Alberto Savinio, que escuchó Milán como quien ausculta un corazón, la describió como una ciudad “toda piedra y dureza en apariencia, pero tierna de jardines interiores”. La frase conserva intacta su exactitud. Tras los portales de las calles más severas se abren patios que guardan otra ciudad, más lenta y doméstica: la de las casas a ringhiera, con sus galerías corridas, sus macetas y sus antiguos talleres. Quien llega a Milán para pocos días suele quedarse con la primera, la del pragmatismo y la eficiencia con que la ciudad gusta presentarse. La segunda pide tiempo y una actitud lenta dispuesta a recrearse en la mirada.
De esa ciudad escondida parte Bagni Misteriosi, el proyecto con el que Studio Paradisiartificiali ha transformado un viejo almacén, al fondo del patio de una casa a ringhiera de principios del XX, en plena zona de los Navigli. El encargo pedía una “casa para pocos días”, un alojamiento para viajeros de paso. Alessandro Cortesi y Lorenzo De Nicola lo entendieron como algo más que un lugar donde dormir y han diseñado un umbral capaz de despertar en el huésped el deseo de buscar el alma de la ciudad y de enseñarle a mirar cada portal como la entrada posible a un mundo inesperado.
Un viejo almacén al fondo del patio
El punto de partida material era modesto. El almacén llevaba años abandonado y en desuso, con algunos muebles y herramientas dormidos bajo el polvo y la hiedra trepando por sus muros. Hacerlo habitable exigió una reforma radical. Los arquitectos construyeron un forjado sanitario ventilado que antes faltaba, una cubierta nueva sobre vigas de madera y un bloque compacto que reúne el baño y la cocina. La planta mide apenas 37 m², pero su generosa altura permitió ampliar ese espacio con una pequeña entreplanta destinada a alcoba, de modo que la casa se ordena en dos niveles dentro de un único volumen.
La planta baja queda libre para el estar y el comedor, con la cocina abierta junto a la ventana del patio. Una escalera amarilla, maciza como un fragmento de arquitectura, sube a la alcoba y esconde bajo su arranque la puerta del baño. Sobre la cocina asoma un volumen rosa, el armario de la entreplanta, perforado por un gran ojo de buey azul. Arriba, las vigas rollizas blanqueadas y el entablado claro de la cubierta recuerdan el origen humilde de la construcción, mientras dos amplios lucernarios dejan caer la luz del mediodía sobre toda la casa.






Dos arcos y una fuente
El espacio guardaba un regalo esperando a ser descubierto: dos grandes arcos gemelos en el muro del fondo, que los arquitectos vieron desde el principio como dos ojos abiertos de par en par, a punto de revelar la existencia de otro lugar. Esa sugestión dio forma a todo lo demás. Bajo sus roscas de color terracota, el artista Owen Gent pintó al fresco The Mysterious Baths, una obra diseñada a varias manos con el estudio desde las primeras fases del proyecto. El título remite a I bagni misteriosi, la fuente con bañistas y casetas que Giorgio de Chirico ideó para el jardín de la Triennale, y el fresco la reinterpreta en clave de paisaje mediterráneo. El artista pinta en un arco, una escalera dorada que se eleva hacia el cielo; en el otro, una piscina de agua turquesa entre dunas y cipreses estilizados.
La pintura sale de la pared. Las dos figuras que se bañan en ella son jarrones escultóricos de la serie Le Morandine de Sonia Pedrazzini, fijados sobre el fresco como bañistas reales que invitan al huésped a sumergirse en su hechizo. La propia Triennale está presente en la casa de otro modo. En una pequeña galería de diseño, el estudio encontró una escultura de madera de Alessandro Mendini que leyó como una divertida versión del Palazzo dell’Arte de Giovanni Muzio. “Si el Duomo es para Milán la catedral del culto, la Triennale es su catedral del proyecto”, escriben Cortesi y De Nicola. Colgaron la maqueta en el salón sobre una cenefa de azulejos Mattonelle Margherita de Nathalie Du Pasquier para Mutina, y acompañó el proyecto como una discreta brújula.
A partir de ahí, el reto consistió en trasladar lentamente el fresco al paisaje doméstico, sin perder nunca la capacidad de transfiguración de las cosas. La escalera se vuelve pirámide; los sofás, arbustos. Los asientos Yum Yum que Lapo Ciatti diseñó para Opinion Ciatti, un largo cojín verde y unos pufs de respaldo curvado en madera, se reparten por el suelo de roble como matorrales de un jardín. La alfombra Sentiero di Alberto, de Amdl Circle para Carpet Edition, traza un sendero de hexágonos amarillos, azules y grises. La librería Krossing Maxi de Kriptonite, de un rojo tierra que dialoga con los arcos, sostiene libros y una pelota de playa, y sobre las sillas flotan las nubes de malla Clouds de Benedetta Mori Ubaldini para Magis. Completan el estar la lámpara de pie Pascal de Vico Magistretti para Oluce y los apliques Bisbi de Achille Castiglioni para Flos.








