Las vasijas que salen de las manos de Maria Economides son contenedores silenciosos de memoria y emoción

16 mayo 2026
Contienen tiempo de manera casi física, guardan la huella de las manos que los construyeron. Son piezas de cerámica realizadas a mano, con técnicas lentas, en un pequeño estudio en el centro de Atenas. Foto: Giorgos Vitsaropoulos
Home

La artista Maria Economides nació en Tesalónica en 1980, en el seno de una familia dedicada al comercio de la madera. Creció rodeada de materiales naturales —polvo, texturas, herramientas, la gravedad específica del trabajo manual— en un entorno que, según reconoce ella misma, configuró su manera de entender la materia mucho antes de que supiera que eso era lo que ocurría. Estudió Administración de Empresas para hacerse cargo del negocio familiar, pero la necesidad de trabajar con las manos persistía por debajo de ese otro itinerario.

En 2010 se trasladó con su familia a Shanghái, donde vivió ocho años. Fue un período formativo en un sentido distinto al habitual. Sin tocar aún la arcilla, Maria absorbía algo que luego aparecería en su obra.  «Me fascinó cómo lo antiguo y lo nuevo coexistían allí: la forma de vida tradicional junto a lo completamente moderno. Se podía ver a alguien trabajando con las manos, como se hacía siglos atrás, y a pocos pasos, un edificio futurista. Ese equilibrio influyó profundamente en mi visión de la creación.»

@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Isidoros Maskalaris
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos

De regreso a Grecia en 2018, encontró en la arcilla el medio que reunía todo lo que llevaba dentro. «En un momento vulnerable de mi vida, la arcilla me cambió; era como si me estuviera dando forma mientras yo la daba forma a ella. Sentí que era un diálogo en el que las dos nos estábamos descubriendo

La práctica de Maria se desarrolla en torno a la técnica del churro o colombín —coiling—, con la que construye sus piezas lentamente, capa sobre capa, para después trabajarlas mediante tallado y recorte hasta que las superficies y proporciones adquieren la ligereza y fluidez que busca. Las piezas resultantes son finas, ligeras, pensadas para ser sostenidas y abrazadas. Llevan en sí algo que remite a formas antiguas, pero su espíritu es inequívocamente contemporáneo.

Una parte central de su proceso consiste en mezclar pigmentos cerámicos directamente en la masa de arcilla. Al ir superponiendo capas, torciendo, estirando y recortando, emergen superficies marmoladas que pueden evocar formaciones geológicas, erosión, paisajes vistos desde el aire o agua en movimiento. Maria describe ese proceso como un equilibrio entre la intención y lo impredecible, y es precisamente esa tensión lo que lo sostiene. Junto a estas piezas trabaja también con terra sigillata, una técnica cerámica de origen antiguo que ella reinterpreta mediante cocción a alta temperatura y tratamientos experimentales de superficie. La pregunta que subyace es siempre la misma: cómo algo históricamente vinculado a la cerámica antigua puede seguir sintiéndose vivo, minimal y moderno.

El recipiente es la forma que vertebra toda su obra. Maria lo piensa casi como un cuerpo, o como un contenedor silencioso de memoria y emoción. Algunas piezas transmiten calma y arraigo; otras aparecen retorcidas, desequilibradas, bajo presión. En ambos casos, el objeto carga con un peso emocional sin volverse literal, sin ilustrar lo que podría simplemente decirse. «A través de mi trabajo hablo de memoria, tiempo y continuidad. Cada recipiente lleva una parte de mí, y cuando viaja al extranjero, siento que yo viajo con él

@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos
@Isidoros Maskalaris
@Giorgos Vitsaropoulos
@Giorgos Vitsaropoulos

Esa dimensión temporal es también la de la arcilla como material. Maria insiste en que la arcilla recuerda. A través de los procesos repetitivos de construcción, tallado, recorte y cocción, los recipientes se convierten en registros de transformación y presencia. Y en esa permanencia encuentra algo parecido a la esperanza: «La belleza y la fortaleza de la arcilla duran mucho más que nosotros. Y eso me da esperanza —que a través de mis recipientes, una pequeña parte de mí permanecerá durante mucho tiempo.»

Su obra ha alcanzado reconocimiento internacional de manera orgánica, a través de espacios con criterio propio. Su línea comercial ha estado presente en la Fundación Van Gogh de Arlés (2023 y 2024) y en la boutique del Musée des Arts Décoratifs de París con motivo de la exposición sobre Elsa Schiaparelli (2022). Una de sus piezas forma parte de la colección permanente del Museo de Tecnología Antigua de Atenas. Ha participado en ferias y exposiciones colectivas en Europa y el Reino Unido —entre ellas la Milan Design Week (2021), la London Craft Week (2023) bajo el programa oficial del evento, y Art Athina (2022 y 2025)—, y en 2023 celebró su primera exposición individual en París, en el espacio La Boulangerie. En 2025 estuvo presente en la feria Banan Art Fair de Arabia Saudí, consolidando una presencia internacional que continúa creciendo.

Todo ello desde un estudio pequeño, con herramientas mínimas, en el corazón de Atenas. La escala de la producción no contradice la proyección del trabajo, la refuerza. Lo que Maria Economides hace es exactamente lo que dice que hace, y esa coherencia entre discurso y práctica es, en el fondo, la razón por la que sus piezas importan.

Maria Economides
Iraklitou 5
10673 Atenas
mariashanghai21@gmail.com
@maria.economides

Project by