Mónica Diago nos propone en esta vivienda, cómo habitar el centro de Madrid desde las alturas de la Torre de Valencia

16 julio 2026
Una conversación entre dos tiempos: el legado de una obra que Madrid tardó décadas en aceptar como propia, y una manera contemporánea de entender el espacio, la luz y la vida doméstica.
Home
Torre de Valencia. foto Tom Anderson. 2008

Hay edificios que no admiten una actitud de indiferencia, la madrileña Torre de Valencia lo sabe desde antes de existir. Su imponente silueta se coló en la polémica mientras sus cimientos todavía se fraguaban, y lleva más de cincuenta años instalada en el perfil de Madrid con gran contundencia. Proyectada por Javier Carvajal Ferrer —uno de los arquitectos más influyentes de la España del siglo XX, tanto por su obra como por su labor académica—, la torre nació en 1968, se construyó entre 1970 y 1973 y se elevó hasta los 94 metros en el cruce de la Avenida de Menéndez Pelayo con la calle de O’Donnell, frente a una de las esquinas del emblemático Parque del Retiro.

Un edificio polémico

El solar había sido ocupado anteriormente por un parque de bomberos. El Ayuntamiento lo subastó con la máxima edificabilidad permitida, decisión que desencadenó una polémica que paralizó las obras en varias ocasiones. La queja era muy comprensible: el edificio interrumpía de forma inequívoca la perspectiva histórica de la Puerta de Alcalá desde puntos tan simbólicos como la Plaza de Cibeles o la Gran Vía. Urbanistas y ciudadanos protestaron. La torre se construyó de todas formas, como se hacían las cosas en aquella época.

Lo que Carvajal levantó es uno de los edificios residenciales más representativos del brutalismo español. Veintisiete plantas de hormigón visto trabajado con precisión geométrica, una masa que pretende destacar sobre su entorno con la autoridad de la arquitectura icónica. El tiempo, que suele hacer justicia sin prisas, ha convertido a la Torre de Valencia en lo que sus detractores no querían que fuera: un hito. Un elemento irrenunciable del paisaje urbano de Madrid.

La vivienda dialoga con la arquitectura original

Reformar una vivienda en un edificio así exige, antes que cualquier decisión de proyecto, una lectura honesta de lo que existe. Mónica Diago lo asumió desde el principio. La vivienda no debía competir con la arquitectura original, sino establecer un diálogo con ella, comprenderla y reinterpretarla de forma contemporánea.

La intervención parte de una reorganización completa de la planta con el objetivo de llevar la vida hacia la luz. La zona de día —salón, comedor y cocina— se desplaza hacia la fachada, abriéndose al paisaje urbano y estableciendo una relación directa y continua con la terraza. Lo que antes eran habitaciones independientes se convierte en un espacio abierto donde su percepción cambia a medida que se recorre. El interior se abre, se comprime, vuelve a abrirse. La vivienda se experimenta como un recorrido, más que como una suma de piezas.

Desde la terraza, Madrid se despliega a los pies del edificio con la sensación que solo ofrecen las alturas. Es quizá la herencia más poderosa de la arquitectura de Carvajal, esa capacidad de la torre para situarnos por encima de la ciudad y ofrecer una experiencia que ninguna reforma puede inventar, sino potenciar.

Verticalidad, el concepto clave del proyecto

El concepto de verticalidad vertebra todo el proyecto. Presente en la arquitectura del edificio —en su estructura, en el ritmo de sus voladizos, en la tensión hacia arriba de toda su composición—, se traslada al interior de manera coherente. La interiorista diseña panelados de madera de suelo a techo, grandes piezas de porcelánico que refuerzan la continuidad visual y una composición de materiales que enfatiza la altura en todos los espacios.

Frente a esta geometría rigurosa, el mobiliario introduce un contrapunto necesario. Las curvas aparecen en los sofás, en los taburetes, en las mesas de centro. Un lenguaje orgánico que humaniza los espacios y establece el equilibrio entre la fuerza de la arquitectura y el confort de lo doméstico. La tensión entre la verticalidad severa del revestimiento y la redondez amable del mobiliario es uno de los logros del proyecto.

La materialidad trabaja en la misma dirección. Madera natural, porcelánico de gran formato, vidrio, espejos y una paleta de tonos cálidos y contenidos construyen una atmósfera elegante y serena donde cada material ha sido elegido por su capacidad de envejecer con dignidad. El travertino aparece en las superficies de las mesas de centro y en los lavabos, aportando profundidad y calidez mineral. La madera de roble recorre paneles, carpinterías y mobiliario, consiguiendo unidad en el conjunto sin igualarlo. En la cocina, el mármol conecta el espacio de trabajo con el resto de la vivienda desde la generosidad del material noble.

Mobiliario diseñado a medida por el estudio

Gran parte del mobiliario ha sido diseñado por el estudio para este proyecto e integrado en la colección de Diago Home, su propia firma de muebles. Cada pieza nació con la intención de convertirse en extensión natural del espacio antes que en objeto protagonista. Los sofás de curvas amplias, los taburetes en bouclé con base de madera maciza, las mesas de travertino y roble con patas cilíndricas, las librerías que actúan también como elementos divisorios sin cerrar el espacio, todo responde a una misma lógica de integración. Arquitectura, interiorismo y mobiliario hablan el mismo idioma.