Un pequeño paisaje habitable
El rincón del comedor funciona como una capilla laica del arte milanés. Sobre la mesa redonda First de Stefano Giovannoni y las sillas Air Armchair de Jasper Morrison, ambas de Magis, en verde, rojo y amarillo, cuelga una hornacina cerámica de Silvia Zotta, Den Bosch, con su arco amarillo y sus anillos de colores, flanqueada por dos pequeñas Extroflexiones de Agostino Bonalumi, que hizo célebres sus lienzos estirados y deformados desde el reverso. Un aplique articulado Arigato de Grupa ilumina la escena, y en la cocina los azulejos Rombini blue de Ronan y Erwan Bouroullec para Mutina repiten el azul que recorre toda la casa.
Arriba, la alcoba es un refugio bajo la cubierta. La ventana circular se enmarca en un sol de rayos dorados; dos hornacinas en arco, del mismo color terracota que las roscas del fresco, hacen de mesillas de pared, y la ropa de cama de Society Limonta, en amarillo limón, prolonga la luz. Junto al cabecero, tras una barandilla de vidrio, la escalera pintada por Owen Gent continúa su ascenso, de modo que quien duerme lo hace al lado del cielo.
El baño cierra el recorrido como su último episodio acuático. Los azulejos biselados Bisello de Bardelli, blancos con marcos de color arena alrededor de las hornacinas, evocan las casetas de un balneario; el mueble de lavabo Street de Arbi y el aplique Candy circle de Maria Gustavsson y Petra Lilja para Swedish Ninja completan un espacio donde un flotador azul y blanco, apoyado en la ducha, recuerda al huésped que también él ha venido a bañarse en el misterio. La luz del mediodía, filtrada por los lucernarios, envuelve el conjunto en una paleta mediterránea de colores saturados y brillantes, y el apartamento entero se revela como un pequeño paisaje habitable.






Una historia gemela
Como es costumbre en el estudio, la casa tiene un relato. Se titula … sucedió un verano en Milán y es la historia gemela de Ode alla Luna, un proyecto anterior, publicado por Exágono en diciembre de 2024. Esta vez el astro es el Sol, símbolo de la energía vital y del amor incondicional. Su protagonista es Athos, un profesor de astrofísica a punto de jubilarse que, desde que se quedó solo, aplaza una y otra vez la reforma del almacén del patio. Una tarde de verano, Lorenzo, el gato rojizo de la finca, lo mira con unos ojos de esfinge, y en el camino Athos encuentra bajo los pórticos de la Triennale a Ravi, un joven flautista llegado de Jaipur. La historia los lleva a la fuente de De Chirico y, más tarde, hasta la gran escalinata del observatorio de Jantar Mantar, la escalera que sube al cielo y que reaparece en el fresco del salón. Así cuentan Cortesi y De Nicola la llegada de Athos a la Triennale aquella tarde:
Acababa de pasar por Piazzale Cadorna cuando, justo bajo los pórticos de la Triennale, tuvo una visión increíble. El sol, ya muy bajo, pintaba largas sombras entre las columnas del Palazzo dell’Arte. […] Los pocos transeúntes, de rostro indefinido, caminaban en silencio, mientras otros parecían inmóviles como extraños maniquíes estilizados. […] Athos, embriagado por aquella magia, cerró los ojos, como si quisiera detener el momento. Ya no le cabía duda: estaba completamente inmerso en lo que debía de ser un tableau vivant salido de un cuadro de De Chirico.
El relato explica lo que el plano calla. Cada objeto de la casa guarda un episodio de la historia, y el huésped, sin saberlo, duerme dentro de ella: el sol de la alcoba, la escalera hacia el firmamento, los bañistas de la piscina. Leer el relato completo.
El sol cansado
En un momento del relato, junto a la piscina de la Triennale, Ravi toca un viejo tango polaco, El sol cansado, y le explica a Athos que también el sol, a veces, puede estar triste. Este proyecto parece pensado para ese sol fatigado. Es un lugar para dilatar el tiempo y ralentizar la mirada, donde los gestos cotidianos de un viaje, dormir, ducharse o desayunar, recuperan un significado más hondo. Savinio tenía razón, bajo su apariencia de piedra, Milán guarda la ternura de sus jardines interiores. Al fondo de un patio de los Navigli, Paradisiartificiali ha plantado uno más, y el viajero sale de él con el hábito de buscar los otros.


