodea a la casa. El resultado es una conversación silenciosa entre pasado y presente, entre lo heredado y lo reinterpretado.

El interior, de 380 m², se convierte en un universo de texturas cálidas y luz tamizada. La cal, fiel compañera de la tradición constructiva menorquina, se utiliza para revestir paredes y techos, devolviendo claridad a estancias históricamente cerradas al exterior. Su superficie porosa refleja la luz con delicadeza, creando atmósferas que varían a lo largo del día, como si la casa respirase con el sol. Para que la luz pudiera recorrer con mayor libertad los espacios, se abrieron nuevas ventanas y se reorganizaron las estancias. Ahora el aire circula y las habitaciones, antes cerradas y protegidas del exterior, respiran.

La obra se realizó con la intervención de artesanos locales, cuyas manos conocen desde hace generaciones la lógica del territorio. Menorca posee una larga tradición de albañilería, carpintería y trabajo cerámico, y esa sabiduría impregna cada estancia. El mobiliario se integra a la arquitectura en forma de piezas de obra, bancos, estanterías y encimeras que parecen haber brotado de los mismos muros de piedra. Son líneas que acompañan, prolongando la serenidad de los espacios. Una paleta de tonos tierra, terracotas apagadas, beiges minerales y maderas sin artificio refuerza el diálogo con el entorno.

Tras finalizar la renovación, los espacios —amplios, blancos, bañados por la claridad— exigieron un gesto íntimo. Para devolverles calidez y cierta vibración emocional, el estudio decidió introducir formas orgánicas pintadas en tonos terrosos y rosados, manchas de color que habitan las paredes como si hubiesen nacido allí desde el principio. A estas se suman tapices antiguos, encontrados por los propietarios en subastas parisinas, que añaden profundidad, memoria y una suerte de murmullo silencioso en cada estancia.

La casa además goza de autosuficiencia: paneles solares y un sistema de captación de aguas subterráneas permiten que Son Alberti viva de manera acorde a su entorno. Más allá de la vivienda, el jardín desciende suavemente hacia una piscina encajada entre muros de marés. Allí, el agua inmóvil recoge el cielo y devuelve reflejos dorados, convirtiéndose en un pequeño oasis íntimo donde se escucha el rumor de la isla.

Son Alberti es, sobre todo, una lección de sensibilidad hacia el lugar. Atelier du Pont —fundado por Anne-Cécile Comar y Philippe Croisier en París— lleva años defendiendo una arquitectura contextual, generosa y abierta a la vida cotidiana. Su trabajo, que abarca desde el urbanismo hasta la dirección de arte, se articula siempre alrededor de una idea central: cada espacio debe nacer del paisaje, la cultura y las manos que lo construyen.

En Menorca, esa filosofía encuentra un terreno fértil. La isla, con su ritmo lento y su ética de cuidado hacia las cosas esenciales, acoge la intervención con naturalidad. Son Alberti respira hoy como una casa luminosa y silenciosa, abierta al verano y a las noches largas bajo el cielo mediterráneo. Una casa donde la luz se queda un instante más antes de marcharse y en la que la vida sucede con sencillez, sin prisa, y se integra de forma natural con el descanso.

Proyecto: Son Alberti.
Ubicación: Menorca.
Arquitectura: Atelier du Pont.
Arquitecto local asociado: Poncio Palliser.
Fotografía: Maria Missaglia.
Fuente: Balkin Bureau.

Anne Cécile Comar y Philippe Croisier, arquitectos fundadores de Atelier du Pont

Atelier du Pont

Entre la razón y la emoción, entre el dibujo y la materia, Atelier du Pont ha construido, desde su fundación en 1997, una geografía propia de la arquitectura. Un archipiélago de proyectos que dialogan con la tierra y el aire, con la memoria del oficio y la urgencia contemporánea de imaginar una vida más consciente.

El estudio nació en 1997 del impulso compartido de tres jóvenes arquitectos —Anne-Cécile Comar, Philippe Croisier y Stéphane Pertusier— decididos a crear una arquitectura que se les pareciera: libre, rigurosa y profundamente humana. Con el tiempo, el taller se transformó en un colectivo de casi cincuenta personas, una comunidad donde la creación se entiende como un ejercicio coral, abierto a la experimentación, al diálogo con los artesanos y a la escucha del entorno.

En sus obras, lo constructivo y lo sensible nunca se oponen. Cada línea del dibujo está pensada para convertirse en materia tangible; cada material, desde la piedra hasta la madera o la tierra, es una conversación con la naturaleza y con quienes la transforman. En la tradición del Gesamtkunstwerk, Atelier du Pont concibe la arquitectura como una obra total: el interior prolonga al exterior, el mueble nace del edificio, la casa se abre al paisaje.

Su arquitectura se despliega en múltiples territorios: desde la escala íntima de una vivienda en Menorca, donde el tiempo parece suspenderse en el contacto de la mano con la cal y la piedra, hasta los grandes equipamientos públicos o los espacios de trabajo donde el bienestar se convierte en una forma de ética. Siempre hay en su mirada una búsqueda de armonía entre el lugar y la vida, entre el rigor técnico y la libertad de imaginar.

Lejos de los dogmas, su compromiso medioambiental es una práctica cotidiana, guiada por el sentido común y por el deseo de construir con menos, pero mejor. Cada proyecto es una oportunidad para repensar los recursos, reinventar el gesto constructivo y devolver a la arquitectura su dimensión artesanal y cultural.

Atelier du Pont es, en definitiva, una manera de habitar el mundo: un puente entre las personas, los materiales y los paisajes. Una arquitectura que respira, que escucha y que construye futuro desde la belleza de lo esencial.

Atelier du Pont
9 impasse Lamier
75011 Paris
+33 (0) 1 53 33 24 10
adp@atelierdupont.fr
www.atelierdupont.fr

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69006 Lyon

4 chemin de l’Arenas
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38 Cami des Castel
07702 Mahon (Menorca)

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