El dormitorio principal ejemplifica bien este equilibrio. El cabecero se resuelve mediante un panel de madera que ocupa toda la pared de suelo a techo, desarrollado con geometría de retícula y rellenos textiles. La mesilla queda integrada en el panel como un elemento más de la composición. Un aplique y un péndulo de esfera resuelven la iluminación con la misma lógica de economía formal. El resultado es una estancia que no necesita decoración adicional porque su arquitectura interior es ya suficiente.

En el baño, la misma dinámica: un lavabo de travertino tallado en pieza única, carpintería de roble, puertas de acero y vidrio que separan el vestidor sin interrumpir la percepción de profundidad. El espejo multiplica la luz. El detalle —la grifería negra, el perfil de acero, la towel plegada sobre el borde de piedra— aparece de forma natural porque el conjunto está bien resuelto.

La iluminación, trabajada con detalle en cada estancia, acompaña y actúa como herramienta de modulación, enfatiza volúmenes, revela texturas, transforma la escala percibida del espacio a medida que avanza el día. La vivienda no tiene el mismo aspecto por la mañana que al atardecer; esa capacidad de transformación es uno de los recursos más eficaces del proyecto.

Lo nuevo y lo existente en diálogo fecundo

El resultado de todo ello es un hogar donde la contundencia de la arquitectura brutalista y la calidez de los materiales naturales no se anulan mutuamente sino que se necesitan. Un proyecto que demuestra que intervenir en un edificio con tanto carácter implica encontrar el tono exacto para que lo nuevo y lo existente conversen sin que ninguno pierda la voz.

Más que una reforma, esta vivienda es una conversación entre dos tiempos: el legado de una obra que Madrid tardó décadas en aceptar como propia, y una manera contemporánea de entender el espacio, la luz y la vida doméstica. Mónica Diago ha conseguido habitar de forma cálida y brillante el marco construido por Javier Carvajal.

Proyecto: Torre de Valencia.
Ubicación: Torre de Valencia, Madrid.
Terminado: 2026.
Arquitectura Interior y Diseño: Mónica Diago.
Fotografía y Estilismo: Paloma Pacheco.
Mobiliario: Diago Home.
Fuente: Mónica Diago.

Mónica Diago

Arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, Mónica Diago inició su trayectoria profesional en Madrid en el estudio del arquitecto Gregorio Marañón y de la interiorista Eva Longoria, donde participó en proyectos residenciales y de equipamientos de escala nacional e internacional. Más tarde colaboró con la paisajista María Medina en encargos de envergadura como la ordenación y ajardinamiento del Campus Palmas Altas de Abengoa en Sevilla —proyecto de Richard Rogers—, el anteproyecto de ordenación de Eastside Gibraltar y el concurso Ciudad del Motor de Alcañiz, ambos firmados por Foster & Partners.

En 2011 funda Mónica Diago Arquitectura y Diseño, estudio con sede en Madrid especializado en reformas integrales e interiorismo residencial, y crea El Taller de las Cosas Bonitas, plataforma dedicada a la decoración y lifestyle que se convierte en espacio de talleres creativos para empresas, niños y adultos.

En 2021 cofunda Lumier, promotora boutique orientada a la transformación de viviendas singulares en Madrid. Lumier trabaja con un equipo de arquitectos, interioristas y constructores en proyectos muy seleccionados, con un servicio integral llave en mano: desde la elección de la vivienda en ubicaciones seleccionadas hasta el diseño, la reforma y el interiorismo final. El uso estratégico de la luz define la identidad de sus casas —materiales nobles, cocinas a medida, atención sostenida al detalle— con el objetivo de crear estancias que generen bienestar y carácter propio.

Recientemente, Diago ha creado Diago Home, firma de mobiliario y decoración, fruto de su colaboración con artesanos locales. «El adn de Diago Home nace de la búsqueda de un diseño sereno, atemporal y honesto con los materiales» explica la arquitecta. Mármol, madera y tejidos nobles protagonizan una colección elaborada a mano en la que la huella del trabajo manual permanece visible en cada pieza. Los ebanistas, formados durante generaciones en el conocimiento de la madera —su veta, sus tiempos, su carácter—; los marmolistas que saben leer la memoria geológica de cada superficie; los tapiceros de talleres familiares, que transmiten de padres a hijos la precisión del oficio, todos ellos son parte esencial del proyecto. 

Diago Home no es solo una colección de muebles, desde su fundación, la firma asume un compromiso explícito con la preservación de los oficios artesanos en España. La preocupación por la falta de relevo generacional en oficios que forman parte de la identidad cultural del país ha originado el programa de Becas Diago Home, puesto en marcha en colaboración con el IES León Felipe de Torrejón de Ardoz, con el que la firma financia y facilita la formación de nuevos aprendices en oficios como la ebanistería, la marmolería o la tapicería. Un pequeño gesto, en palabras de la arquitecta, para devolver a la artesanía el valor cultural que no debe perder, y construir desde ahí el futuro del diseño.

Mónica Diago Arquitectura
Víctor de la Serna 42
28016 Madrid
+34 623 973 908
info@monicadiago.com
monicadiago.com
@monicadiagoarquitecta

Project by

Lo último