Proyecto: Bagni Misteriosi.
Ubicación: Via Giuseppe Meda, 38, Milán (Italia).
Tipología: reforma de vivienda para estancias cortas.
Arquitectura e interiorismo: Studio Paradisiartificiali.
Fresco: The Mysterious Baths, Owen Gent.
Superficie: 37 m² en planta, más la entreplanta.
Finalización: mayo de 2026.
Fotografía: Thomas Pagani.
Estilismo: Giulia Taglialatela.
Fuente: Studio Paradisiartificiali.

Studio Paradisiartificiali
Studio Paradisiartificiali se presenta con una paradoja. Su manifiesto lo declara una entidad sin lugar, sin fecha de fundación y sin propietarios, una “sociedad anónima de pensadores (y obreros)” al servicio, dicen, “de mendigos y maharajás”. El nombre, que evoca a Baudelaire, anuncia ya esa vocación de construir paraísos con artificio. Detrás de la declaración de principios, entre la ironía y la utopía, hay un laboratorio creativo con sede en Milán, en la Via Giuseppe Meda, y sus dos fundadores, los arquitectos Alessandro Cortesi y Lorenzo De Nicola.
Lorenzo De Nicola se formó como arquitecto en el Politecnico di Milano. Dio sus primeros pasos junto a Fabio Novembre, en una colaboración larga y formativa en la que participó en el nacimiento y el crecimiento de su estudio y llegó a dirigir la creatividad y el desarrollo del departamento de interiorismo. De aquella etapa, hecha de proyectos a todas las escalas y equipos complejos, salió con un interés creciente por los ingredientes menos sólidos de la arquitectura, que él resume con una imagen culinaria: “lo que da vida a un plato es su sabor, y su volumen apenas cuenta”.
Alessandro Cortesi suma a la arquitectura otro territorio, el de la comunicación y las artes del espectáculo, que cultiva desde niño con ánimo experimental. En el estudio es el narrador, la voz que da ritmo a cada historia, y se mueve con soltura entre la palabra escrita y la hablada. La biografía que el propio estudio le dedica lo hace, en una vida anterior, alumno predilecto de Marlene Dietrich, de quien habría heredado el gusto por el encanto y el misterio. Completa la familia un presidente honorario, un elefante que dirige la orquesta con el metro en una mano y la batuta en la otra, y que es también la figura de su logotipo.
El humor de estos retratos forma parte del método. Paradisiartificiali entiende el proyecto como un proceso participativo y horizontal, en el que la autoría se diluye en una visión coral alimentada por artesanos locales y por equipos multidisciplinares que se forman en cada encargo. Arquitectura, arte y artesanía se cruzan con una sensibilidad mediterránea, luminosa y generosa, que el estudio vincula a su origen cultural italiano, y sus interiores mezclan con naturalidad lo sagrado y lo profano, la historia y el cuento, lo clásico y lo popular.
Lo que hace singular al estudio es la escritura. Sus proyectos suelen ir acompañados de un texto propio, un relato o un poema que da cuerpo a la idea antes que el plano: Bagni Misteriosi, en la zona de los Navigli, tiene su historia gemela en Ode alla Luna, un trabajo anterior. En esa doble práctica, construir y contar, reside la identidad de un estudio que aspira, en sus propias palabras, a guardar “una promesa de paraíso en el rincón de cada cosa”.
Studio Paradisiartificiali
Via G. Meda, 38
20141 Milán
+39.02.36525419
www.paradisiartificiali.it
@paradisiartificiali.it
Project by Studio Paradisiartificiali
