En la Serra de Tramuntana, donde la topografía y la luz determinan el paisaje, este proyecto de paisajismo firmado por Jardins Tramuntana plantea una intervención profundamente vinculada al lugar. Bajo la dirección de Joan Nadal, el jardín se concibe como una prolongación natural de la montaña, un ejercicio de lectura y adaptación al territorio. La propuesta pretende minimizar las alteraciones del terreno original. Los recorridos, los elementos construidos y la propia estructura vegetal se ajustan a la morfología existente, respetando la pendiente, las vistas y las condiciones ambientales propias de este enclave mediterráneo. El resultado es un paisaje armonioso, desarrollado desde la contención y la coherencia.
Topografía, recorrido y paisaje
El jardín se organiza siguiendo las líneas naturales de la ladera, estableciendo una relación continua entre arquitectura, vegetación y geografía. Cada intervención responde a una necesidad funcional o paisajística. El proyecto se recorre de manera progresiva, descubriendo espacios que se abren y se recogen en función del relieve, permitiendo que el paisaje mayor —la Serra de Tramuntana— destaque con su presencia.
La escalera principal actúa como vínculo entre la vivienda y el jardín, diluyendo los límites entre interior y exterior. Su trazado transversal permite que el paisaje penetre visualmente en la arquitectura, convirtiéndose en un eje estructurante que ordena el conjunto. A lo largo de este recorrido, una cuidada selección de rosales iceberg blancos acompaña el paso, mientras cipreses y olivos introducen verticalidad y ritmo, marcando pausas y perspectivas.










Vegetación como estructura
La composición vegetal responde a criterios ecológicos y funcionales, con una selección de especies plenamente adaptadas al clima y al paisaje de la Tramuntana. Olivos centenarios, seleccionados en la propia finca y trasplantados a puntos estratégicos, actúan como elementos vertebradores del jardín. Su porte y madurez integran visualmente el proyecto al territorio y establecen un diálogo entre el diseño contemporáneo y la memoria agrícola del lugar.
Romeros aromáticos, lentiscos, encinas, algarrobos, cipreses y acebuches conforman una matriz vegetal resiliente, capaz de acompañar los recorridos, delimitar espacios y reforzar las vistas hacia el horizonte. Cada especie cumple una función precisa dentro de una narrativa paisajística que busca la evolución natural con el paso del tiempo.
Materialidad contenida
El acero Corten se emplea como material principal en la contención y definición de los distintos niveles del jardín. Su presencia es discreta, y su envejecimiento progresivo permite que se funda con los tonos terrosos de la sierra. Bancales, pasarelas y pequeños muros estabilizan los taludes sin alterar el perfil natural del terreno, reforzando la idea de una intervención que acompaña.
Las láminas de agua aparecen como gestos mínimos, incrustados en la pendiente con la misma delicadeza que el resto del proyecto. Funcionan como espejos que duplican el paisaje, reflejando el cielo, las copas plateadas de los olivos y los perfiles abruptos de la montaña. El agua introduce una dimensión sensorial contenida: un murmullo constante que acompaña el recorrido y refuerza la sensación de calma.





Espacios de uso y convivencia
Las distintas áreas del jardín se organizan atendiendo tanto a la funcionalidad como a la experiencia espacial. La zona de juegos se sitúa en un nivel inferior respecto a la vivienda, garantizando tranquilidad visual y acústica sin perder la conexión con el conjunto. La piscina, integrada en la topografía, se concibe como un espacio de equilibrio entre bienestar, diseño y paisaje.
Los senderos, trazados siguiendo la lógica natural del terreno, invitan a un recorrido pausado. Miradores improvisados y zonas de descanso permiten al visitante detenerse y observar, reforzando esa frontera difusa en la que resulta difícil distinguir dónde termina el jardín y dónde comienza la montaña.
Una intervención que entiende el lugar
En este proyecto la intervención se diluye en el paisaje, lo respeta y lo amplifica, demostrando que el verdadero lujo reside en la armonía entre diseño, naturaleza y tiempo. Jardins Tramuntana propone aquí una forma de entender el paisajismo como disciplina técnica y cultural, capaz de construir espacios que se integran con naturalidad en su contexto y mejoran la relación entre las personas y el territorio que habitan.





