Aitor Martínez López de Arbina convierte en arte la memoria viva de la madera

25 febrero 2026
En el trabajo de Aitor la materia es su interlocutor vivo. Cada pieza nace del diálogo con la madera, con su tiempo y sus tensiones, con la memoria que guarda el árbol antes de convertirse en forma. foto Elena López Lamadrid.
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Tornero y escultor, su obra se sitúa en ese territorio híbrido donde la artesanía se abre a la escultura contemporánea y el gesto manual adquiere una dimensión conceptual. Nacido en Legazpi (Guipúzcoa) y vinculado vitalmente tanto al País Vasco como a Galicia, Aitor construye desde el territorio una práctica profundamente arraigada en el paisaje y sus relatos. Su trabajo parte de la convicción sencilla de que la materia contiene historias, y que el artista puede revelarlas sin forzarlas. Así, cada pieza surge como un pequeño universo autónomo, una presencia que condensa memoria, identidad y transformación.  

El torno como herramienta poética

El eje de su práctica es el torno, entendido como un instrumento expresivo, más allá de la repetición. Aitor trabaja con madera verde, recién cortada, aceptando el proceso de secado como parte activa de la obra. La forma final es el resultado que integra las deformaciones, grietas o tensiones que aparecen con el tiempo.

Esta forma de entender el oficio acerca su trabajo a la escultura más que al objeto utilitario. En colecciones como Mundos o Códigos del alma, la pieza deja de ser un recipiente o un volumen cerrado para convertirse en un relato táctil, donde el tiempo queda inscrito en la superficie.  

foto Elena López Lamadrid.
foto Elena López Lamadrid.
«Roble como siempre y acompañado sólo como cuando así elige estarlo» – Aitor.
«Roble con la boca cosida. No es para que no hable. Es para que no se la rompan cuando diga lo que tiene que decir…si es que tiene algo que decir y lo dice» – Aitor.
«Roble, como siempre, con carácter, noble y leal, algo golfo y caprichoso y, en esta ocasión, ebonizado con vinagre y óxidos metálicos» – Aitor.
«Roble ebonizado con una grieta que me dijo que aún le quedaba mucho partido por jugar» – Aitor.
«Justo ahí. En donde el árbol se divide en 2 ramas. Esa grieta de corteza me ha obligado a ser delicado y prudente, al tiempo que firme y hasta un poco rudo, porque en una de las piezas la grieta es mayor que la mitad del diámetro total» – Aitor.
«Esto es roble, de principio a fin» – Aitor.
«Su forma de mirarme era todo. El resto era cosa mía…» – Aitor.
«Esta pieza de roble forma parte de un grupo de tres que son hermanas y hechas con el mismo tronco aunque el comportamiento de cada una de ellas ha sido completamente diferente…pero se entienden bien.» – Aitor.
«Esta es la segunda de las tres hermanas … Su grano, dibujo, color y textura son especiales porque, al tiempo que las une, las hace completamente diferentes…» – Aitor.
«Roble, muchas veces pienso en todo lo que habrá vivido un árbol así…en sus raíces, la tierra, los años…su ojo te mira. Fíjate en la foto.» – Aitor.

Sostenibilidad como ética del proceso

La sostenibilidad aparece en su trabajo como condición estructural de sus proyectos. La madera procede, en su mayoría, de entornos próximos: podas controladas, montes locales o aserraderos certificados. El ciclo se cierra en el propio taller, donde los restos se reutilizan como energía o compost, estableciendo una economía circular casi doméstica.  

Esta relación con el origen de la materia refuerza el carácter territorial de su obra. Cada pieza conserva la huella de su procedencia: roble, castaño, cerezo o fresno hablan no solo de botánica, sino de paisaje cultural. El objeto se convierte así en un fragmento de geografía transformada.

Del aprendizaje al reconocimiento

Su acercamiento a la tornería fue relativamente tardío, pero intenso. Tras iniciar su formación con una mirada aún funcional, su paso en 2022 por la prestigiosa escuela Escoulen en Francia, siendo el primer español en cursar dicha formación con maestros de primer nivel como Yann Marot o Alain Mailland, transformó su aproximación al oficio, incorporando una dimensión más experimental y escultórica.  

En pocos años, su trayectoria ha sido reconocida por diversas instituciones del ámbito artesanal y cultural. El punto de inflexión llega con el Premio Nacional de Artesanía 2025 en la categoría de Producto, otorgado por su colección Mundos, destacada por su sensibilidad técnica, su fuerza conceptual y su compromiso con una práctica sostenible.  

Colección Códigos del alma.
Colección Códigos del alma.
Colección Mundos.
Colección Mundos.

La pieza como presencia

Más allá de los premios, lo que define el trabajo de Aitor Martínez es una manera de estar en el mundo a través del hacer. En su taller, el tiempo se mide de otra forma: en ciclos de secado, en estaciones, en la paciencia del gesto repetido. Cada obra se presenta como una entidad autónoma, biográfica, que contiene las huellas de su propio devenir. «Mi taller y estudio, es al mismo tiempo mi casa, el lugar en dónde soy capaz de materializar mis emociones. Es un espacio lleno de luz en el cual me siento libre como en ningún otro lugar.» explica Aitor.

Hay en su trabajo una voluntad de lentitud que resulta profundamente contemporánea. Frente a la velocidad de la producción industrial, sus piezas reivindican la espera, la imperfección y el contacto directo con la materia. No busca conseguir objetos espectaculares, sino objetos que permanecen como presencias silenciosas que invitan a la contemplación.

En ese equilibrio entre tradición y experimentación, entre oficio y pensamiento, Aitor Martínez López de Arbina se sitúa como una de las voces más sensibles de la artesanía contemporánea española. Su obra nos recuerda que, en ocasiones, la innovación no consiste en inventar nuevos materiales, sino en aprender a escuchar los que ya existen.

foto Elena López Lamadrid.

Aitor Martínez López de Arbina
Alejandro Outeiriño Rodríguez 11
32003 Ourense
+34 696 919 478
info@aitorpunto.com
https://aitorpunto.com/
@aitor_punto

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