Proyecto: Serra de Tramuntana.
Ubicación: Serra de Tramuntana.
Terminado: 2025.
Autor: Jardins Tramuntana. Joan Nadal.
Fotografía: Jüergen Becker y Marc Castejón.
Fuente: Pilar Navarro Comunicación.

Jardins Tramuntana
En Mallorca, en medio del paisaje mediterráneo, el estudio Jardins Tramuntana destaca como una de las voces más consistentes del paisajismo contemporáneo en España. Fundado hace más de tres décadas por Joan Nadal, el estudio ha ido conformando una trayectoria definida por la integración profunda entre diseño, ecología y sensibilidad territorial.
Lo que hoy reconocemos como Jardins Tramuntana nació del impulso por concebir jardines que además de aportar belleza visual, reconstruyen y prolongan las historias del lugar. Con un equipo multidisciplinar en el que convergen paisajistas, arquitectos, ingenieros y especialistas en botánica, la práctica del estudio se desarrolla en proyectos de distinto alcance —desde jardines residenciales hasta complejas intervenciones paisajísticas— siempre guiados por una mirada que entiende el paisaje como un organismo vivo.
La práctica de Jardins Tramuntana se distingue por una comprensión integral del sitio: topografía, clima, vegetación, geografía y memoria cultural no son entes separados, sino variables que informan cada decisión de diseño. Esta forma de ordenar la práctica —como proceso antes que imagen— se traduce en jardines que dialogan con su entorno, que se sienten inevitables en el terreno donde se ubican y que, con el tiempo, evolucionan con la misma naturalidad que sus elementos vegetales.
A lo largo de su historia, el estudio ha sido invitado a proyectar más allá de Mallorca y participa en plataformas internacionales que reconocen la complejidad, el rigor y la empatía con la que aborda cada encargo. En cada proyecto, Jardins Tramuntana reafirma su convicción: el paisajismo es una disciplina que puede restituir la relación entre las personas y la naturaleza, y reconfigurar el territorio desde la sostenibilidad, la técnica y el respeto por los lugares.
Joan Nadal
La trayectoria de Joan Nadal se confunde con la historia de Jardins Tramuntana. Paisajista, fundador y director ejecutivo del estudio, Nadal emprendió este camino profesional hace más de treinta años con la determinación de explorar el paisaje mediterráneo desde sus estructuras más íntimas: la planta autóctona, la piedra, la luz y la memoria geográfica que cada sitio porta consigo.
Desde sus orígenes, Nadal comprendió que diseñar un jardín exige tanto rigor técnico como una lectura poética del lugar. Su enfoque no se reduce a la elección de especies o la disposición de senderos, sino que se extiende al análisis del clima, la topografía, la historia y las condiciones culturales de cada contexto. Bajo su dirección, el equipo de Jardins Tramuntana ha consolidado un repertorio en el que el paisajismo se despliega como una disciplina técnica y artística a la vez.
La influencia de Nadal no se limita a sus proyectos. Ha participado como jurado en prestigiosos premios nacionales de paisajismo, poniendo en valor el diseño de espacios verdes como arte aplicado y agente de transformación ambiental y social. Más allá de la gestión del estudio, su práctica se caracteriza por un compromiso constante con la sostenibilidad, la innovación y la calidad constructiva. Para Nadal, cada proyecto es una posibilidad para conjugar conocimiento botánico, eficiencia técnica y una sensibilidad que reconoce al paisaje como interlocutor.
Jardins Tramuntana
Ctra. de Valldemossa 9, 3
07120 Palma de Mallorca
+34 971 61 06 02
info@jardinstramuntana.com
www.jardinstramuntana.com
@jardinstramuntana
Project by Joan Nadal. Jardins Tramuntana
